8 de agosto de 2020 11:25 AM
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El caso Smart Farming: Alejandro Palladino está convencido de que la revolución digital se puede aplicarse a la lechería y ganadería de carne

CompartiremailFacebookTwitterNo hay dudas de que la agricultura argentina es la punta de lanza en digitalización, que no es otra cosa que la incorporación a los análisis de incontable cantidad de datos surgidos de imágenes y sensores. Alejandro Palladino, sin embargo, decidió apostar de lleno a hacer “inteligente” la producción de carne y leche. Junto a […]

No hay dudas de que la agricultura argentina es la punta de lanza en digitalización, que no es otra cosa que la incorporación a los análisis de incontable cantidad de datos surgidos de imágenes y sensores. Alejandro Palladino, sin embargo, decidió apostar de lleno a hacer “inteligente” la producción de carne y leche. Junto a su amigo y socio Federico Hidalgo fundó la empresa Smart Farming, que ofrece servicios de consultoría para incorporar en tambos y establecimientos ganaderos la toma de datos en tiempo real, permitiendo mejorar la gestión de la información, la productividad y la rentabilidad.

“Hacía falta dar una vuelta de rosca a nuestro laburo habitual, y notamos que los cuellos de botella están en el manejo de la información”, dijo Palladino a Bichos de Campo. Este profesional venía de coordinar nada menos que el área de lechería de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA). La información es oro en polvo para él.

Mirá la entrevista completa a Alejandro Palladino:

“En CREA hay una buena base de datos de tambos y me tocaron hacer algunos análisis estadísticos, donde encontramos que no necesariamente el resultado económico de una empresa estaba asociado al sistema de producción”, indicó Alejandro.

En este punto Palladino aclaró que “una discusión permanente en la lechería es precisamente cuál es el mejor sistema de producción. Nosotros encontramos que dentro de los 10 tambos top de resultado económico, había 10 sistemas de producción diferentes, ya fueran muy pastoriles o muy encerrados. Cuando mirabas en detalle, lo que marcaba la diferencia entre ellos era el nivel de gerenciamiento”, explicó.

“Cuando entrabas a estudiar el caso de cada uno de estos tambos top, claramente se veía que tenían una gestión de la información muy grande”, remarcó el ingeniero agrónomo y consultor en nutrición y alimentación de vacas lecheras. De allí surgió la idea de comenzar a trabajar fuerte en la captura de datos también en el sector lechero y el ganadero.

En Smart Farming elaboran tableros de comando smart, que toman los datos generados por diversos sensores y distintas fuentes de una empresa, y los unifica en una base de datos común. Luego transforman esos datos en información para la toma de decisiones, logrando mejorar los resultados de cada empresa. Eso es al menos lo que prometen.

A modo de ejemplo de la importancia de analizar la información en una empresa ganadera, Palladino describió que “hoy un robot de ordeñe tira el flujo de leche de cada vaca. Nosotros podríamos decidir aumentar el número de vacas que admite un robot, seleccionando aquellas que se ordeñan más rápido, debido a que liberan el robot más rápido. Eso nos permitiría tener más ordeñes. Esa es una herramienta que está disponible y casi no se utiliza, más allá de que la robótica sea nueva en el país”.

Para el investigador del Conicet, “el gran valor está en cruzar las distintas bases de datos, los distintos software, la visión más sistémica, dado que cada software y sensor resuelve un problema puntual, y muchas veces el problema que te marca un sensor, te proviene de otro sector”.

Palladino volvió a ejemplificar el hecho de ganar valor sistémico en la cadena ganadera, y expresó que “en el robot de ordeñe es muy importante el flujo de los animales, pero, hacer que las vacas caminen para llegar al robot dependen de un montón de cosas, entre ellas, los horarios en los que se les da el alimento. A partir de un dato como el bajo número de pasos por puerta, terminamos identificando que el problema está afuera, porque el tambo no tiene bien organizada toda la logística de distribución del alimento, entonces los animales no pueden llegar de forma consistente al robot”.

“Pequeñas variaciones de una hora en el suministro de comida de vacas en el tambo, hace que el circuito de circulación al robot de ordeñe se altere, y entonces baja la producción y se generan cuellos de botella. Por eso es clave transformar ese dato en información, y esa información en una toma de decisión. Eso es lo que tratamos de resolver”, respondió Palladino.

Para el agrónomo, este desarrollo implica “un cambio en el modelo de negocio de un consultor, donde generalmente en los trabajos tradicionales uno llegaba, juntaba información disponible, de calidad que nadie sabía, y se tomaban decisiones en función de lo que se veía y de la experiencia”.

Para Palladino, esto reconvertirá a los contratistas y asesores a la era digital, como analistas de datos. “Nosotros estamos en este momento, diseñando un software para levantar datos de forma sencilla, que hoy están en un cuaderno Gloria. El hecho de poder saber cómo varía la producción de leche en el día a día nos da un montón de información, y estamos hablando de un dato que tiene todo el mundo, pero generalmente las empresas se sientan a fin de mes a ver cómo les fue”, explicó.

Fuente: Bichos de Campo

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