13 de agosto de 2020 10:32 AM
Imprimir

La exportación de carne porcina: ¿oportunidad o desastre ambiental?

CompartiremailFacebookTwitterEl lunes 6 de julio un comunicado de Cancillería informó sobre un constructivo encuentro entre Felipe Solá y el ministro de Comercio de la República Popular China, Zhong Shan, en torno al avance de un proyecto de producción de carne porcina en estas tierras para su exportación al gigante asiático. De concretarse implicaría una duplicación de la producción […]

El lunes 6 de julio un comunicado de Cancillería informó sobre un constructivo encuentro entre Felipe Solá y el ministro de Comercio de la República Popular China, Zhong Shan, en torno al avance de un proyecto de producción de carne porcina en estas tierras para su exportación al gigante asiático. De concretarse implicaría una duplicación de la producción del país durante los próximos cinco años. La noticia despertó un acalorado debate en el que se ponen en juego múltiples cuestiones: ¿Oportunidad o falsa solución? ¿La economía por sobre la salud y el ambiente? ¿Hay otra alternativa para una Argentina endeudada y su salida de la pandemia? ¿Se puede encarar un proyecto así sin daños sobre cuerpos y territorios? ¿En qué lugar quedaría ubicado el país en el mapa geopolítico mundial? ¿Se viene una nueva pandemia?
Estos son algunos de los interrogantes y debates que se vienen dando desde que se conoció la noticia y las y los soci@s de Página/12 no se mantuvieron al margen de la discusión, acá algunas de las contribuciones destacadas: 

Si Argentina, con su tradición ganadera centenaria, con sus casi 30 facultades de agronomía y otras tantas de veterinaria y zootecnia, con sus 60 años de INTA, con el nivel central de la producción ganadera en su economía, con un territorio rural inconmensurable y virtualmente vacío, no es capaz de producir chanchos sustentablemente, entonces bajemos las cortinas y rifémonos, porque qué nos quedaría por producir? No se trata de chanchos sí o chanchos no, sino de chanchos cómo.

No olvidemos que Solá, junto con Barañao y Huergo fueron los que autorizaron en los 90, sin ningún estudio o discusión, la siembra de transgénicos, a la que considero como la medida más transformadora que se haya tomado en la historia argentina, y, por supuesto, que mi evaluación de la misma es altamente negativa. Ahora Felipe vuelve a las andadas, por suerte en otro contexto, prueba de lo cual es esta temprana discusión. Sin fundamentalismos, la discusión debería centrarse en cómo podemos aprovechar la oportunidad en favor de todo y todes y no sólo del capital concentrado financiero y en desmedro del ambiente. No tiremos la criatura con el agua del baño, pero tampoco por las urgencias inmediatas, nos embarquemos en otro proyecto que profundice todos los males que nos aquejan como país colonial. El camino, como siempre, es la participación democrática en la toma de desisiones, y no la lapicera de los topos de Monsanto, ahora Bayer, que dista mucho de ser bueno.
Benito

Globalmente se discute el origen de la pandemia de covid-19. Uno de los orígenes probables, según la OMS, es una zoonosis proveniente de cría de animales en confinamiento. China requiere carne porcina por el sacrificio de un tercio de los cerdos criados en las mismas condiciones propuestas para la Argentina por la aparición de Peste Porcina Africana. ¿No son razones suficientes para descartar la producción en confinamiento como una de las patas para traccionar motor la agroindustria? Como contrapartida, tenemos a disposición producciones de alto valor agregado a partir de biomasa vegetal reconocidas como ambientalmente amigables, sustentables y con el agregado de alta capacidad de captación de gases de efecto invernadero. Aquellos que pretenden evitar una amplia discusión técnica donde se evalúe el punto de vista sanitario y el ambiental, incluso desde su arista de políticamente aceptable para los consumidores del siglo XXI, tienen un fuerte desconocimiento y/o intereses económicos inmediatos. Ésta discusión debe plantearse basada en datos reales, sólidos, dando espacio a las universidades, al INTA, CONICET e INTI para consensuar cuáles actividades pueden cumplir con los requisitos que el mundo exige en materia ambiental, potenciados sin duda a partir de la pandemia. A partir de aquellas actividades que cumplan esos requisitos se debe establecer el marco desde el Estado para que las mismas se desarrollen.

Estoy totalmente de acuerdo en limitar la concentración y favorecer la distribución de la producción. Ahora, sería necesario también garantizar al productor que siempre tendrá al menos un mínimo de mercado para colocar sus productos en el futuro, sea cual sea el signo político del gobierno. Quiero decir, por ejemplo, este gobierno firma un acuerdo comercial con China para proveerle cerdos, y dentro de tres años vuelven los muchachos macristas y hacen caer el acuerdo, y entonces los 2000 inversores que instalaron las chacras mixtas arriesgando probablemente una parte importante de su capital, se quedan sin forma de colocar su producto, que para colmo está vivo y come. Lo señalo porque ya ha ocurrido con muchas producciones regionales que fueron promocionadas y apoyadas desde un gobierno y defenestradas por el siguiente. Y los productores quedaron, como se dice, colgados de la brocha…
Danov

La cría de cerdos en confinamiento y de vacunos en feedlot tiene por objetivo hacer buenos negocios rápidamente. Los cerdos generan así virus mortales y los vacunos contaminan el suelo y las napas que van a los ríos con sus deposiciones, además de llenar de una cantidad enorme de moscas a los pueblos cercanos. Nuestra inmensa pampa húmeda es suficiente para criarlos sanamente, pero el Dios Dinero se impone.

Fuente: Pagina 12

Publicidad