22 de agosto de 2020 11:13 AM
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Visión de futuro. Las tendencias, los desafíos y las oportunidades que enfrenta hoy el agro

CompartiremailFacebookTwitterLos desafíos y oportunidades para el agro, el papel de las tecnologías, las consecuencias del coronavirus, la política económica y las demandas de los consumidores fueron los ejes temáticos de la jornada Negocios del Campo, organizada por la nacion con un nutrido panel de expertos. La quinta edición del evento fue emitida por LN+ y distintas […]

Los desafíos y oportunidades para el agro, el papel de las tecnologías, las consecuencias del coronavirus, la política económica y las demandas de los consumidores fueron los ejes temáticos de la jornada Negocios del Campo, organizada por la nacion con un nutrido panel de expertos. La quinta edición del evento fue emitida por LN+ y distintas plataformas web y conducido por las periodistas de la nacion y LN+ Eleonora Cole y Carla Quiroga, y el secretario general de Redacción de la LA NACION, José Del Río.

En la apertura, Juan Farinati, de Bayer, mencionó la importancia y el rol que ha tenido el campo durante la cuarentena. El ejecutivo también hizo hincapié en la transformación digital con foco en la agricultura. En esa línea le siguió Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales, quien se refirió al contexto que está viviendo la macroeconomía y las oportunidades que tendrá la Argentina en el mundo en la pospandemia.

En tanto, los integrantes de la Mesa de Enlace que componen Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro; Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), y Carlos Achetoni, de la Federación Agraria Argentina (FAA), hablaron de las retenciones, la importancia de bajar la alícuota en productos clave para poder alentar las exportaciones y alcanzar los US$100.000 millones en divisas por ventas externas de productos agroindustriales.

Axel Labourt, presidente de la región Cono Sur de Corteva Agriscience se refirió a la importancia de la tecnología en los cultivos y de los desafíos que tuvo el sector durante la pandemia. También se sumó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA para hablar del clima y sus implicancias en la agricultura, en uno de los años más secos para los productores.

En tanto, Alfredo Gusmán, presidente de la Asociación Argentina de Angus; Hernán Busch, gerente comercial de agronegocios del Banco Galicia; Leonardo Sarquis, exministro de Agroindustria de Buenos Aires y director de Confiagro; Fernando Vilella, director del programa de Bioeconomía de la Fauba y Daniel Costamagna, ministro de Producción, Ciencia y Tecnología de Santa Fe analizaron los desafíos que han tenido que sortear en cada sector y las posibilidades de financiación.

Iván Ordoñez
Iván Ordoñez Fuente: LA NACION – Crédito: Fabián Malavolta

Iván Ordoñez, economista especializado en agronegocios. María Beatriz Pilu Giraudo, presidente honoraria Aapresid e integrante de Red de Mujeres Rurales, e Ignacio Rosasco, director de Stine Seed Sudamérica disertaron sobre innovación, diversidad y el reto de la digitalización. En tanto, Andrea Passerini, presidente de La Arboleda SAAG y coordinadora de Lechería de Carbap y CRA, se refirió a la situación de la producción y la industria láctea.

Los desafíos que tienen las nuevas generaciones en el sector agropecuario los presentó Lucila Nicolino, vicepresidente de ACA Jóvenes, en el bloque “La Mirada Joven”. Enseguida, los periodistas de LA NACION, Cristian Mira y Fernando Bertello, hablaron sobre la política agropecuaria del país.

Por último, Elena Cataldi, presidenta de la Fundación Equinoterapia del Azul y Adriana Cragnolini, directora de la escuela Miraflores, Chaco Impenetrable, contaron cada una las historias de superación y resiliencia que protagonizan y el poder del campo para sanar y reinventarse. Para cerrar, la ingeniera agrónoma, Magui Choque Vilca, denominada como la ‘reina de la papa andina’, contó cómo inició su curiosidad por el tubérculo y la importancia de la identidad en los alimentos.

Exportaciones

Marcelo Elizondo dijo que la cadena agroindustrial representa el 10% de las exportaciones a nivel global (un 1,5% se explica por la producción primaria y el 8,5% por la producción alimenticia) y, si bien el comercio mundial ha caído muchísimo, estas exportaciones crecieron un 2%. “Este es un piso que anticipa la necesidad de abastecer esa cadena que se dirige a abastecer la alimentación, muestra la resiliencia que tiene el sector y su capacidad de adaptación hacia adelante y esto es importante para la Argentina”, afirmó.

