29 de julio de 2020 01:57 AM
Imprimir

Carne porcina: el Gobierno avanza con China para duplicar las exportaciones y hay polémica

Contempla inversiones hasta por US$ 3.500 millones, con capitales chinos. Busca construir 25 granjas y frigoríficos en Argentina para la cría de cerdos. Un grupo de ambientalistas presentó un manifiesto en contra. El embajador en Beijing defendió el memorándum.

Los gobiernos de Alberto Fernández y Xi Jinping ajustan la letra de un memorándum de entendimiento que van a firmar en las próximas semanas para la venta a gran escala al país asiático de carne de cerdos.  Este busca duplicar las exportaciones argentinas de porcinos, que se criarán en granjas argentinas levantadas con capital chino.

El acuerdo contempla una inversión en dos o otres años de US$ 3.500 millones para construir las 25 granjas y frigoríficos planeados para llevar las exportaciones actuales de carne porcina de las 700.000 toneladas anuales a 1.3 millones de toneladas. Para ello cada granja debe criar hasta 12.000 madres reproductoras, que hoy no hay. 

Pero de pronto en medio del ir y venir de documentos para la firma del acuerdo marco, un grupo de ambientalistas desató una inesperada tormenta y ahora busca que el canciller Felipe Solá frene el memorándum. Firmado por más de cien intelectuales, artistas y periodistas también, el manifiesto que le entregarán al ministro es más que elocuente desde el título: “No queremos transformarnos en una factoría de cerdos para China, ni en una fábrica de nuevas pandemias”, señalan en su blog Hacia un gran Pacto Eco social y Económico en Argentina. 

Aún así, el embajador ante China de Argentina, Luis María Kreckler, que cumple cuarentena en Beijing porque llegó a su puesto hace apenas 12 días, defendió el acuerdo lo consideró “crucial” para que la Argentina aumento el valor agregado a sus exportaciones. “La producción porcina promueve inversiones y empleo calificado y formal. Genera proteínas rojas accesibles y de buena calidad nutricional, agregando valor a productos primarios como el maíz, soja y otras oleaginosas”, dijo desde la capital china a este diario y sostuvo que los granos y harinas vegetales argentinos hoy a alimentan las producciones de Chile, de China, de países de Europa y Vietnam. Y que ello ” bien podría ser transformado en carne de cerdo para el mercado mundial”, y no sólo para China. 

Kreckler elaboró un informe para Buenos Aires, en el que se afirma que se trata de “un desarrollo federal que genera arraigo y dinamiza la economía”. Y que “genera exportaciones de mayor valor agregado,y mejora la balanza comercial”. Aseguró que las tecnologías que se van a utilizar -tendrán financiamiento chino convierten los residuos generados en subproductos alimenticios, fertilizantes naturales y energías renovables. El diplomático destacó que hoy los principales exportadores de cerdos son China, Estados Unidos, Alemania, Dinamarca entre otros, y se preguntó por qué impedirle a la Argentina ese desarrollo. 

El acuerdo tiene que ser firmado por el ministerio de Agricultura de China y su contraparte argentina para este caso, que es el de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Culto de Argentina. Este venía siendo negociado desde la gestión anterior pero la nueva administración lo incluyó entre sus prioridades en el plan productivo que buscan desarrollar. De ahí que el documento de los ambientalistas es por demás delicado. Estos se hicieron oír a través de los medios y están pidiendo audiencia con el canciller Solá y con el secretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería, Jorge Neme.

“La actual pandemia por Covid-19 que tiene en vilo a toda la humanidad está estrechamente vinculada a cuestiones socioambientales y productivas, que están invisibilizadas. Al igual que ocurrió con el ébola, la gripe aviar y la porcina, el SARS y otras zoonosis, se trata de un virus que emergió por alguna de estas causas: hacinar animales para su cría industrial y/o su venta, y desintegrar ecosistemas acercando a las especies entre sí.”, empieza el documento firmado entre muchos otros por Soledad Barruti (periodista y escritora), Maristella Svampa (socióloga, escritora/Conicet), Guillermo Folguera (CONICET-UBA/Biologo-Filosofo), Enrique Viale (abogado ambientalista), Miryam Kurganoff de Gorban (nutricionista y doctora honoris causa UBA y UNR), Gabriela Cabezón Cámara (escritora), Pablo Alabarces (Sociólogo/Investigador del Conicet).

El documento habla de muchos temas más además de la cuestión de la crueldad hacia los animales en las industrias de alimentos. “Dos años atrás China sufrió un fuerte brote de Peste Porcina Africana (PPA)”, dicen y recuerdan que China sacrificó por ellos a más de 200  millones de cerdos. Señalando que este acuerdo “nos coloca lejos aún más lejos de la soberanía alimentaria” pretendida, afirman que los criaderos industriales de animales “ilustran un modelo agroindustrial cruel e insustentable que no sólo genera focos de contaminación en el plano local y regional sino también se convierten en incubadoras de nuevos virus altamente contagiosos y, por ende, en fábricas de nuevas pandemias”.

Pero desde la Cancillería argentina insistieron en “no hay ningún riesgo ambiental”. Fuentes consultadas en Buenos Aires afirmaron que, “en un país con más del 30 por ciento de la población por debajo de la pobreza, dos dígitos de desocupación y sufriendo los efectos de la pandemia como se está sufriendo, surge una posibilidad que hay que aprovechar”:  en lugar de exportar tres toneladas de maíz cuyo valor en el mercado son 550 dólares, afirmaron, se pasa a exportar carne de cerdo cuyo valor en el mercado es de 2.500 dolares la tonelada. “El proyecto tiene una racionalidad profunda”, aseguran.

Fuente: Clarin

Publicidad