3 de agosto de 2020 20:38 PM
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Esteban Motta escribe sobre los chanchos chinos: Ventajas y desventajas, más allá de los fundamentalismos

Esta nota de opinión fue enviada a Bichos de Campo por Esteban Motta, productor agropecuario santafesino y ex director de Federación Agraria Argentina (FAA). Analiza la factibilidad y conveniencia de las proyectadas inversiones de China para producir cerdos en 25 mega granjas instaladas en la Argentina, pensando en su futuro abastecimiento de carne porcina

En estos días hemos observado una discusión en torno al proyecto de inversión para el desarrollo de la industria porcina con inversión y destino de exportación exclusivo a la República Popular China. Distintas voces se han expresado al respecto, con miradas que van desde el maltrato animal, hasta la discusión de la escala del proyecto, y sobre todo quienes serían los dueños reales del mismo.

Aclaro que no soy un especialista en porcinos ni en bioenergía. Pero pude recaudar algunos datos del proyecto, para poder expresarlo en términos de análisis de impactos económicos y sociales reales, para después sí participar en el debate estratégico.

Según información brindada por la Cancillería Argentina, el proyecto tiene como objetivo poner en producción un total de 300.000 madres en cuatro años, organizadas en 25 Unidades Productivas de 12 mil madres. Estas Unidades comprenden plantas de alimentos balanceado, biodigestores (energía y biofertilizante), granja ciclo completo, frigorífico exportador y proceso sin laguna de efluentes).

Si bien se sabe poco, entendemos que serían unas especies de enclaves exclusivos para la exportación china, y los capitales que vendrían a invertir serían de ese país. Se expresó desde Cancillería que el proyecto debería tener socios locales, y que las granjas se asentarían en zonas alejadas de los puertos. A continuación, vamos a analizar algunos números globales en relación a lo que significarían las 300.000 madres en producción para el país.

Se estima que 300.000 madres consumirían aproximadamente 3.6 millones de toneladas de maíz por año. Por lo cual, tomando un rinde promedio nacional de 10.000 kilos por hectárea, estimamos unas 360.000 hectáreas de maíz, producidas por productores argentinos, afectadas al proyecto.

Pensando que estos proyectos se asentarían lejos de los puertos, 3.6 millones de toneladas de maíz (casi la mitad de toneladas que exportó Vicentin de todos los productos en la campaña 18/19) equivalen a 120.000 camiones menos de maíz que viajarán cientos de kilómetros para ser comercializados por los puertos. Ello implica ahorro energético y reducción de la huella de carbono y mejoramiento de la rentabilidad de productores de esas zonas donde el flete llega a representar hasta el 30% del valor del cereal transportado.

A modo de ejemplo, 30 toneladas de maíz a 9.500 pesos por tonelada de cotización valen 285.000 pesos, cuando un flete desde Las Lajitas hasta Puerto Rosario cuesta alrededor de 90.000 pesos y recorre casi 1200 kilómetros. Es un punto a favor del proyecto.

Como aclaré más adelante, no soy especialista en energías renovables, pero según el cálculo estimado de algunos especialistas, mediante este proyecto se podrían generar alrededor de 60 Megas de energía eléctrica, lo que podría abastecer a 300.000 hogares, lo cual si el Estado Argentina vía CAMMESSA o ENARSA por ejemplo, se queda con la propiedad de la generación de energía, estamos hablando de un importante beneficio económico y energético, además de la reducción del impacto ambiental de las granjas, ya que no tendrían necesidad de  tratamiento de efluentes. Otor punto a favor del proyecto.

Ahora, si el Estado/Gobierno argentino les deja el negocio de la energía a los mismos inversores sería una oportunidad perdida. Me falta un dato, y no quiero improvisar, cuántos miles de toneladas de BioFertilizantes se generarían, pero más allá del número estimamos unos cientos de miles de toneladas, sumando otro dato alentador de este proyecto.

La producción esperada es de 882.000 toneladas anuales, que equivaldría a 2.500 millones de dólares en exportaciones anuales. O sea que lo invertido equivaldría a las exportaciones que se generarían en 1 año y medio solamente. Otro punto a favor del proyecto.

El proyecto, dicen, generaría 9.500 puestos de trabajo. Otro punto a favor.

En líneas generales estaríamos hablando de un proyecto que nos cierra por donde lo miremos. Ahora vamos a poner algunos puntos a tener en cuenta en el análisis. Uno de ellos es la figura de esta especie de enclave productivo chino en tierras argentinas. A muchos no nos termina de convencer. En esos términos el gobierno debería garantizar que esa producción sea exclusivamente para la exportación a China, ya que de solo volcar uno o dos cortes al mercado interno se podría romper el equilibrio doméstico, y afectar a miles de productores que han invertido en los últimos años en el mejoramiento de la producción porcina.

