25 de agosto de 2020 12:42 PM
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Cuatro casos en los que no debes comer pescado

Los productos del mar son una rica fuente de nutrientes, pero en algunas ocasiones su consumo puede acarrearnos problemas. Te contamos cuándo no deberías comerlos

El pescado es uno de los alimentos más saludables del planeta, según Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Su consumo proporciona una cantidad importante de proteínas de alta calidad, una amplia dosis de vitaminas (A y D) y minerales como fósforo, magnesio y selenio, entre otros. Es, además, una rica fuente de grasas omega 3, que contribuyen a evitar problemas cardiovasculares. Pero en algunas ocasiones su ingesta no es recomendable porque provoca alergias o problemas de salud. Estos son cuatro casos en los que tienes que evitarlo.

1. Alergia al pescado

Las alergias alimentarias son reacciones adversas a los alimentos que tienen en su origen un mecanismo inmunitario, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo internacional ha identificado más de 70 alimentos que las provocan. El pescado es uno de los de mayor incidencia. Estas pueden producirse tanto por el consumo de pescados blancos (como el bacalao fresco, el cazón, la dorada o la merluza, entre otros) y azules (como la aguja, la anchoa, el boquerón, el atún o el bonito).

Los síntomas de la alergia al pescado suelen aparecer inmediatamente o durante la primera hora después de haber ingerido el alimento, explican los expertos de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (Aepnaa). Lo más frecuente es el picor de boca o faringe con o sin enrojecimiento o habones (urticaria), detallan los especialistas. Pueden aparecer habones en la cara y en el cuerpo, hinchazón de labios, párpados u orejas (angioedema). También puede manifestarse con vómitos o diarrea durante la primera hora después de la ingesta.

“La afectación respiratoria, como la rinitis o el asma, son menos frecuentes, pero son síntomas de alarma”, destacan los expertos de la Aepnaa. Los pacientes asmáticos tienen más riesgo de tener reacciones serias. La aparición de dificultad respiratoria, respiración entrecortada, tos repetitiva o seca, hinchazón de la lengua, garganta cerrada, ronquera, desvanecimiento, palidez, labios o piel azulados, pulso débil o agotamiento son síntomas que pueden conducir a anafilaxia.

En estos casos, la solución radica en eliminar de la dieta los pescados, sus derivados y aquellos productos que puedan contener como ingrediente algún componente del mismo.

2. Intoxicación por histamina

La intoxicación por histamina es una forma de envenenamiento alimentario que a menudo se confunde con una alergia a estos alimentos porque produce síntomas parecidos (enrojecimiento de la cara y del cuerpo, náuseas, ardor en la boca o dolor de cabeza, entre otros), dicen los especialistas de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI). Por lo general, los síntomas de la toxicidad comienzan entre cinco y 30 minutos después de la ingesta, pero hay casos en los que los síntomas se demoran en aparecer hasta dos horas, explican los mismos expertos.

La contaminación por histamina puede venir también de los vinos o embutidos, pero el pescado es el alimento que la provoca con mayor frecuencia. Y algunos tipos de pescado son más propensos a causar toxicidad de histamina: el atún, la caballa, la anchoa, el arenque, el pez azul, el pez limón y el pez aguja.

Esta contaminación aparece como consecuencia de su conservación a temperaturas inadecuadas o por una manipulación poco higiénica. Por tanto, la presencia de grandes cantidades de histamina es un indicador de falta de frescura.

3. La anisakiasis o anisakidosis

La anisakiasis es una enfermedad causada por el parásito anisakis: un gusano de aproximadamente dos centímetros de largo, cuyas larvas viven en el músculo y en la cavidad abdominal de especies como la merluza, el bacalao, el atún, los cefalópodos (calamar, sepia y pulpo) y los crustáceos (cangrejos, langostas), entre otros. En España, hasta el 36 % del pescado tiene anisakis, en especial el que viene del Cantábrico (50 %) y siendo más raro en el Mediterráneo (tan solo un 6 %), según un análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicado en 2017.

Si el anisakis acaba llegando a tu estómago, es probable que, como síntomas, sufras gastroenteritis, dolor de estómago, vómitos, náuseas, diarrea o estreñimiento. En casos graves ocasiona obstrucción intestinal. No suele dar fiebre. También puede causar una alergia que empieza minutos o como mucho horas después de comer el pescado.

La manera de eliminar el parásito y sus larvas es a través de la congelación (cuando se vaya a comer crudo o semicocinado) o mediante un cocinado profundo. Entre un 20 % y un 30 % de la población tiene anticuerpos del anisakis por haber estado en contacto con el parásito varias veces en la vida. Pero esto no significa ser alérgico. Para ser alérgico hay que presentar sintomatología gastroalérgica, que aparece entre 24 y 48 horas después de comer pescado y produce urticaria y, a veces, hinchazón de labios o párpados.

4. Ácido úrico, cuidado con el pescado azul

La hiperuricemia o gota se produce cuando se acumula ácido úrico en la sangre. En ocasiones, el cuerpo produce demasiado, no se elimina de forma adecuada o se ingieren demasiados alimentos ricos en purinas. Las personas con este padecimiento deben limitar o evitar el consumo de alimentos como las carnes grasas, las vísceras, los mariscos y los pescados azules, dicen los especialistas de la Fundación Mapfre.

Mientras que para la mayoría de la población se aconseja una ingesta de pescado azul igual o superior a dos veces por semana, en caso de las personas que padezcan hiperuricemia se debe limitar su consumo, tomándolo como máximo una o dos veces por semana, explica la Fundación. En caso de ataque agudo de gota o niveles elevados de ácidos úrico se recomienda cambiar el pescado azul por el blanco, que tiene menos grasa y purinas.

En 2004, la revista The New England Journal of Medicine indicaba en un artículo que cada ración diaria adicional de carne roja podría incrementar un 21 % las posibilidades de padecer gota en varones. El estudio, recogido por el dietista-nutricionista Julio Basulto, también afirma que cada ración semanal de pescado podría incrementar el riesgo de gota en un 7 %.

Consumo de pescado 

El mundo come más pescado que nunca. El consumo aumentó a una tasa anual promedio del 3,1 % entre 1961 y 2017, una tasa casi el doble del crecimiento anual de la población mundial (1,6 %) durante el mismo periodo, y más alta que la de todos los demás alimentos de proteína animal (carne, lácteos, leche), según el último análisis hecho por la FAO. 

En términos per cápita, la ingesta de pescado ha pasado de los nueve kilogramos en 1961 a los 20,5 kilogramos en 2018. El mayor exportador es China (con una cuota de un 14 % del mercado), seguido de Noruega (con un 7 %) y Vietnam (con un 5 %). Alrededor del 88 % de los 179 millones de toneladas que se producen anualmente (captura y acuicultura) son destinadas al consumo humano. Se espera que en el futuro su ingesta siga en aumento. La FAO prevé que en 2030, la producción pesquera supere los 204 millones de toneladas. 

En España, el consumo per cápita anual de pescado es de 23,07 kilogramos, según el último Informe del Consumo de Alimentación en España, publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Galicia, el País Vasco y Asturias son las comunidades autónomas que más lo comen. Galicia lidera el ránking con 29,63 kilos por persona y año, seguida del País Vasco (28,52 kilos) y Asturias (27,65 kilos).

Fuente: Consumer

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