23 de agosto de 2020 12:05 PM
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Uruguay con stock histórico de terneros y nuevas oportunidades

El rodeo vacuno experimentará un aumento del 6%, con un crecimiento generalizado por categorías y superando los 3,1 millones de terneros, datos que, con condiciones normales, podrían dinamizar el negocio.

Martín Olaverry 

Los datos preliminares del rodeo bovino nacional, por su aumento generalizado en todas las categorías, fueron aplaudidos por el complejo cárnico, más aún cuando la producción de terneros logró superar las 3 millones de cabezas, un propósito histórico que amagó durante varios años. Los números alientan a la cadena productiva, y por más que hay barreras cercanas que se deben superar, el negocio de la carne vacuna presenta nuevas oportunidades; además de demostrar que el sector agropecuario sigue con confianza en la apuesta a futuro.

La proyección preliminar de las Declaraciones Juradas de Dicose demuestran que se incrementa 10% el stock de terneros hasta las 3.112.158 cabezas, los novillos de 1-2 años aumentan 11% (1.037.386), los novillos de 2-3 años suben 6% (623.171), los novillos de +3 años se mantienen estables en 411.625 reses, las vacas de invernada crecen 10% (457.100), las vaquillonas de 1-2 años aumentan 2% (1.323.421), las vaquillonas de +2 años suben 3% (472.174), las vacas entoradas se incrementan 4% (4.524.736) y los toros suben 7% (191.871).

Entrevistado en Valor Agregado, el coordinador ganadero de Fucrea, Gonzalo Ducós, dijo que el aumento del rodeo de terneros responde a una reducción de los volúmenes exportados en pie, que años anteriores se iban entre marzo y junio y dejaban de estar en la Declaración Jurada. Además, adjudicó el crecimiento del número bruto de terneros por una mayor cantidad de vacas de cría, que en los últimos diez años está creciendo el stock en el orden de las 74 mil cabezas. “Los terneros no aumentan porque se están haciendo mejor las cosas a nivel del proceso productivo de la cría”, resaltó.

Sin embargo, el crecimiento del rodeo de terneros, que posiblemente se acompañe de un mayor volumen de hectáreas con pasturas de calidad, puede favorecer a acelerar el proceso productivo, después de años de caída del stock de animales en edad de faena; situación que se acopló a otras dificultades, principalmente de competitividad y de altibajos en los mercados, que perjudicó al sector industrial e infló su endeudamiento con la banca pública y privada, actualmente estimado por encima de los US$ 300 millones.

Con una capacidad máxima estimada en 3,2 millones de cabezas, el complejo industrial del país proyecta cerrar la faena 2020 con un nivel cercano al 1,9 millones de bovinos, una baja que hoy es 19% inferior a igual periodo del 2019. Pero, de no imponerse dificultades climáticas, el sector frigorífico pronostica una actividad industrial de 2,3 millones para el próximo año: por tanto, a mayor producción de materia prima, hay más capacidad industrial de procesar producto exportable e inyectar dinámica al negocio de la carne.

De todos modos, hay enfoques que son necesarios atacar rápidamente para lograr el mejor desempeño de exportación y que el productor mantenga altas sus expectativas de producción, así mantener proyecciones positivas del rodeo nacional. Por ejemplo, las relaciones comerciales de Uruguay con sus mercados, una reducción arancelaria como herramienta para ganar competitividad frente a otros proveedores que sí gozan del beneficio o están mejor posicionados por otros factores, como Brasil con la fuerte devaluación de su moneda frente al dólar. Aspectos que, a pesar del año particular por la pandemia, han marginado los negocios de Uruguay frente a los competidores en un mercado, como es el chino, que experimentó un aumento importante en las compras de carne bovina.

Durante 2019 el país pagó US$ 222 millones en aranceles para ingresar con carne y menudencias bovinas a los mercados de destino, según un estudio que realizó y difundió el Instituto Nacional de Carnes (INAC). En total son unos US$ 205 millones por carne y US$ 17 millones por menudencias; unos US$ 500 por tonelada exportada y un 11% del resultado de las exportaciones. En cabezas, considerando que el año pasado los frigoríficos procesaron 2,23 millones de bovinos, el monto final por pago de aranceles representa US$ 99,5 por animal faenado.

Internamente, siempre se ha dicho que la mayor oferta de terneros afectaría el precio por la ley de la oferta y la demanda, pero hay herramientas que permiten visualizar una demanda que podría acompañar el incremento del volumen disponible: como una mayor oferta de pasturas de calidad como consecuencia de las inversiones de los productores y la transformación de campos agrícolas a ganaderos; y la exportación de ganado en pie.

Esta última se ha visto afectada en el 2019/20 con una reducción significativa de los niveles exportados frente a otros años que superaron ampliamente las 200 y 300 mil cabezas. Desde la producción siempre se ha dicho que el negocio da confianza al productor y permite establecer un valor piso. Para eso, es importante regularizar las problemáticas que surgieron en torno al negocio, como por ejemplo para el cobro de los animales, un tema que ha estado arriba de la mesa de varias gremiales de productores y también de la Asociación de Consignatarios de Ganado.

En lo que refiere a los datos preliminares del stock ganadero por especies, el rodeo de bovinos de leche creció 8% hasta las 829.588 cabezas, el caprino bajó 9% (7.664), el ovino cayó 2% (6.407.321), el suino perdió 3% (127.256), mientras que el bovino de carne creció 6% (12.153.643) y el equino 3% hasta los 430.669 ejemplares.

Con respecto a la baja del stock ovino, el gerente de Central Lanera, Diego Saavedra, explicó en Valor Agregado que entre la gestación y la parición señalada de corderos, el sector pierde un aproximado de 500 mil lanares al año; números significativos que agregan desafíos al rubro.

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