En esta línea, algunas voces se alzaron reclamando que, en lugar de enclaves con capitales foráneos y esquemas productivos de gran escala, sean productores argentinos en una escala menor, los que aprovechen las oportunidades de ese mercado chino. Varios especialistas afirman que la demanda interna de carne porcina en Argentina aún no se satisface con la producción local, lo cual sugiere que existe espacio para crecer en el mercado interno para los productores más pequeños. Siguiendo esta línea, se podría afirmar que hay lugar para todos. Lo que siguen faltando son políticas para los más pequeños simplemente.

De todas formas, en lo personal sigue sin gustarme esto de los enclaves, y me surge una pregunta: ¿El Estado Argentino podría financiar estas inversiones sin depender de fondos externos? Yo creo que sí, solamente comparando con lo recaudado por derechos de exportación de granos. Por ejemplo, si el gobierno destinara solo entre 10% y 13% de lo recaudado por año en retenciones podría financiar la totalidad de un proyecto de este tipo, sin recurrir a capitales externos y favoreciendo a actores locales. 

Observemos los siguientes datos:

UNIDAD PRODUCTIVA 12.000 MADRES = INVERSION U$S 150 MILLONES = u$s 12500 POR MADRE. 

  • 1er año: 60.000 madres = 5 UNIDADES PRODUCTIVAS = U$S 750 Millones = 10 % Derechos exportación granos
  • 2do año: 80.000 madres = 6.66 UNIDADES PRODUCTIVAS (debería dar exacto, pero no da) = U$S 1.000 millones = 13% Derechos exportación de granos
  • 3er año: 80.000 madres = 6.66 UNIDADES PRODUCTIVAS = U$S 1.000 millones = 13% Derechos exportación de granos
  • 4to año: 80.000 madres = 6.66 UNIDADES PRODUCTIVAS = U$S 1.000 millones = 13% Derechos exportación de granos

INVERSION TOTAL APROXIMADA u$s 3.750 MILLONES

Si estimamos que la recaudación por Derechos de Exportación de granos es alrededor de 7.500 millones de dólares anuales aproximadamente, estamos hablando de que, si el gobierno argentino invirtiera entre el 10% y el 13,3% de los derechos de exportación por año durante cuatro años, podría financiar el proyecto con recursos propios.

Antes de empezar a desarrollar mi postura voy a recordar una charla que una vez pude tener con el ex presidente uruguayo “Pepe” Mujica. Cuando le consulté sobre las pasteras, recuerdo muy claro lo que me dijo. Me planteó que el problema de los argentinos es que las pasteras fueron del lado uruguayo y no del argentino, lo cual es razonable si observamos la cantidad de hectáreas forestales plantadas de nuestro lado de la frontera. Después, muy claramente, me dijo que esos proyectos no se analizan desde posturas fundamentalistas, que Uruguay no se podía perder esa oportunidad. Entonces ellos se dedicaron a estudiar las condiciones de impacto ambiental de las pasteras, y les exigieron que apliquen la misma tecnología que en sus países de origen. Además les exigieron inversiones de impacto social como, por ejemplo, costear la construcción de una Universidad en Fray Bentos.

Desde esa mirada del “Pepe”, repito, no es un proyecto para mirar desde ópticas fundamentalistas. Tiene muchas condiciones positivas como las que detallamos más arriba. Obviamente el gobierno argentino debe imponer ciertas condiciones, necesarias para que no se transformen en simples enclaves chinos en suelo argentino.

Lo ideal sería que el gobierno argentino financie con recursos propios este tipo de desarrollos. Ello aportaría real soberanía productiva y comercial, y no serían simples enclaves, considerando que los recursos están disponibles en el sector. A todos nos gustaría que las unidades productivas sean más pequeñas, con integraciones de productores locales. Habría que estudiar desde el aspecto técnico todo lo que tiene que ver con la generación de bioenergía (se podría comprimir el gas en menor escala, “garrafas de metano”, por ejemplo,) y el posicionamiento geográfico de los frigoríficos. Pero creo que sería importante evaluar las dos alternativas, y quizás proponer dos modelos: estas unidades de 12 mil madres, por un lado, y también la posibilidad de organizar granjas más pequeñas.

Tampoco nos podemos olvidar de los cientos de productores porcinos que desde hace años iniciaron un proceso de mejoramiento productivo, con un alto nivel de inversión, que han transformado el sistema de producción en la Argentina. Son eficientes, aplican tecnología y tienen el know how necesario para seguir creciendo. Para ellos sería importante generar líneas de financiamiento de largo plazo, para que puedan ampliar su escala productiva. Eso generaría un impacto rápido, pensando en la exportación y en un mercado interno cuya demanda aún no es satisfecha por la producción local.

Lo que sí está claro, es que tenemos enfrente una gran oportunidad, que hay que abordarlo con seriedad y dejar los fundamentalismos de lado. Se deben construir experiencias y políticas que permitan que esta ventana productiva y comercial beneficie a la mayor cantidad de argentinos posibles. Y como quedó expresado en estas líneas, este proyecto se trata de mucho más que simplemente de chanchos.

Fuente: Bichos de Campo

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