1 de agosto de 2020 13:13 PM
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Claves para planificar IVA, ingresos brutos y bienes personales en el campo

El autor, que es un experto en temas fiscales, analiza el impacto de tres tributos que tienen un peso significativo en las finanzas de las empresas agropecuarias.

Por Santiago Saenz Valiente / Especial para Clarín Rural

La carga impositiva está por las nubes y es tremendamente distorsiva en el sector agropecuario ya que ni siquiera cumple con los principios constitucionales básicos. Nadie está obligado a pagar el mayor impuesto posible, en consecuencia, todos los movimientos económicos de una empresa cualquiera fuera su actividad son factibles de ser analizados a la luz de la normativa y de la realidad económica.

IVA

Todos conocemos la problemática de la tasa reducida de este tributo y los perjuicios que implica. Las dudas que se generan en la facturación, riesgos ante el fisco cuando no admita el computo del crédito fiscal por haberse emitido la factura con un porcentual distinto al que pretende, son algunos de los perjuicios.

La causa que se lleva el premio son los saldos a favor del productor que se generan por las diferencias de tasas entre la compra de insumos y gastos, respecto del IVA generado por la venta de los productos agropecuarios. No se ha contemplado que la actividad es cíclica en todo el período anual y ofrece diferencias notables en función de su intensidad y localización en distintos territorios de nuestro extenso país.

Los servicios relacionados con la agricultura, siembra, cosecha e insumos van a la alícuota del 10,5%. El resto que incluye honorarios de ingeniero agrónomo, abogado y contador público, fletes y otras contrataciones están alcanzados con el 21%. Se produce una distorsión de la ecuación. De manera inaceptable se impide su compensación contra otros impuestos. Destroza el capital de trabajo y afecta directamente el derecho de propiedad. Es indispensable entonces intentar atenuar su generación.

La única posibilidad es encontrar actividades que probablemente no nos interese desarrollar, o bien registrar estos créditos acumulados como pérdida, una solución relativa. Debe tenerse en cuenta que en la misma sociedad regular, podrían convivir actividades absolutamente distintas, agropecuaria, comercial o de servicios y de esa manera equilibrar la balanza del IVA.

Hay que exigir a las autoridades un cambio en la estructura de la liquidación del propio IVA. Por el momento se podrían adquirir insumos cerca de la fecha directa en la cual se necesitan y no stockear.

Las operaciones de canje tienen un tratamiento especial. Primero se presta el servicio o se entrega el bien no agropecuario y luego se cancela con granos, lo cual permite diferir el IVA y ante la inexistencia de flujo de fondos se evita la retención del tributo. Deben cumplirse también requisitos especiales en su registración.

Los contratos agropecuarios asociativos, con el reparto de bienes no genera IVA, lo que puede ser conveniente. Los contratos de arrendamiento rural están exentos del IVA, debiendo ser inmueble rural catastralmente y su destino agropecuario.

Impuesto sobre los Ingresos Brutos

La suscripción de contratos asociativos permite distribuir el producido sin liquidar impuesto sobre los ingresos brutos en dicho reparto, ello sostenido en causas judiciales. En el caso de personas humanas, este tributo es posible de ser abonado en algunas jurisdicciones en el momento del efectivo cobro de las ventas.

Reorganizaciones empresarias libres de impuestos

Es frecuente que familias propietarias de una empresa agropecuaria con patrimonio de tierras rurales decidan distribuir su participación entre los titulares. En ocasiones se resuelve directamente en la partición del haber hereditario, pero en otras es indispensable acceder a alguna herramienta fiscal que permita su distribución sin la necesidad de aportar impuestos.

Este proceso tiene condiciones obligadas que son su esencia, como el mantenimiento de actividad y continuar con su participación societaria por dos años. De esta forma la transferencia de los patrimonios queda exenta del pago de impuestos, debiendo verificar en algunas jurisdicciones la cuestión de sellos.

Las escisiones implican formalidades relevantes que deben cumplirse de manera estricta. Varias son las tareas involucradas:

– Balance para decidir la escisión con antigüedad máxima de 90 días.

– Detalle de inventario completo de los rubros.

– Balance de especial de escisión, con la distribución de los bienes.

– Resoluciones sociales de escisión.

– Publicidad por posible oposición de acreedores.

– Inscripción de la Reorganización en el Registro Público de Comercio.

– Inscripción registral de los bienes transferidos, sean estos inmuebles o automotores.

– Dictámenes de precalificación profesional del Contador Público.

– Comunicación al fisco por medio de la web con plazo máximo de hasta 180 días posteriores.

Impuesto sobre los bienes personales

A partir del período 2019 esta carga fiscal se potenció con la aplicación de tasa del 1,25% sobre los bienes el país y de hasta un 2,25% sobre los bienes del exterior. Estos porcentuales no resultan admitidos desde el punto de vista del derecho de propiedad, protegido por la propia Constitución, amen de ser absolutamente inequitativo con riquezas equivalentes.

Cabe interponer entonces un reclamo judicial por ser confiscatorio en variadas situaciones. La liquidación de este período está muy cerca de su vencimiento y las cifras son tremendamente elevadas. Además impactará en los anticipos a cuenta del periodo 2020, que podrían reducirse en caso de proyectarse un patrimonio gravado inferior.

Los depósitos en caja de ahorro, los plazo fijos en pesos sin ajuste, así como ADRS y bonos emitidos por el estado nacional, provincial o municipal, califican como exentos.

El inmueble rural cuando le pertenece a personas humanas, ha quedado sin discusión alguna exento de este tributo, pero cuando el titular fuera una sociedad está gravado con la tasa del 0,5%.

Fuente: Clarin

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