8 de agosto de 2020 11:00 AM
Imprimir

El ADN del trigo se fortalece para enfrentar la sequía

En zonas con bajo nivel de lluvias, el gen HB4 aumenta los rindes 17%.

Entre mayo y julio, las precipitaciones caídas en Córdoba estuvieron 60 por ciento por debajo del promedio histórico, según datos de la Bolsa de Cereales provincial que calificó como “preocupante” la situación de los cultivos invernales a raíz de este déficit hídrico.

El trigo es el más afectado: además de haberse reducido el área en más de 300 mil hectáreas, un tercio de las plantas emergidas muestra un estado regular a malo.

La implantación de variedades de trigo con la tecnología HB4, que confiere tolerancia a condiciones de estrés hídrico y salinidad, podría ser una solución para años “secos” como el actual.

De acuerdo con los ensayos realizados durante más de 10 años, en ambientes que sólo acumularon entre 100 y 350 milímetros a lo largo de todo el ciclo productivo, los rindes crecieron 17 por ciento al incorporar el gen HB4.

En los de mayor disponibilidad hídrica (entre 500 y 700 milímetros), los rendimientos fueron similares a los de variedades que no poseen esta biotecnología, lo que significa que invertir en semillas HB4 no “penaliza” la productividad en lotes de mayor potencial.

Testimonios

En Córdoba, ya hay muchos productores que comenzaron a probar el trigo HB4 y están evaluando los primeros resultados.

Hernán Fernández de Maussion, de El Espinillo SRL, produce en el departamento Río Primero. Desde su punto de vista, esta es una campaña ideal para probar cómo funcionan debido a que en el norte de Córdoba lo que determina la cosecha son las lluvias del otoño, y este año solo hubo algunas en abril.

“Esta tecnología puede aportar un gran diferencial en producciones de invierno, ya que al tener un plus de rendimiento permite entrar con el suelo seco. Toda tecnología que pueda aportar mayor producción con los mismos recursos nos permite que la producción sea más eficiente”, valoró.

En Cañada de Luque, Sebastián Vicentini, de Tres Espigas SRL, coincidió en que el norte de Córdoba es una zona difícil para la siembra invernal por la falta de humedad. Por eso, “capturar la mayor cantidad de rendimiento con la menor cantidad de agua sería un golazo de media cancha”, expresó.

Vicentini hizo una prueba del trigo HB4 bajo riego, pero también implantó en secano. “Lo que realmente llama la atención es que en la parte en secano, cuando lo comparamos con otras variedades, se ve mucho mejor”, remarcó.

Hacia el este de Córdoba, Eugenia Bonillo cultiva en la zona de Las Varillas. En esta campaña, avanzó con el primer ensayo en 200 hectáreas. “Sin dudas es el mejor año que podríamos haber elegido para probar la tecnología porque está sequísimo. Hace más de 100 días que no llueve”, mencionó.

Sobre las ventajas que puede tener el gen HB4, citó una mayor estabilidad en los rendimientos e intensificar las rotaciones para control de malezas.

En Alto Alegre, más hacia el centro de la provincia, Esteban Peralta es la segunda campaña que implanta trigo HB4 para multiplicación de semillas. “En la campaña pasada, rindió entre 300 y 400 kilos más por hectárea respecto al testigo, y la calidad de la semilla fue excelente”, destacó.

Y también mencionó otros beneficios: “Es muy positivo el aporte de biomasa, porque tiene más desarrollo foliar y más cobertura sobre el suelo”.

Por último, Guillermo Beltramo, del Establecimiento Los Chañaritos de Corral de Bustos, señaló que en esa zona es frecuente la siembra de trigo porque en general no hay problemas de disponibilidad de agua. 

Pero eso no quita que puedan registrarse episodios de estrés hídrico y “saber que hay una variedad que no tiene penalidad en escenarios de alto rendimiento genera expectativas”, reconoció.

Fuente: AgroVoz

Publicidad