9 de agosto de 2020 00:45 AM
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Juan Montans: “Hay una revalorización de los caballos, especialmente de los Criollos”

Uruguay : Después de muchos años que en la Expo Prado los jurados sean extranjeros, Juan Montans asume la tarea “con responsabilidad y compromiso”. Aseguró que “todos ya tenemos en mente esa morfología de los caballos Criollos asociada con la función”. Destacó el momento de la raza en el país “con 6.200 potrillos anotados por año”. Y lo que viene haciendo la Sociedad de Criadores, “gente joven que está trabajando muy bien”. Como productor agropecuario dijo que los costos son una limitante para el negocio, pero confió que “este gobierno despierta confianza pues nos escucha y nos entiende, lo cual es fundamental”.

-¿Qué significa para un criador ser jurado de la Expo Prado?
-Es una gran responsabilidad y un gran orgullo porque, si bien Criollos tiene la Exposición de Otoño como una muestra muy importante, la repercusión que tiene el Prado a nivel de la ganadería nacional es más relevante. Es la vidriera máxima que tiene la raza a nivel nacional..

-¿Para el criador uruguayo, es lo mismo que lo califique un jurado nacional?
-Sí, es lo mismo. Porque el caballo que uno tiene en la cabeza es claro, entonces el objetivo está y es el mismo que hoy se persigue en las principales exposiciones de la raza, en Brasil, como en Argentina, y Uruguay. Es bastante claro cuál es el caballo Criollo que buscamos hoy, después de haber pasado algún momento con algunas dudas, o algún país, o algún sector de criadores que le costó un poco más, pero hoy está afianzado el biotipo del caballo que buscamos.

-Defínamelo por favor.
-Un caballo que tiene totalmente integrada la morfología con la función. Una morfología aplicada a la función que el caballo Criollo desempeña hoy en día. Es un caballo mucho más sillero, más deportivo y también cambió por tanto las formas. Porque la morfología que buscamos siempre está aplicada a la función que tiene que desempeñar.

-¿Cómo es esa morfología?
-Un caballo más liviano de adelante, con un cogote mucho más liviano, con una unión cabeza/cogote más angosta, más fina, pero a su vez, un cogote angulado, con buen lanzamiento. Eso facilita no sólo los movimientos, sino también a la hora de la doma de posicionarse el caballo con la rienda. Después, una silueta rectangulada, con un centro de gravedad más abajo, un caballo más equilibrado, con buena línea superior, con una grupa semi oblicua como marca la estándar, sin modismo de grupas demasiados horizontales, ni demasiado derribadas, que les permita tener la potencia necesaria como para arrancar con fuerza y velocidad a la hora que se escapa un novillo que hay que atajar, por ejemplo.

-¿Para eso el Freno de Oro fue fundamental verdad?
-Exacto. En ese sentido, el Freno colaboró, por ser una prueba que integra la morfología y la función, no sólo en su evaluación, sino en las pruebas funcionales que tratan de asemejar en lo más posible la tarea diaria de un caballo Criollo trabajando en el campo. Si bien, algunas de las pruebas son un poco exageradas si se quiere, porque nuestros caballos no andan todo el día dando vueltas sobre las patas, o paleteando en el campo, pero sí saber que, si lo necesitas lo tienes, el caballo está habilitado para hacerlo. No tiene recelo en acercarse a un novillo si lo tiene que pechar, o que tiene la velocidad necesaria para en espacio reducido alcanzar a ese novillo. Todas esas pruebas que tratan de asimilar, o de evaluar acciones que los caballos normalmente hacen en su tarea diaria, a lo largo de estos años demostraron cuál es la morfología también más adecuada para desempeñar esa función. Hoy, después de tantos años del Freno de Oro, está consolidado este biotipo para esta función que cumple el caballo Criollo.

-¿Hoy en Uruguay, en reglas generales, se ve ese caballo?
-Hay un espectro enorme de criadores. En Uruguay se inscriben 6.200 potrillos Criollos por año, siendo la raza casi el 85% de las inscripciones equinas de ARU. Y eso para el país, para la cantidad de habitantes en relación a Brasil o Argentina, es un número enorme. Es mayor a la inscripción de Argentina. Dentro de esa cantidad de criadores, tenemos que pensar que debe haber nacimientos cercanos a los 9 o 10.000 potrillos por año, y hay de todo. Hay una cantidad muy importante de criadores que han optado por criar la raza Criolla, pero con una orientación más a lo que es la resistencia, siendo Uruguay por lejos el país que tiene más cantidad de adeptos a esa orientación dentro de la raza. Y después, lo que sí creo que la mayoría de las cabañas que hoy están en la punta de la pirámide, las que generan padrillos y yeguas para las demás cabañas, sí tienen en la cabeza ese mismo biotipo de tamaño. Y eso hace que el criador también lo venga asimilando e incorporando. Sin dudas, en la medida que lo han ido probando a lo largo de este tiempo, ya todo el mundo ha podido comprobar que esas líneas de sangre y esos biotipos, son más exigentes para tener un caballo de silla y un caballo de trabajo en el campo.

-¿Cómo ve a la raza?
-Más allá de la pandemia, la nueva directiva ha tratado de hacer su mayor esfuerzo para poder desarrollar y llevar adelante todas las actividades de la raza. Si bien hubo que suspender otoño porque estaba en medio de la incertidumbre del momento, se nota mucho trabajo de la nueva directiva, tratando que las actividades de la raza no decaigan. Están trabajando muy bien, es muy saludable que haya habido no sólo una renovación, sino ese espíritu de trabajar con responsabilidad y sacar las cosas delante de la mejor manera. Se están haciendo las inspecciones, se pudo hacer la clasificatoria al Freno de Oro con excelente resultado y dependiendo de cómo se den las cosas se va a llevar adelante la actividad del Prado. Y ya se está trabajando también para la organización de la Ficcc que el año que viene le toca a Uruguay. Es un gran desafío para esta directiva joven, pero están trabajando con mucho entusiasmo para sacar adelante también esa exposición que será importante para Uruguay.

