29 de julio de 2020 21:07 PM
Imprimir

¿Los alimentos pueden transmitir COVID-19?

El Conicet le puso punto final a un debate mundial

El COVID-19 despertó los debates más acalorados en el ámbito científico, uno de ellos fue si los alimentos podían transmitir el virus que hoy tiene en vilo al mundo entero. No es una cuestión menor, máxime si recordamos que una de las primeras teorías fue que la pandemia se originó por comida contaminada de un mercado en China. El Conicet decidió poner manos a la obra y hacerse a la tarea de investigar esta cuestión tan espinosa.

Lo primero que hicieron los investigadores fue tomar paper y dossier científicos de distintos organismo internacionales, las conclusiones citan trabajos publicados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y agencias estadounidenses como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA / FSIS), entre otros. Además, de recomendaciones nacionales del Ministerio de Salud, Ministerio de Trabajo, Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

La investigación se tomó con tal seriedad que fue encabezada por Carlos Van Gelderen, uno de los miembros del directorio de la entidad científica nacional, que aseguró: “Partiendo de la consideración que el suministro de alimentos es una actividad esencial que debe ser asegurada y es necesario disponer de acceso a fuentes seguras y suficientes de alimentos básicos –como las de Argentina-, y de esta manera garantizar el funcionamiento y operatividad de la cadena de producción y suministro para llevar tranquilidad a los consumidores internos y externos. Este informe está en línea con los objetivos de la Red de Seguridad Alimentaria de acercar el conocimiento científico a la población, autoridades y empresas productoras y exportadoras”

Las conclusiones del informe dejaron en claro que hasta la fecha no hay prueba alguna de que los alimentos puedan transmitir la enfermedad, lo que nos aleja bastante de la teoría inicial de que una sopa de murciélago podría haber sido el punto de partida de la pandemia mundal. “COVID-19 no es un problema de inocuidad alimentaria, sino de salud pública. Hasta el momento no existen evidencias científicas que demuestren que la COVID-19 se transmita por alimentos. Aunque es necesario respetar y reforzar las buenas prácticas de higiene y manipulación de alimentos; que los animales destinados a la producción de alimentos (bovinos, porcinos, aves y peces, entre otros) no son reservorios de SARS-CoV-2, y que la sobrevida de este nuevo virus en superficies no supera los 7 días”, señaló el investigador del Conicet.

“Inclusive para poder estimar el riesgo asociado a una eventual contaminación con ARN viral, utilizamos información publicada en la prensa internacional. Si bien, no se trata de datos científicos, la información más robusta a campo fue realizada en China. Desde el pasado mes de junio, se analizaron más de 200 mil muestras de superficies y alimentos importados en los puertos de este país. Las muestras de alimentos fueron todas negativas y entre las muestras ambientales se habría encontrado rastros de ARN de SARS-CoV-2 en la superficie interna de un par de contenedores”, añadío Gerardo Leotta otro de los encargados de elaborar informe.

Publicidad