22 de agosto de 2020 11:38 AM
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Llega el turno de los “chanchos felices”: Desde el INTA destacan que también se pueden criar cerdos sobre campos naturales

CompartiremailFacebookTwitterNo sos vegano, pero tampoco soportás las imágenes de las enormes granjas de cerdos que se han difundido tanto en las últimas semana a raíz de la posibilidad de que China realice inversiones en el país para producir carne porcina. Te gustaría seguir comiendo una chuleta de cerdo, pero tenés reparos frente al modo más […]

No sos vegano, pero tampoco soportás las imágenes de las enormes granjas de cerdos que se han difundido tanto en las últimas semana a raíz de la posibilidad de que China realice inversiones en el país para producir carne porcina. Te gustaría seguir comiendo una chuleta de cerdo, pero tenés reparos frente al modo más intensivo de producción… No te hagas drama, que en la Argentina siempre habrá un modo de producción que se ajuste a tus demandas, querido consumidor.

Un informe publicado por el INTA de Concordia, en Entre Ríos, afirma que los cerdos también pueden criarse a cielo abierto, ya sea “sobre campo natural, en campo mejorado, mediante intersiembra y fertilización, o sobre praderas consociadas de gramíneas y leguminosas”.

Juan Pablo Hegglin y Carlos Fuser, los técnicos que están detrás de esa investigación, consideran que “esta forma de producción permite la crianza de los cerdos en ambientes naturales: toda la vida pisando pasto, respirando aire puro, con acceso a sombra y refugio, acceso continúo a agua de bebida fresca y limpia. Además se crían en grupos donde tienen la posibilidad de manifestar sus comportamientos naturales. Y se reduce a su vez el riesgo sanitario”.

Vendría a ser algo así como las denominadas comercialmente “gallinas felices”, pero con porcinos.  

Luego de destacar que en Entre Ríos, por su aptitud de suelos y clima, se puede hacer cualquier de las tres opciones de cría a campo, los especialistas del INTA reconocen que “la digestión de los pastos en los cerdos es más limitada que en los rumiantes”. Pero enfatizan que “los porcicultores pueden valerse de este recurso, generalmente disponible en los predios, para abaratar costos de alimentación principalmente en el plantel reproductor y cerdos adultos”.

Según esta mirada, los lotes de pasturas o campo natural  pueden manejarse mediante pastoreo rotativo asignando a cada grupo de cerdos una superficie calculada  en función de requerimientos de cada categoría (kilos de pasto diarios), el número de animales, oferta estimada de pasto y un tiempo de ocupación.

“Con este manejo se aprovechan mejor las pasturas, que pueden recuperarse luego de cada pastoreo. También se evitan suelos desnudos, barreros, y además se genera una buena  distribución de deyecciones favoreciendo el reciclaje de nutrientes, evitando contaminación del suelo y cañadas, arroyos y napas. Se evitan además malos olores y presencia de moscas”, afirman Hegglin y Fuser. 

Los técnicos del INTA aclaran que hay también aspectos negativos en los sistemas a campo. “Los tiempos productivos se alargan, hay mayor gasto energético y mayor superficie asignada al criadero”, explican. 

Pero el encanto parece ser encontrar nuevos nichos de mercado. Y es que, de acuerdo con estos especialistas del INTA, “por el lado de los consumidores hay una tendencia en observar y analizar las condiciones en las que son producidos los alimentos. Este tipo de sistemas de cerdos a campo permite el rescate  de  viejos saberes,  la posibilidad de probar y compartir nuevas tecnologías, lo que pareciera ser un buen sendero para repensar los chiqueros”.

Fuente: Bichos de Campo

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