8 de agosto de 2020 10:57 AM
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El ternero, una caja de ahorro que aporta un mayor interés

Desde mayo, la principal categoría para invernada subió 33% en Jesús María. Convertir pesos en carne, la estrategia de los productores para no perder contra el dólar y la inflación.

En la Argentina, la ganadería es una de las actividades que han forjado la historia de la economía nacional y por eso no sorprende que sirva como un reflejo de la constante inestabilidad que sacude a los productores que la llevan a cabo.

Un año atrás, los precios de los terneros de invernada y de los novillitos para consumo marcaban una sorprendente paridad en el remate semanal de Consignaciones Córdoba en la Sociedad Rural de Jesús María: ambas categorías se comercializaban a un máximo de 68 pesos por kilo en pie.

Doce meses después, los ejemplares para recría y engorde más que duplicaron su precio hasta alcanzar los 158 pesos en la subasta del último lunes, mientras que los “gordos” se posicionaron en un máximo de 110,50 pesos, que significa una suba del 62 por ciento.

Esta senda alcista se aceleró en los últimos tres meses: a principios de mayo, los terneros de hasta 150 kilos cotizaban a 118 pesos en Jesús María; es decir, que subieron 33 por ciento desde el inicio de la zafra. La hacienda liviana para faena, en cambio, se incrementó sólo 7,2 por ciento.

En los mercados ganaderos de Rosario (Rosgan) y de Liniers, la evolución es similar y el análisis coincidente en la cadena es que convertir los pesos que sobran en “patas” que tarde o temprano siguen el camino del dólar y de la inflación, es una de las inversiones que eligen tanto productores ganaderos como agrícolas que quieren proteger su dinero.

Y es una tendencia que, aunque sorprende por el momento del año en que se lleva a cabo (en plena oferta de terneros), por ahora no parece tener un final.

Oferta y demanda

Para el docente universitario y consultor privado, Oscar “Cachi” Melo, lo primero que hay que recordar es el ciclo biológico de la producción de carne: una ternera que se guarda para que sea madre, lleva tres años y medio para que destete su primera cría.

“Los terneros son una cantidad fija que no podemos modificar en un corto plazo. Por eso, si de repente aumenta la demanda, no se puede incrementar la oferta; no es que como una fábrica de autos que si tiene más ventas sube la producción. Y eso impacta en los precios”, grafica Melo.

AVANZAN. En Jesús María, los terneros subieron 33% desde mayo. El lunes pasado la categoría marcó un máximo de 158 pesos por kilo. (LA VOZ/Archivo)

Ese animal que se compra para invernada tiene dos destinos: uno es la recría para lograr novillos de exportación y el otro el engorde para el mercado interno.

“El que piensa recriar sabe que va a terminarlo recién en un año y medio, pero si es para exportación, su precio será en dólares, entonces busca un refugio de su dinero comprando ahora en pesos”, remarca.

Esta situación obliga al “feedlotero” a competir por el ternero y avalar precios que significan perder dinero por cada animal terminado. De todos modos, aunque por el momento no se avizoran chances de recuperación del valor del “gordo”, debido a la retracción del consumo por las medidas de cuarentena, cuando vuelvan a funcionar a pleno los restaurantes y las zonas turísticas es probable que la demanda interna repunte.

“¿Hasta cuándo aguanta esta suba del ternero? “Hasta que el ‘feedlotero’ se retire. Cada vez que la reposición baja, a los 120 días se produce un alza en el animal de consumo. Y si sucede eso, muchos terneros que se estaban recriando se van para el frigorífico”, añade Melo.

ECUACIÓN. La suba del ternero complica a los feedlots, que de todos modos reponen confiados en una posible recuperación del "gordo" a futuro. (LA VOZ/Archivo)

Para Pedro Pérez, de Consignaciones Córdoba, un factor clave es el ingreso de nuevos actores: agricultores que no quieren quedarse con pesos en la mano tras la cosecha y compran invernada para aprovechar además el maíz que tienen en el campo.

“Si el lunes teníamos mil terneros más, los vendíamos. Ejemplares de siete puntos de calidad se venden a 140 pesos como el mejor ternero de Buenos Aires. Caros o no, el productor sabe que esos kilos van a estar, que un ternero se va a descapitalizar menos que el peso porque una vez por año la hacienda se ajusta a la inflación”, grafica Pérez.

La realidad es que la oportunidad de compra está: según el Rosgan, medido en dólar blue, el ternero de invernada está 35 por ciento más barato que hace un año.

Para Marcos Mondino, gerente general de la consignataria Alfredo S. Mondino, de Del Campillo, otro factor a tener en cuenta es la obligación que estableció el Banco Central de tener que vender más del 95 por ciento de los granos de soja o trigo para acceder a créditos al 24 por ciento.

“Muchos productores que tienen pesos por la cosecha vendida y además pudieron tomar este crédito, intentan convertirlos en una caja de ahorros a la que le vas metiendo pasto y paga intereses en kilos”, compara Mondino.

También considera que la motivación a invertir en terneros viene de la demanda internacional: las importaciones Chinas que no frenan y la suba que está mostrando el precio internacional de la cuota Hilton, que arrancó la campaña 2020/21 en 8.500 dólares hace un mes y en la última semana llegó a rozar los 12 mil dólares.

“La exportación está firme y hay una expectativa de que el consumo está en un piso y si bien el novillo se relegó, tampoco está tan bajo. Y cuando se reactiven el turismo y los restaurantes se va a recuperar”, estima Mondino.

Fuente: AgroVoz

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