14 de agosto de 2020 02:37 AM
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Economías regionales. El desafío de diseñar el “iPhone en agricultura”

CompartiremailFacebookTwitter“Las marcas que ganen la carrera contra el coronavirus o a la economía van a ser aquellas que permitan generar marcas individuales y colectivas con menores costos”, dijo Ivan Ordoñez, economista especializado en agronegocios. Agregó también que, en este contexto, las economías regionales enfrentan un desafío en todo el mundo, ya que son, en general, marcas, lugares o productos que dan referencia a los consumidores. Según […]

Las marcas que ganen la carrera contra el coronavirus o a la economía van a ser aquellas que permitan generar marcas individuales y colectivas con menores costos”, dijo Ivan Ordoñez, economista especializado en agronegocios. Agregó también que, en este contexto, las economías regionales enfrentan un desafío en todo el mundo, ya que son, en general, marcas, lugares o productos que dan referencia a los consumidores.

Según afirmó el especialista durante su participación en el evento ” Negocios del Campo, Capitulo 5″, organizado por LA NACION y emitido por LN+, la marca tienen un plus, por ejemplo, la de productos orgánicos en la Argentina o las marcas libre de gluten. “Esos productos logran individualmente establecerse porque unen a las características especiales que las identifican. A nivel local, tenemos marcas que identifican lugares con atributos tangibles o intangibles, como la denominación de origen de los productos de Tandil”, señaló.

De acuerdo con Ordoñez, las marcas recolectan y crean colectivamente una insignia como región; capturan y monetizan ese valor que le ponen a los alimentos. A su vez, ejemplificó que, en España, está la Ribera del Duero, que identifica las características especiales y las une con las del vino y en los restaurantes te preguntan qué marca quieren. Otro caso es el de Dinamarca, en donde el Ministerio de Agricultura no se llama así, sino Ministerio de Medio Ambiente y Alimentos, que a su vez potencia al sector alimenticio. “Hay un foco desde lo que pasa en el lote hasta lo que pasa en el plato. Dinamarca no produce comida ni granos, sino cultura, los alimentos puestos en el plato con restaurantes insignia”, contó.Ads by

Luego invitó a entender lo que pasa con el doble efecto que genera la góndola, es decir, lo que produce el “doble alimento”, desde el proceso productivo hasta que se lleva a la mesa. Para el especialista, se debe entender el valor que tiene para el cliente, creando una validación y potenciación que, a su vez permitan monetizarlo. “Ese diferencial se logra viendo el recorrido integral desde el lote productivo hasta la góndola. Es la única forma de monetizarlo”, destacó.

“Las economías regionales son una parte muy importante de los alimentos. La Argentina ya exporta productos envasados directamente solo para poner a la venta”, amplió. Sin embargo, destacó que se tiene que poner la mirada en la demanda, entender qué esta buscando el cliente. Para ello, explicó que se debe diseñar el “iPhone en agricultura”, que implica agregar conocimiento intensivo por cada hectárea que se pone bajo producción. “El problema es que los que ensamblan se quedan solo con el 10%. Tenemos que pensar en rediseñar iPhones en agricultura”, cerró.

Por: Belkis Martínez

Fuente: La Nacion

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