26 de agosto de 2020 04:18 AM
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“La salida es el reproceso y generar mano de obra”

Lo dice Oscar Poletti, referente de Pampa Fish y nuevo presidente de Cafrexport, quien analizó la coyuntura del negocio para los frigoríficos exportadores. Apuesta al langostino pelado y devenado como generación de empleo de calidad.

Dueño de un apellido con raíces en la industria pesquera marplatense, algunas más derechas que otras, a los 52 años Oscar Poletti tuvo una semana intensa. Casi en simultáneo con la noticia de que sería abuelo por primera vez, fue confirmado como presidente de la Cámara de Frigoríficos Exportadores (CAFREXPORT) en reemplazo de Fernando Mellino.

“Fernando dejó la vara muy alta y cada año que pasada nos avisaba que era el último. Logré convencerlo un par de años pero en este ya nos quedamos sin excusas. Yo era el tesorero, soy socio fundador de la Cámara así que recogí la posta y acá estamos. Fernando ha hecho un gran trabajo, le dimos una nueva impronta al sector, incorporamos a Mariano González; nos hemos podido meter en las mesas de discusiones y decisiones. Sentimos que se nos tiene en cuenta, que comprenden el valor de lo que representamos, las fuentes de trabajo que generamos”, cuenta el empresario en su oficina del primer piso de Pampa Fish, en la ciudad de Mar del Plata.

REVISTA PUERTO: Pero justamente en el último comunicado de la Cámara, criticaron la manera en que se cierra la paritaria porque no les permiten participar de la discusión.

OSCAR POLETTI: Sí, estamos en total desacuerdo con la manera en la que se llevan a cabo. Que se dilaten tanto y luego afrontar un retroactivo que para nosotros es muy significativo. A los frigoríficos como los agrupados en la cámara nos complica. Preferimos cerrarlo antes, a poco de iniciar la negociación, en la que por otra parte no somos tenidos en cuenta. Más allá de que hay una excelente relación tanto con CaIPA como con el SOIP, nos gustaría poder participar.

RP: Coincido que no es lo mismo pagar el 32,5 por ciento del acuerdo para Moscuzza o Solimeno que para un frigorífico que si bien tiene obreros en cooperativas no tiene la estructura de negocio de los grandes.

OP: -Claro, si bien algunos socios compraron barcos, los fundadores de la cámara fuimos empresa sin capturas con flota propia. Salim tiene, también Ardhapez que sumo varios fresqueros, pero el resto seguimos comprando pescado en muelle. Por eso nuestro deseo es poder ser signatarios del convenio Pyme, que es el que nos representa.  Así como la industria conservera tiene su rama y acuerdan su propio ajuste paritario, nuestro sueño es poder acordar con ese convenio. Es un tema que llevara su tiempo pero puede lograrse.

RP: ¿No entran los fileteros en ese acuerdo? ¿Seguirían en cooperativas?

OP: Las cooperativas son necesarias. Las formales, las que son una herramienta de inclusión laboral, que están ordenadas, pagan monotributo, garantía, obra social, seguro. Desde la cámara peleamos contra las cuevas, las plantas clandestinas porque eso representa competencia desleal. Eso no se avala.

RP: ¿Todas las cooperativas de los socios de la cámara son formales?

OP: No lo sé. Puedo hablar por la que me corta el pescado a mí. Pero si tuviésemos un Estado presente y no ausente que las audite, las controle, la situación sería diferente. Pero igual te digo que el 90 por ciento de los fileteros no se pasaría al convenio PyME. No quieren tener esa responsabilidad de cumplir un horario, el presentismo. Los lunes sabemos que no va nadie. En blanco perderían el 20 por ciento del salario. Se autogestionan el trabajo y no me parece mal. Pero sí todas tendrían que estar formalizadas, pero para eso se requiere un rol protagónico del Estado.

RP: ¿Cómo ve el negocio del reproceso de pescado fresco?

OP: -Complicado por depender de una merluza que tiene una oferta inestable. Escaseó bastante este año porque se pescó mucho calamar, algo más de raya y generó algunas dificultades. Brasil de la noche a la mañana dejó de comprar. Acá teníamos quince pedidos con fecha de entrega y me los rechazaron todos. De quince contenedores a cero vendidos. Hubo fuerte reducción en mayo y se mantiene. Ahora empezó a levantar la demanda pero sin mover los precios. Estados Unidos está despierto, Europa también, aunque con menos volumen.