Este año, las exportaciones de origen agropecuario representaron el 60% de los envíos argentinos en el primer semestre del año, lo que constituye un récord que no se daba desde 1986 y se explica por los problemas que tuvieron otras actividades para operar y la resiliencia del campo que hizo que ganara una importancia relativa mayor.

Según Elizondo, la participación de la Argentina en todas las exportaciones del comercio mundial es del 0,31%, pero si solo se mira la exportación agroindustrial, el número trepa al 2% y el país está entre los 15 principales exportadores agropecuarios en la posición 12 o 13, dependiendo del año, un lugar que no tiene en otras industrias, como la exportación de autos, la siderurgia, minería y la economía del conocimiento.

“En este sector tenemos una competitividad superior al promedio y en el nuevo siglo la demanda creció un 222% y la oferta argentina, un 191%, aún con dificultades como las retenciones, el desdoblamiento cambiario y la variabilidad de la economía”, aseguró.

Sin embargo, afirmó que hay dos temas que se deberían atacar: contar con más empresas internacionales en el rubro, ya que hay solo nueve que exportan más de US$100 millones; y, por otro lado, el país debe acompañar la capacidad productiva con una macroeconomía ordenada, regulaciones, ecosistemas y una apertura de la economía. “Este sector es un gran generador de dólares. Hay que avanzar en la integración a la economía de la tercera década del siglo 21”, sostuvo.

Por la pandemia del Covid-19, cayó el comercio global y pocos rubros han podido mantener su participación o incluso crecer en exportaciones. Según distintos especialistas, hay factores que atender para poder aprovechar esta oportunidad y así aumentar las exportaciones y la generación de divisas.

En ese sentido, Juan Farinati, dijo que el campo tuvo un rol fundamental en la pandemia por la cadena agroalimentaria. “El campo nunca para, nunca paró; la campaña ha sido buena, casi récord. Las toneladas de maíz casi igualan a las de soja y eso demuestra un productor que invierte y hace más sustentable su producción. El campo apoya y sigue invirtiendo para sacar al país de esta difícil situación”, opinó.

Por otro lado, Farinati también hizo hincapié en la importancia de la unión del campo y la industria del conocimiento. “Hay una adopción de tecnología de parte del productor que innova no solo en producto sino también en transformación digital. El campo de hoy va a ser diferente al que venga en cinco años. Eso viene de la mano de la transformación digital y de asociar al campo con la industria del conocimiento, lo que nos va a llevar a producir de manera más eficiente y sustentable”, narró.

Tecnología

Si antes de la pandemia ya se le demandaba al agro prácticas sustentables, como la trazabilidad de los productos y las certificaciones internacionales, estos pedidos van a ser casi excluyentes para poder venderle al mundo a futuro, tal como lo interpretan distintos referentes del sector que fueron parte del evento.

“El campo del futuro va a estar basado en la tecnología. Nosotros lanzamos el primer plan de bioeconomía de la Argentina cuando estábamos en la provincia de Buenos Aires. Lo importante es pensar hacia dónde va el mundo. Si vos no tenés seguridad agroalimentaria, controles sanitarios, protocolos, trazabilidad, si no venís de modelos productivos sustentables, si no cuidás el ambiente y no tenés compromiso con el cambio climático no te compra nada más y, a partir de la pospandemia, más aún”, afirmó Sarquís. “Hoy existen en el mundo US$790.000 millones disponibles para proyectos de impacto ambiental, social y productivo. Hacia ahí tenemos que ir y no en el largo plazo, sino en el corto y mediano”, agregó.

En el mismo sentido opinó Gusmán, quien contó que duplicaron la certificación de la marca Angus, una carne que se vende con un precio plus en el exterior.

“Hay que aplicar tecnología para abrir mercados. Hay demanda y tenemos un producto de calidad. Tenemos que estar en la cresta de la ola para llegar a todos los lugares. Tenemos un sistema genómico, que nos dice cómo va a ser el animal, que nos permite jugar en primera. También avanzamos con remates virtuales y pudimos hacer algunos presenciales en algunas provincias, así que estamos contentos y seguimos trabajando”, relató.