-¿Cómo está el criador de caballos en este momento tan particular?
-Como un apasionado por el caballo, quizás no sea muy objetiva mi opinión. Vengo viendo hace tiempo, antes de la pandemia, que hay como un ir hacia el caballo. Ha habido una revalorización de lo que es el caballo, vinculado al tiempo libre, no sólo en el trabajo donde nunca perdió valor. Es indispensable para la tarea de campo, pero sí adquirió valor en otras actividades que se podrían llamar no tradicionales. Sobre todo en el caballo Criollo, como el paseo, tiempo libre, en la competencia independientemente de la cría, y en eso, tanto el Freno de Oro, como la Marcha son actividades que se prestan mucho. Lo mismo las demás pruebas de rienda y otras actividades como la equinoterapia. O sea, encuentro que hay una revalorización del caballo a todo nivel, desde hace muchos años. Como hay una revalorización de todo lo que es natural, verde, etc., hay sectores de la población mundial que han ido hacia ese lado. Se ve mucho en Europa y acá en la región también. Y Criollos es más aún, por características de mansedumbre, docilidad, de fácil crianza, mantenimiento, se adapta a distintos lugares. Por eso, a nivel general ha habido una revalorización. Y en particular nuestra raza está en un excelente momento, sobre todo a nivel genético, y los resultados así lo avalan. Uruguay, con todas las limitaciones lógicas que tiene el país, desde el punto de vista económico, sobre todo de costos que son altos frente a países vecinos y son una limitante y una desventaja, pero por el gran esfuerzo que hacen, que hicieron para mejorar genéticamente las cabañas y que hacen hoy para poder preparar animales con esos costos altísimos, la cabaña está quizás en uno de sus mejores momentos y los resultados se ven.

-Y está todo el entorno del caballo.
-Una de las cosas que ayuda mucho a esa revalorización que tuvo el caballo es que toda la actividad que rodea el caballo lleva a congregar familia y amigos; es muy difícil que alguien tenga una actividad de caballos solo. Generalmente los que abrazamos esta actividad siempre lo hacemos con más gente. Había un dicho de Yoyo: el caballo es muy fácil que haga amigos. Y es así. Todo el entorno generalmente se hace con alguien. La mayoría de las veces con familia, también con amigos y con amigos que genera la propia actividad. Eso hace que sea muy fácil valorizar el caballo, porque esa actividad valoriza todo el entorno. En particular la raza Criolla, sin hacer humo, hoy está en un momento muy importante, sobre todo a nivel internacional, con un nivel competitivo muy fuerte. Y está ayudando mucho a eso no sólo la inversión que han hecho las cabañas en genética en este último tiempo, que se sabe que una inversión lleva mucho tiempo, y creo que en particular ha mejorado mucho en Uruguay el nivel de jinetes. Las pruebas como el Freno mismo, aparte pruebas nuevas, como la Copa VW o la Copa Campera, han llevado a que gurises jóvenes tengan su espacio donde desarrollarse, aprender y mejorar. Esa es una de las claves por las cuales las pruebas son muy superiores en los últimos años.

“El gobierno ahora nos escucha y nos entiende”.

-Como productor agropecuario, ¿cómo ve la realidad del sector hoy?
-En este momento de incertidumbre como cualquier actividad, si bien el agro no ha tenido un resentimiento muy grande por la pandemia desde el punto de vista de su funcionamiento, hay incertidumbre. En Uruguay nos sorprendemos por los buenos valores que tienen los ganados, pero eso no se ve reflejado en los números de las empresas agropecuarias, por los altos costos que tiene un establecimiento. El gran desafío que tiene el Uruguay por delante es poder trabajar en el tema costos para poder ser más competitivos.

-¿Es una de las prioridades que debería encarar el gobierno?
-Es el gran desafío que tiene el nuevo gobierno y estoy convencido que lo tienen claro, sé que ha apuntado a la agropecuaria que, como ha dicho varias veces nuestro presidente, la ve como la locomotora para salir de esta crisis. Porque nadie puede invertir ni dar empleo en una empresa que no está estable y es rentable. Para los que nos dedicamos a esto, desde el punto de vista de inversiones no es un estilo de vida, son decisiones empresariales que las tomamos si son rentables, sino no.

-¿Es optimista?
-Tenemos que serlo. Ya el cambio de gobierno genera mucho optimismo, porque por lo menos, si bien el gobierno no ha podido demostrar sus intenciones o todo lo que se había prometido en campaña, sí hablamos el mismo idioma en el sentido que cuando uno habla de la problemática que tiene la agropecuaria, altos costos, abigeato, jaurías de perros, por lo menos hablamos con gente que no sólo nos escucha, sino que nos entiende. Por ahora es una gran diferencia. Lógicamente la pandemia hizo que no se puedan desarrollar algunas cosas como el ahorro, por ejemplo, para achicar el costo del Estado. O la reinversión de este ahorro. Hoy es difícil poder aplicarlo. Pero, por otro lado, Uruguay está muy bien posicionado en cómo trató el tema de la pandemia a nivel internacional.

Pablo D. Mestre

Fuente: El Pais

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