3 de agosto de 2020 19:24 PM
Imprimir

Caballos en Colombia, encanto, potencia, genética y desarrollo al trote

Los equinos hacen parte de un sector que genera mucho empleo teniendo en cuenta que en Colombia hay más de 46.000 asociaciones. El número de animales puede superar los 400.000 ejemplares para el caso de criollo y midiendo el impacto en cadena la generación de puestos de trabajo llegó a ser de 200.000 plazas sumando ferias, exposiciones y todo lo relacionado con el bienestar del animal.

Estos animales nobles y de gran aporte en el crecimiento de Colombia, ganaron y perdieron guerras, sufrieron y corrieron henchidos de felicidad. Hacen parte agradable de una especie que le dio sentido a la vida humana.

Frase anónima, “la tierra no sería nada sin arena, mientras que el hombre no sería nada sin caballo”

Creo no equivocarme al decir que el caballo es por fortuna una de las compañías más determinantes en la evolución del hombre y del planeta como tal porque este cuadrúpedo acompañó todo un proceso de desarrollo que fue afianzando apego y agradecimiento a través de los siglos.

Al igual que el ganado bovino, el imponente corcel llegó a América en el segundo viaje de Cristóbal Colón en 1493, un 23 de mayo. Los cronistas dan fe que en ese arribo pisaron suelo americano, más exactamente en La Española, actualmente la cálida República Dominicana, veinte caballos y cinco yeguas, la cuota inicial de un tipo de equino que tendría inmejorable adaptación con el trópico y que gracias a las desafiantes geografías, con el tiempo sentaría las bases de unos ejemplares únicos, de gran fenotipo y muy versátiles. Después de crías y muy buenos resultados, el caballo salió de la isla en 1507 para ir a islas vecinas y a Suramérica.

Este bello animal que al parecer viene del Eohippus, un mamífero relativamente pequeño que habitó las vastas tierras de Norteamérica y Europa pastaba en el periodo conocido como el Eoceno hace unos 55 millones de años. Con los siglos el equino evoluciona y gana en talla y fuerza haciendo que fuera muy atractivo para los primeros humanos que en principio los dominaron, los domesticaron y los convirtieron en una fuente importante de alimento y proteína porque de él extraían carne y leche toda vez que las yeguas eran ordeñadas, costumbre muy vigente en las frías estepas de Mongolia.

Del petiso Eohippus es muy posible que desciendan la totalidad de los équidos evolucionados dentro de los cuales está el Equus, género perisodáctilo de la familia Equidae, especie muy vetusta y heterogénea pues incluye además de caballos, asnos y cebras.

En los registros está claro que la domesticación del caballo data de 5.500 años aproximadamente cuando esa tarea se cumplió en la región de Kazajistán en momentos en que la cultura Botai los hizo muy familiares, hecho que ocurrió 2.000 años antes que los alazanes llegaran a Europa.

Hoy el caballo en Colombia sigue siendo determinante y por ello su cría sigue en auge pues el nuevo reto de la economía mundial y la urgencia de recuperar el terreno perdido a nivel ambiental, hacen que de nuevo el caballo y los equinos en general retomen su importancia porque ni siquiera la tecnología pudo desplazar la lealtad, el garbo y la espectacular compañía de los caballos, los mismos que relinchan, resoplan o emiten bufidos dando señales, las mismas que deben leerse cuando hacen retumbar la tierra al estampar con golpe seco sus cascos contra la tierra, haciendo sentir que hay presencia Equus.

En plática con Diariolaeconomia.com, el reconocido criador de caballos y connotado juez, Luis Fernando Rodríguez, informó que el caballo criollo colombiano que debe entenderse como una sangre más no como una raza que muy seguramente y en un tiempo relativamente corto podría darse por todos los trabajos adelantados en genética.

El experto indicó que el caballo criollo en Colombia representa un tipo de equino que identifica los cuatro andares, el trote y el galope, la trocha y el galope, la trocha y el paso fino colombiano, todos afortunadamente de sangre colombiana.

