21 de agosto de 2020 12:13 PM
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‘Del campo al tenedor’: la estrategia de la UE

El programa abarca cuestiones ambientales y sanitarias (menos fertilizantes y menos vacunas) y aumentar los cultivos ecológicos. Se debatió en Aapresid.

El Programa Aapresid Certificaciones, de la mano de Tomas Mata, lideró un panel para debatir el alcance de la nueva estrategia de la Unión Europea “Del campo al tenedor” (Farm to fork o F2F) y sus implicancias para el sector agroexportador argentino.

Los invitados fueron Tomas García Azcarate, especialista del Departamento de Economía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España; Gastón Funes, Agregado Agrícola en la UE; y Alexander Döring, secretario general de la European Feed Manufacturers’ Federation (Fefac).

El F2F confirma los compromisos internacionales de mitigación y adaptación al cambio climático asumidos por la UE y define una serie de objetivos: reducir el uso de fertilizantes en 20%, de fitosanitarios y antibióticos en un 50% y aumentar un 25% los cultivos ecológicos, entre otras medidas.

“Si bien estas cifras objetivo están sujetas a negociación, marcan un cambio de paradigma: ya no hablamos de política agraria sino de política alimentaria y territorial, poniendo a la agricultura, la alimentación, el territorio y el ambiente al mismo nivel”, precisó García Azcárate.

“Esto significa más exigencias ambientales a agricultores europeos para acceder a ayudas comunitarias y más ligadas a resultados que a medios. Significa también un impulso a la agricultura ecológica y a la agricultura de conservación, esta última tal vez sin glifosato, teniendo en cuenta que su continuidad de uso será debatida en 2022″.

Para terceros países, el español explicó que la F2F tiene dos caras: “la positiva es que una menor ayuda a los agricultores europeos hará caer su competitividad en los mercados de exportación, lo que abre la ventana a otros competidores. La negativa es el aumento en las obligaciones de trazabilidad e información al consumidor.

Estas exigencias, inevitablemente se trasladarán a países proveedores de la UE como Argentina a través clausulas biodiversidad, derechos sociales, obligaciones de bienestar animal. Habrá mayores controles de niveles de antibióticos y residuos de fitosanitarios. Se generalizarán los embalajes sostenibles aplicándose tasas a quienes no cumplan.

La F2F alentará además la mala prensa de los OGMs mientras que seguirá cayendo el consumo de carne, y por tanto la demanda de maíz y soja. Es posible la exigencia de estudios de impacto de los acuerdos comerciales sobre biodiversidad, acompañados de propuestas pertinentes

En cuanto a los mecanismos de ajuste en frontera al contenido de carbono (C) de las importaciones, si bien el sector agroalimentario no está incluido, nada impide que lo esté en el futuro, en especial teniendo en cuenta que el tema será sometido a consulta pública.

Impacto en el resto del mundo

A su turno, Gastón Funes advirtió la F2F externaliza el enfoque de la UE hacia terceros países, lo cual impacta en Argentina a distintos niveles.

En lo que respecta a los límites de residuos de plaguicidas (RMEs), mientras hasta ahora se limitaba a sustancias con riesgo para el consumidor, la nueva estrategia puede ampliar las restricciones a aspectos ambientales en los países productores, lo que complica la situación.

También reforzará el lobby en contra del glifosato, inclinando la balanza hacia su prohibición después de 2022. Habrá nuevos requisitos de etiquetado asociados a desforestación, los que, según Funes, afectará a tres productos emblema de Argentina: carne bovina, maíz y soja.

En cuanto a OGMs, Funes adelantó que el Consejo Europeo solicitó un estudio del estado del arte de la edición génica como técnica de mejoramiento de cultivos, y que la misma puede correr mejor suerte que los transgénicos, abriendo nuevas oportunidades para la Biotecnología.

En el contexto de la F2F Argentina prevé acciones concretas como el monitoreo de impactos de estas medidas sobre nuestro país y la externalización de las tecnologías y modelos argentinos a la UE, poniendo a la SD como ejemplo.

También se apuntará al reconocimiento de sellos de calidad y a fomentar el diálogo entre actores. En este último punto destacó el acuerdo entre Aapresid y Fefac que reconoce el estándar ASC de Aapresid como sello de sustentabilidad para materias primas con destino a la alimentación animal en Europa.

Para terminar, Alexander Döring expresó que la cadena de la carne depende fuertemente de países como Argentina, y que estas medidas de la UE afectarán la cadena de abastecimiento. Ante este contexto la Fefac diseñó un plan de acción que, además del vínculo con Aapresid, incluye lineamientos de economía circular, bioseguridad y producción de soja responsable.

Fuente: NAP

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