12 de agosto de 2020 11:20 AM
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Guía de vermicompostaje para principiantes

¿Una caja con gusanos en tu terraza? No te asustes: cuatro expertos nos explican cómo funciona y cuáles son las bondades de reutilizar los desechos orgánicos a través de las lombrices.

El encierro, y la conciencia de la enorme cantidad de desechos que producimos al día, ha generado en varios la preocupación de hacer algo con nuestra basura que vaya más allá del reciclaje. Hace unas semanas conversamos sobre compostaje, pero en este artículo profundizaremos en el vermicompostaje, un proceso que involucra lombrices, las que se nutren a través de nuestros desechos.

¿Qué es el vermicompostaje?

En el compostaje, las variables —temperatura, humedad y oxígeno— deben ser prolijas y constantes, “para lograr un proceso de biodegradación apropiado”, dice Pamela Bravo, ingeniera comercial y fundadora de Compostera.cl. Mientras que en el vermicompostaje, esto depende de “que las lombrices estén cómodas y puedan vivir bien”.

“Las lombrices aceleran el proceso de degradación, sin embargo, son seres vivos que necesitan cuidado y ciertas condiciones de temperatura y humedad. Su dieta es limitada, no se alimentan de todo, y eso afecta bastante la eficiencia de nuestro sistema”, afirma Álvaro Pineda, arquitecto y fundador de Sr. Compost.

Las lombrices pueden “mejorar el producto final”, explica Carolina Muñoz, fundadora de @Lombricompostalk, emprendimiento en el que fomentan la gestión de residuos de forma ecológica. Es decir, transforman los desechos en un compost muy rico y complejo, “multiplicando los micro y macro nutrientes hasta en diez veces”, dice Muñoz.

¿Cómo funciona el proceso?

Las estrellas de este proceso, por supuesto, son las no tan glamurosas lombrices. “Hay como tres mil razas de ellas”, afirma Bárbara Lewin, fundadora de Vuelta Verde, emprendimiento que se enfoca en el retiro y reciclaje de desechos vegetales de jardín. Ella recomienda la lombriz californiana porque es altamente voraz. “Come el equivalente de su peso al día, así que no necesitas comprar hartas, sino que solo un núcleo: hay de 100, 500, 1.000 y hasta de 5.000”, comenta.

Eso que comen son los desechos orgánicos: cáscaras, cuescos y corontas de frutas y verduras, tallos, pepas o pulpas. “Al moverse alimentarse de este compost, van generando humus, que no es otra cosa que sus heces”, explica Pamela Bravo. Según ella, son capaces de transformar el 50 por ciento de los desechos en este humus, que luego puede ser usado como fertilizante de alta calidad para plantas y huertos.

“Ellas se van reproduciendo mientras estén cómodas, pero tampoco se van a seguir reproduciendo infinitamente”, puntualiza Lewin. “Se reproducen según espacio y cantidad. En el momento en que cada una esté tranquila en su centímetro cuadrado, paran de reproducirse”.

Los elementos que conforman la orquesta de composteras y vermicomposteras son el nitrógeno, carbono y oxígeno, además del agua. “En el caso de la compostera, el oxígeno lo metes tú al revolver”, dice la emprendedora de Vuelta Verde, mientras que en la vermicompostera “las lombrices, al moverse, van dejando hoyos y oxigenando”.

Beneficios

Para los impacientes, el vermicompostaje podría ser una buena alternativa, ya que sin lombrices, con el método tradicional, se obtiene un compost maduro recién a los 8 meses. “Con lombrices rojas californianas, por ejemplo, esto es mucho más rápido”, explica Carolina Muñoz. “Es decir, un kilo de lombrices es capaz de comer un kilo de residuos al día, lo que genera aproximadamente 600 gramos de humus o lombricompuesto (los otros 400 gr los ocupan de energía)”.

El humus que producen las lombrices —y que se puede agregar a la tierra en la que estemos plantando o cultivando algún vegetal— tiene grandes atributos para las plantas, aportándoles “una rica y variada flora microbiana y una alta gama de fitoreguladores, que trabajan mejorando la fertilidad del suelo”, dice Muñoz.

Otra de las bondades del humus de lombriz es que adelanta y prolonga los periodos de floración y fructificación, retiene la humedad del suelo y es un fertilizante foliar, “previniendo la aparición de diversas plagas”, afirma Muñoz.

“Es impresionante que, al descomponer la materia orgánica, las lombrices logren un abono con 5 veces más nitrógeno, 7 veces más fósforo, 5 veces más potasio y 2 veces más calcio que el material orgánico que ingirieron”, especifica la fundadora de Compostera.cl.

Cuida a tu lombriz

“Las lombrices son felices, se desarrollan y comen a gran velocidad, con temperaturas medias de 15 a 28º”, dice Pamela Bravo. “Pero no resisten una temperatura superior a los 38º, con menos de 15 bajan su alimentación. Por lo tanto, en invierno la materia orgánica demora en degradarse en su presencia”.

En cuanto a la estaciones, Pamela recomienda “sol en invierno y sombra en verano”. Si se trata de una compostera cerrada, Bravo aconseja evitar desechos de limón y cebolla, como también el exceso de naranjas y pomelo. “La acidez de estos alimentos las mata”.

En cuanto a la lombriz roja o californiana, Carolina Muñoz, experta en lombricultura, explica que “ella respira por medio de su piel, por lo que es necesario evitar charcos o ahogarla con exceso de agua”. También son ciegas, y por esto mismo hay que “mantener la oscuridad, tapándolas con un cartón o papel húmedo”.

Un dato curioso es que este tipo de lombriz, favorita en materia de vermicompostaje, “madura sexualmente entre el segundo y el tercer mes de vida”. Eso significa que la población podría llegar a duplicarse cada 45-60 días. En el caso de que esté muy cómoda, no se reproducirá.

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