Por su parte, Hernán Busch, dijo que durante la cuarentena tuvieron una demanda de créditos como nunca antes y que contaban con los desarrollos tecnológicos para responder, ya que los préstamos se pueden ejecutar digitalmente.

En cuanto al futuro para el campo dijo que debe apoyarse en el uso de la información, de los datos productivos y contar una historia desde el inicio hasta el fin del producto. “Hay que armar un storytelling que acerque el campo al consumidor con foco en la sustentabilidad, pero con el eje económico también, ya que dato mata opinión. Con esa información se va a poder demostrar que es sustentable”, opinó.

Carlos Iannizzoto, de Coninagro, y Jorge Chemes, de CRA, entrevistados por Eleonora Cole
Carlos Iannizzoto, de Coninagro, y Jorge Chemes, de CRA, entrevistados por Eleonora Cole Crédito: Fabián Malavolta

En cuanto a la sustentabilidad, Fernando Vilella, contó de qué se trata esa rama. “Es transformar lo que se genera en el campo en productos con más valor, con menos impacto ambiental agregando conocimiento. En generación de energía por biomasa hay desarrollos y se está incorporando trabajo calificado, pero hay que favorecer las inversiones con un marco jurídico, impositivo y facilidades a largo plazo. Creo que es el momento de que esto ocurra. La bioindustria, la bioeconomía y un conjunto de actividades bioeconómicas tienen un potencial como el de Vaca Muerta”, aseguró.

En tanto, Daniel Costamagna, dijo a través de una videollamada que en Santa Fe, que buscan fortalecer la ruralidad, exportar alimentos y que la tecnología sea parte del proceso de transformación. “Trabajamos con bloques en todo el tema del comercio exterior y apertura de mercados”, aseveró.

La innovación

“Las marcas que ganen la carrera contra el coronavirus o a la economía van a ser aquellas que permitan generar marcas individuales y colectivas con menores costos”, dijo Iván Ordoñez. Agregó también que, en este contexto, las economías regionales enfrentan un desafío en todo el mundo, ya que son, en general, marcas, lugares o productos que dan referencia a los consumidores.

Destacó también que se tiene que poner la mirada en la demanda, entender qué está buscando el cliente. Para ello, explicó que se debe diseñar el “iPhone en agricultura”, que implica agregar conocimiento intensivo por cada hectárea que se pone bajo producción. “El problema es que los que ensamblan se quedan solo con el 10%. Tenemos que pensar en rediseñar iPhones en agricultura”, opinó.

Según afirmó el especialista, las marcas que tienen un plus, por ejemplo, la de productos orgánicos en la Argentina o las libre de gluten son las que van a imponerse en la pospandemia. “Esos productos logran individualmente establecerse porque unen a las características especiales que las identifican. A nivel local, tenemos marcas que identifican lugares con atributos tangibles o intangibles, como la denominación de origen”, señaló.

De acuerdo con Ordoñez, las marcas recolectan y crean colectivamente una insignia como región; capturan y monetizan ese valor que le ponen a los alimentos. “Hay un foco desde lo que pasa en el lote hasta lo que pasa en el plato”, contó. Invitó a entender lo que pasa con el doble efecto que genera la góndola, es decir, lo que produce el “doble alimento”, desde el proceso productivo hasta que se lleva a la mesa. Para el especialista, se debe entender el valor que tiene para el cliente, creando una validación y potenciación que, a su vez, permitan monetizarlo. “Ese diferencial se logra viendo el recorrido integral desde el lote productivo hasta la góndola. Es la única forma de monetizarlo”, destacó.

“El coronavirus y las medidas de aislamiento fueron un aliciente para la agricultura porque nos señalaban como agentes contaminantes y con la pandemia seguimos funcionando y bajaron los efectos negativos sobre el medio ambiente. Hace tiempo que venimos trabajando fuertemente en eso y la Argentina tiene liderazgo en la materia. Está la posibilidad de avanzar en el guardado de carbono en el suelo y disminuir las emisiones de efecto invernadero al espacio hasta ser neutros. Incluso podríamos ser positivos y vender el excedente de cuota a países que lo necesiten”, explicó Pilu Giraudo.