Explicó que la idea no es tener una raza hasta tanto no haya un patrón definido de cada uno de los andares, es decir un estándar de paso fino, otro de trocha y galope, un andar original de trote y desde luego el de trocha. Para el caballista, el asunto puede tomarse un tiempo, pero no dudó que algún día Colombia obtendrá una raza de cada uno de los andares como pasa con el caballo andaluz, el Cuarto de Milla y el Appaloosa, unos ejemplares que acreditan una raza totalmente definida porque desde hace muchos años empezaron con un patrón genético que les dejó a cada uno su raza.

Con el caballo criollo se busca lo mismo que lo obtenido con el ganado y es lograr razas como pasa con el Romosinuano o Blanco Orejinegro que es un ganado noble de muy buen manejo hoy en Antioquia, en el Eje Cafetero, en Cundinamarca y Tolima. La mezcla de sangres, explicó, se hace en ganado para buscar, no una raza sino una conveniencia o mayores rendimientos en carne o leche con unos F-1 logrados a partir de combinar características genéticas entre razas.

En materia bovina, dijo, hay que buscar un punto definido de cara a lo que tiene que ser la evolución de los vacunos, es decir procurar cruces de carne con carne y leche con leche, aunque hay excepciones en las cuales se mezclan los genes para lograr especímenes de muy buena calidad y con rendimientos en doble propósito.

Caballo criollo colombiano

Expuso que la Federación Colombiana de Asociaciones Equinas, Fedequinas, ha hecho un arduo trabajo para que el país pueda contar con una verdadera raza la cual se podrá obtener muy pronto porque se ha hecho una juiciosa purificación de características. La meta puede ser corta, estimó,

porque los criaderos son muy conscientes que el trote debe buscarse con el trote, trocha con trocha, y seguir con las afinidades de trocha con galope, aclarando que en las dos últimas sangres de caballos hay una mezcla de dos andares. En paso fino, indicó, hay mayores adelantos porque hasta en Estados Unidos están buscando que el reproductor o la yegua lleven cuatro generaciones de paso fino para garantizar la pureza del andar.

A juicio del experto, la llegada de los caballos a América se hizo por mera conveniencia y fue así como lograron desarrollar unos caballos trotones de buena ambladura que es la manera en que un cuadrúpedo se desplaza apoyando simultáneamente el pie y la mano de un mismo costado, igual con brío y agilidad, pero aclaró que el caballo trochador salió expresamente de Colombia en donde la topografía ayudó con los andares elevados una particularidad que permite que el caballo se pueda desempeñar en el barro o en tierras pesadas.

“Este es un caballo de paso fino que por lo bajito en sus anteriores y posteriores, le cuesta mucho más desenvolverse, diferente al caballo trotón o trochador que tiene mejor desempeño y presta un mejor concurso a quienes lo tienen”, sostuvo el criador.

Un logro que es para sacar pecho tiene que ver con tener un caballo declarado patrimonio nacional. Cabe anotar que hace unos veinte años o menos, los americanos alcanzaron a ilusionarse con el andar del caballo de paso fino y por tal razón fueron llevándose las yeguas y como si eso no bastara, regresaron por los reproductores, pero como en Colombia todo se da con ñapa, también se llevaron el semen. Lo anterior dice que los caballos logrados en Estados Unidos son de sangre pura colombiana, un aspecto en el que se cuidaron para poder garantizar un paso fino.

Igual que con la ganadería, los bancos de germoplasma equinos y la genética nacional, que debería tenerse como el más grande tesoro y como un activo a defender, terminan en manos de los extranjeros llámense americanos o brasileros. Hoy Colombia ha contribuido con el mejoramiento genético en bovinos y en caballos porque en Estados Unidos los objetivos se están cumpliendo puesto que ya hay montajes y shows de caballo de paso fino, una diversión a la que le sacan todo el provecho.

Con la reactivación agrícola el caballo recuperará terreno

Con los pronósticos de los analistas económicos que aseguran que con la tendencia a desacelerar la globalización, hoy confinada, la agricultura y las labores pecuarias tendrán de nuevo gran protagonismo pensando en abastecimiento y seguridad alimentaria. Bajo esos términos, el caballo empieza a verse como la gran herramienta y el amigo incondicional del desarrollo rural por su eficiencia así como por el propósito de una agricultura limpia.

