28 de julio de 2020 10:50 AM
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La auspiciosa vinculación comercial con China

En un mundo con participación china cada vez mayor, Argentina se posiciona como un aliado ideal para llevar a cabo negocios venturosos que podrían servir para enfrentar la crisis económica.

La guerra comercial histórica entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y China, se encuentra en un momento clave y, en un escenario de pandemia, cualquier acción entre ambos países que hubiese tenido un impacto moderado, ahora desequilibra el tablero mundial drásticamente. Se trata de un período de reorganización profundo en el que los mercados agropecuario y tecnológico son el eje. Sin ir más lejos, medidas como la estadounidense de impedir que empresas americanas vendan tecnologías a Huawei o la decisión China de suspender las compras de soja a Estados Unidos, comienzan a surtir efectos en el resto de los países del mundo.

Argentina, en tanto, está haciendo sus intentos para no perder ninguna oportunidad de vinculación comercial con el gigante asiático ya que éste intenta suplantar sus vínculos comerciales con EEUU a través de negocios con otros países del mundo. La estrategia comercial entre China y nuestro país, apunta a incrementar aún más el volumen de negocios en todo tipos de productos: desde la cereza argentina, que hace poco obtuvo el visto bueno del país asiático,  como la tradicional carne argentina cuya trayectoria y reconocimiento internacional precede.

Dentro de este panorama, recientemente el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) advirtió que “Argentina logrará porcentajes récord de exportación de carne en el 2020” motivados por la demanda china que sigue en aumento por el déficit generado por la peste porcina africana (PPA). Desde el USDA, afirman que las importaciones de carne china a diferentes mercados aumentarán más de 3 millones de toneladas en todo el 2020, alcanzando las 8 millones de toneladas; China sería durante este año el destino del 43% de las exportaciones de carne de cerdo del mundo y del 29% de las de carne bovina. 

De acuerdo a lo relevado por Reuters, China hasta el momento importó 4,75 millones de toneladas de carne durante el primer semestre del año, un 73,5% más en comparación con el mismo período del año pasado. La canalización de toda esa demanda en el mercado argentino alentaría la tendencia advertida por el Subsecretario de Promoción del Comercio e Inversiones de la Nación, Pablo Enrique Sívori, que afirmó que “los volúmenes de comercio entre Argentina y China se incrementaron siete veces en menos de 20 años, pasando de los uS$ 2.000 millones a los US$ 15.000 millones”.

El fenómeno del aumento en la demanda China deriva del faltante en el mercado doméstico de carne, lo que ha fomentado también el mercado negro de carne de carne que ingresa desde Vietnam y Hong Kong. No obstante, gran parte es provista por más de 300 plantas frigoríficas en el mundo. El abastecimiento puntual de la carne vacuna para China, de acuerdo a analistas, viene siendo cubierto en un 60% por Brasil y Argentina, mientras que los mercados de exportación de Australia, Estados Unidos y Uruguay se retrotrajeron.

Pese a la gran demanda, China no desatiende las medidas sanitarias y sus exigencias son extremadas semanalmente. Ya son aproximadamente 20 las plantas en el mundo que fueron suspendidas por China para exportar, por tener personal contagiado de coronavirus. Además, de acuerdo versiones de medios internacionales, son varias las embarcaciones que registran largos retrasos en las exportaciones que llegan a China, dado que las autoridades chinas prueban rigurosamente que los productos alimenticios ingresados sean libres de COVID-19.

Exportadores australianos informaron a Global AG Media que se agregó un recargo de congestión de U$1.000 por los contenedores con destino a China debido a que los retrasos actuales pasaron a ser de 10 a 11 días, mientras que antes se calculaba un promedio entre 3 y 4 días. Pese a que no existe prácticamente ninguna evidencia científica de que los alimentos puedan albergar el virus, las pruebas que retrasan la logística normal impulsa la falta de oferta domestica por la PPA, incidiendo directamente en los precios.

La tendencia depresiva de los valores que representó una merma de casi el 40% parece recomponerse y actualmente vienen repuntando entre los $3900 a $4000 dólares/tonelada. Este movimiento ascendente de los valores están directamente afectados por la menor producción porcina local, las suspensiones de plantas frigoríficas exportadoras en América del Norte, Europa, Australia y Brasil y las dificultades logísticas que generan demoras en los puertos chinos.

Si bien el panorama de pandemia parece poco auspicioso, la crisis sanitaria que se presenta en Brasil con las consecuentes las suspensiones de sus plantas por casos positivos de COVID, dan cierta ventaja a la Argentina para terminar de consolidar su alianza estratégica con China, no sin condiciones cambiantes e inciertas, pero que terminan por posicionar al país cerca de una de los líderes mundiales cuya demanda parece no tener techo

Fuente: BAE

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