En tanto, Andrea Passerini dijo que mientras que la agricultura está 30 o 40 años por delante, la lechería enfrenta otro panorama.

“La situación es parecida a la que había hace 20 años. Producimos lo mismo, pero con menos tambos y menos vacas. La gran innovación revolucionaria que nos debemos los empresarios tamberos y gremiales es tener buenas prácticas comerciales. Tenemos la leche cruda a menor costo del mundo, pero la comercialización sigue siendo la misma”, explicó.

Ignacio Rosasco, de Stine, y Andrea Passerini, de Carbap, con Eleonora Cole
Ignacio Rosasco, de Stine, y Andrea Passerini, de Carbap, con Eleonora Cole Crédito: Fabián Malavolta

Empresas en acción

En tanto, Ignacio Rosasco, afirmó que la agenda 2021 de la compañía privada de semillas, para él pasa por la integración con todas las áreas. “Hay que integrar todas las áreas y lograr que cada ambiente dé su máximo potencial. Al lanzar tecnología nueva al mercado tenemos que integrarla y cuidar lo que pongamos a disposición del productor”, señaló.

El ejecutivo explicó que buscan el equilibrio en el balance de carbono. “Todos los ensayos que estamos haciendo en 19 ciudades distintas procuramos que el ambiente sea lo que naturalmente es. No forzamos a que la semilla exprese el máximo rendimiento a través de una creación inédita, sino que el ambiente sea el que determine el rendimiento de la genética”, destacó. “Actualmente estamos trabajando en una tecnología que permite que el productor pueda dominar malezas que son muy difíciles de controlar, buscando maximizar el rendimiento y maximizar la rentabilidad de cada productor

En tanto, Lisa Benítez, socia gerente y cofundadora de Rastros, habló sobre agricultura de precisión y dijo que ellos proveen la tecnología con la información geográfica de la variabilidad de los campos. “Está información en conjunto con los agrónomos permite una estrategia de manejo diferente a la agricultura tradicional y hacer un mejor uso de los recursos y obtener mejores resultados”, resumió.

Axel Labourt habló de las tendencias para el campo en los próximos años. “Una tendencia son las transacciones a través de plataformas con el productor. Otra, agravada por la pandemia, es la versatilidad y eficiencia en el uso de recursos y, por último, la construcción real de una agenda de sostenibilidad”, explicó. Al respecto, Labourt señaló que “Corteva tiene el sistema Enlist para malezas en soja. Esa solución tiene que ver con la agenda sostenibilidad y ya se siembran diez millones de hectáreas en los Estados Unidos con esa tecnología. También vamos a hacer una prueba el año próximo para monitorear la captura de carbono. La tecnología que viene pasa por facilitarle la vida al productor y darle soluciones al consumidor”, subrayó.

El clima

Pablo Mercuri, que también hizo su participación vía Skype, se refirió al problema de la disponibilidad de agua en la campaña 2020/2021. “Comenzamos en una situación vulnerable con respecto al agua. Salvo en el centro sur de la provincia de Buenos Aires y en Santa Fe, en el resto de las áreas de la región pampeana hay baja disponibilidad de agua y en el NOA sequía, agravada por el déficit del otoño y el verano previo.

Aún continúa la incertidumbre y no podemos aseverar que vaya a haber una sequía regional. Puede haber precipitaciones en el inicio de la primavera, comportamientos bruscos, que se espacien los días entre lluvias o que sean graduales, pero débiles. Antes se hablaba de años secos, años húmedos, del fenómeno del niño, pero hoy ya hay mucha variabilidad dentro de la campaña”, explicó.

Pablo Mercuri, del INTA, entrevistado por Carla Quiroga
Pablo Mercuri, del INTA, entrevistado por Carla Quiroga Crédito: Fabián Malavolta

Además, señaló que se deben activar todos los criterios agronómicos para un mejor manejo de los ambientes que permitan planificar adecuadamente la fecha de siembra. Esto, dijo, “servirá para un mejor aprovechamiento en la aplicación de fertilizantes y nutrientes con considerable humedad”.

La dimensión política

Los integrantes de la Mesa de Enlace, también se refirieron a las retenciones y que el Gobierno debe sacarle el freno de mano al sector productor, ya que es el que va a generar las oportunidades para la Argentina. En ese sentido, Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina, señaló que lo que dijo el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas hace un par de semanas sobre una posible baja en las retenciones “es una generalidad, una expresión de deseo”.