Esa tendencia obliga a dar, en buena hora, el paso hacia atrás e involucrar los equinos en los campos toda vez que caballos como los percherones tienen toda la posibilidad de contribuir con una agricultura rentable. La antigua usanza fue eficiente en materia agraria porque la tierra era labrada con bueyes o con caballos percherones, igual estos gigantes y robustos animales tiraban las carretas en donde salía la producción lechera de las fincas especializadas.

Hoy por los sistemas de frío en el frente lácteo, las distancias son menores para imponente cuadrúpedo que arrastra cantinas en la carreta, pero igual hay otras actividades de hacienda en donde el caballo será con toda seguridad muy eficiente porque ahorrará costos porque evitará egresos por combustibles y otros rubros.

El caballo, amigo, incondicional y emblemático

La humanidad, y no es nada nuevo, le debe su desarrollo y muchos adelantos al caballo, el brioso amigo recorrió sin cansancio increíbles distancias, conquistó imperios y participó en batallas y guerras. En América produjo espanto cuando vieron llegar a unos hombres de cuatro patas que dieron más susto cuando se descubrió desde el mundo aborigen que estos señores con metal en sus cuerpos y cabezas, de corazones tallados en piedra, apenas caminaban en dos.

Al caballo en ocasiones se le apartó, igual fue maltratado, pero con el correr del tiempo las personas empezaron a mirar con amor al equino porque le ven nobleza, historia y un encanto supremamente especial. Hace unos cuarenta años el caballo estaba rezagado a los potreros y se le adiestraba en un corral, pero ahora este animal ha despertado consciencias y por ello logró puestos de honor en vista que duerme en pesebreras muy bien instaladas y come de manera balanceada, sin contar con la asistencia de médicos veterinarios y herreros.

Hubo tiempos en los que el propietario del caballo hacía las veces de herrero, y el ordeñador de las vacas el adiestrador. Sin embargo y con los pocos conocimientos los encargados arreglaban los caballos y allí se veía la bondad de un equino especial porque si bien era de buenos andares, tendían a confundirse mucho porque el caballo con paso colombiano era apasicastellanizado, es decir que caminaba en el paso fino y en el paso castellano que son unos apartes en particularidad, dejando en el centro la trocha.

Caballo Criollo colombiano

En opinión de Rodríguez, los caballos tienen comercio y cuestionó el hecho de desacreditar los equinos porque hacen parte de un sector que genera mucho empleo teniendo en cuenta que en Colombia hay más de 46.000 asociaciones. El número de animales puede superar los 400.000 ejemplares para el caso de criollo y midiendo el impacto en cadena la generación de puestos de trabajo llegó a ser de 200.000 plazas sumando ferias, exposiciones y todo lo relacionado con el bienestar del animal.

Un reto de Colombia y de las federaciones equinas está precisamente por el lado de las exportaciones porque el país con su calidad puede aumentar las ventas y hacer del caballo una fuente importante de comercio internacional. De todas maneras hay mucho por hacer o reconstruir porque la salida de equinos a Estados Unidos le hizo mucho daño a Colombia. Amén de las circunstancias, hay una huella genética importante y muchos criaderos haciendo una labor consecuente y atinada para retomar una herencia de 1493. Por compromiso, dijo, no hay lío, el asunto es trabajar sobre una especie equina única que ya es patrimonio nacional.

Los costos de manutención del caballo son siempre altos porque son comparables con los gastos que genera un niño en el colegio, pero con buena disposición, el equino recupera el gasto que se le hace en la medida que logre cotizarse.

Rodríguez dejó muy claro que el caballo no es un hobby para ricos o acaudalados ya que quien tiene una finca pequeña lo puede tener para disfrutarlo y para hacer cruces con buena sangre y por esa vía ir creciendo en potros para darle forma paulatina a un criadero porque en caballos, el tema no pasa por la velocidad sino por la resistencia.

De alguna manera y en términos comerciales los equinos son comparables con la esmeralda porque no se trata de un mercado de oferta y demanda sino de gusto en donde los precios suben o bajan de manera importante e impredecible. Como quiera que sea, advirtió Luis Fernando Rodríguez, el caballo es un ser vivo que al menor descuido puede enfermarse y morir, la esmeralda, acentuó, es eterna.

Publicidad