12 de agosto de 2020 11:39 AM
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Las vacas -y su carne- corren más rápido que la inflación: Los valores subieron cerca de 56% en los últimos doce meses

CompartiremailFacebookTwitterNo hay pandemia que valga para el negocio de la carne vacuna. Los datos que difundió este martes el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna) dan cuenta de que en julio pasado el aumento promedio en el precio de ese alimento fue de 2,3%, en línea con la estimación de privados de la […]

No hay pandemia que valga para el negocio de la carne vacuna. Los datos que difundió este martes el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna) dan cuenta de que en julio pasado el aumento promedio en el precio de ese alimento fue de 2,3%, en línea con la estimación de privados de la inflación.

De este modo, en el acumulado de los últimos 12 meses, el incremento de precios de la carne vacuna fue de 56%, es decir 11 puntos porcentuales por encima de la inflación que informa el INDEC como promedio para toda la economía argentina. 

Un dato positivo para los ganaderos es que el incremento en la góndola se trasladó a la hacienda. El valor promedio del novillo en julio fue de 92 pesos por kilo vivo y su incremento internanual llegó al 54%. Mientras tanto, el promedio de precios del novillito fue de 102 pesos, con una suba respecto de julio del año pasado de 57%. Finalmente, el promedio de la vaquillona dio 97 pesos, con una mejora interanual de 56%. 

Pese a no contar con ingresos por la venta de subproductos (la polémica con las curtiembres sigue sin resolverse), la industria trasladó toda la suba de la góndola a la hacienda. Entendemos que eso fue posible a pesar de la alta faena de este año, que suma casi 8 millones de animales en los primeros siete meses del 2020, y registra un incremento de 3%. Esta actividad adicional le dio más productividad a los frigoríficos y en consecuencia cierta licuación de los costos (más cabezas con la misma estructura fija), entre los que se destacan los salariales, como en tantos otros rubros de la economía.  

Otro dato que confirma el informe del IPCVA es que la demanda, aunque en crisis, sigue firme. El argentino medio sigue prefiriendo la carne vacuna por sobre otros alimentos y por encima de las demás carnes. Por eso ante una baja en la oferta que llevó al consumo a los 50 kilos, levemente por debajo de los valores del año pasado, el precio aumenta y bien por encima de la inflación. 

Finalmente queda destacar que la suba interanual de la carne de pollo fue de 43%. Al revés que en la carne vacuna se dio una pérdida real de ingresos para esa cadena, que según los operadores nucleados en CEPA (Centro de Empresas Procesadoras Avícolas) se debe a la combinación de crisis económica, bajas exportaciones y aumento de la oferta interna, que ya permite un consumo promedio por habitante y por año de 48 kilos.

Fuente: Bichos de Campo

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