“Si eso avanzara, el costo fiscal sería bajo. Muchas economías regionales, como la lechería, con un impacto fiscal muy bajo, podrían tener una recuperación muy rápida. Hay un Estado que está en bancarrota y está gastando enormes cantidades de dinero, que hay que ver de dónde salen”, añadió.

Eleonora Cole, periodista de LN+, y Daniel Pelegrina, titular de la SRA, en uno de los paneles
Eleonora Cole, periodista de LN+, y Daniel Pelegrina, titular de la SRA, en uno de los paneles Crédito: Fabián Malavolta

Por su parte, Carlos Iannizzotto consideró que sería ideal y necesario hacer una baja en la alícuota que tiene el sector productivo para hacer crecer las exportaciones. “En una situación de pandemia y en una negociación (de deuda) internacional, en donde ni el Estado recibe lo necesario ni el sector privado puede pagar con normalidad, significaría obrar con inteligencia. Se tendría que replantear y revisar el tema impositivo”, indicó.

En tanto, Chemes, sostuvo que incrementar las exportaciones significa sumar también los ingresos y dólares que necesita el país. “Es fundamental que las cadenas productivas que llegan a exportar puedan tener un equilibrio en todos sus eslabones, para que los beneficios se puedan incrementar y puedan ser beneficiados todos los eslabones de las cadenas”, aseveró. Lamentó también que en toda la historia de la Argentina no se ha podido sostener un crecimiento, porque cuando se han aumentado las retenciones, dijo, han aparecido eslabones de las cadenas que han aprovechado estos beneficios y, al ser el productor agropecuario el último en esta cadena, le llegan a él los cargos impositivos y no tiene a quién transferirlos, explicó.

Para la agenda del próximo año, Carlos Achetoni señaló que es importante poder llegar a tener un financiamiento para la reactivación de la economía agropecuaria. Además añadió que “se necesitan reglas claras y descomprimir la parte impositiva”. Según amplió a lo largo de la charla, el equipo de la Mesa de Enlace sacó la cuenta de cuánto tiene que aportar un productor cuando cosecha, sin embargo, hay que tener en cuenta imponderables, como un posible accidente climático, que puede afectar la cosecha.

Pelegrina sostuvo que lo que entorpece a la cadena exportadora es el “doble o triple tipo de cambio que sufre el sector”. “Por ejemplo, el contado con liqui, el dólar oficial y el tipo de cambio que recibe finalmente el productor por la exportación de la soja, que se calcula a $44. Eso produce un descalce en la economía del campo que es fenomenal. Hay que sacarle el freno de mano al sector productor, que es el que va a generar el resto de las oportunidades a los otros sectores para poder crecer con normalidad”, sostuvo.

Para Chemes es clave también que el proyecto para aumentar las exportaciones avance. “Se necesitan políticas de Estado claras, que marquen el rumbo para que haya confianza para poder producir”, dijo. En tanto, Achetoni agregó que “hay que estar acompañando al sector, dando garantías y seguridad, porque si no, no pueden crecer. Tampoco hay oportunidades de inversiones”, afirmó.

La fuerza de los jóvenes

Lucía Nicolino, de ACA Jóvenes, habló de los desafíos que tienen las nuevas generaciones en el sector agropecuario. “El joven piensa más en el negocio financiero y el adulto, en los quintales por hectáreas”, señaló. Y destacó que también son naturalmente más conscientes del impacto ambiental que producen sus acciones en el campo.

La ingeniera agrónoma señaló que las buenas prácticas agropecuarias en el cuidado ambiental son un aspecto clave para las nuevas generaciones. “Claramente este es el lugar para los jóvenes del campo, para poder producir alimentos de manera muy eficiente en empresas agropecuarias competitivas con el sello de alimento seguro”, precisó. Contó también que los empresarios más tradicionales les dan lugar a la nueva generación. “Es un proceso muy difícil, las familias tradicionales, sobre todo, son un desafío. Tenemos que producir, muy eficiente con el uso de los recursos. Se tiene que apostar a las buenas prácticas agropecuarias para que podamos generar alimentos seguros”, indicó.

Por: Belkis Martínez

Fuente: La Nacion

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