RP: ¿Qué productos elaboran en Pampa Fish?

OP: Valor agregado fundamentalmente. Tenemos una línea de pesca para exportación. Nos especializamos en hacer bolsas de 500 gramos directo a supermercado, principalmente Brasil. Cada vez es más liviano. Entran tres filetes. Empezamos con bolsas de un kilo, bajamos a ochocientos gramos y ahora a quinientos. Ese producto tiene un valor aproximado de 3.500 dólares. Tenemos una línea de empanados de merluza pero es para mercado interno y hacemos langostino pelado y devenado. Pampa Fish no exporta interfoliado. Ni sé los precios.

RP: ¿Hace mucho que comenzaron a darle valor agregado al langostino?

OP: No, no hace mucho. Al langostino le tuvimos un poco de miedo al principio, por ver cómo les había ido a algunos frigoríficos conocidos. El desembarco de Iberconsa nos dio una oportunidad. Ellos tenían estructura para pelarlo y devenarlo y nosotros aportamos la tecnología. Tenemos el girofreezer para congelar y embolsar en bolsas de distinto peso. Algunos lo hacen manualmente. Acá las máquinas lo pesan y sale embolsado de manera automática. Todo se puede hacer, pero sin tecnología no podés hacer volumen. Algunos tenemos esa tecnología, pero lo que hay que generar es la demanda. Peleo por dar mano de obra. No puedo creer que esta ciudad lidere el ranking de desocupación y al mismo tiempo haya tanta capacidad instalada en forma ociosa.

RP: ¿Cree que la salida es sumándole valor al langostino?

OP: En la cámara los frigoríficos manejan distintas alternativas. Pero sí creo que el langostino te permite sumar mucho empleo y de calidad. Por cada tonelada de cola que no se exporta para reprocesar en terceros países, se puede sumar diez trabajadores durante un mes. Una tonelada da trabajo a ocho envasadoras y dos peones por un día. Cada contenedor lleva veintiocho toneladas, es un mes de trabajo para esas diez personas. La salida es el reproceso y la mano de obra. La misma pelea la dimos con el calamar, que faltaba mano de obra. Este año hubo mucho calamar. Se reprocesó mucho porque también los fresqueros trajeron a tierra. Y volvemos al Gobierno…  No se controla lo suficiente el cumplimiento de esos compromisos. Los poteros con compromiso de reproceso podrían dejar el 20 por ciento o el porcentaje que tienen, por marea, no a lo último cuando ya no pescan nada. Porque el calamar genera trabajo y nos perdemos de hacerlo. Hay mercado para el tentáculo, para la anilla; el producto procesado tiene mercado. Pero necesitamos materia prima para hacerlo.

RP: ¿Y sin incentivos de ningún tipo?

OP: Ninguno, porque nosotros pagamos el 5 por ciento de derechos y el que exporta cola en bloque el 7 por ciento. Pocos quieren sumar valor, es la verdad. Pero el gobierno tiene que construir caminos y puentes. El empresario debe poder transitarlos. Ese puente hoy no está, no lo construye como para poder sumar más valor. Que quede clara una cosa.  Desde Cafrexport no proponemos que se prohíba la exportación de cola en bloque, sino que se incentive la exportación de pelado devenado a través de diferenciación arancelaria. La tonelada de pelado y devenado varía entre los 9 mil y 10.500 dólares. El gobierno recauda lo mismo de 650 kilos de pelado que por la tonelada de cola en bloque. Y genera más trabajo. Salarios de 45 mil pesos por mes. Esa gente consume… es un recurso nuestro y si no se reprocesa acá estamos regalamos el trabajo. Carlos Liberman (subsecretario de Pesca) entiende de la pesca, nos entiende; se lo hemos podido decir así como lo hablo con vos. Pero suponemos que sus sugerencias tienen techo. Pero si yo pago el 5 por ciento y los otros pagan el 7 por ciento, ese 2 por ciento no estimula a nadie.

RP: ¿El rol de incentivador lo cumple Iberconsa al permitirles aprovechar su know how?

OP: -Sí, Iberconsa fue el pionero en generar valor agregado con tanto volumen. Lo hacemos en el turno tarde para ellos y en el turno mañana para nosotros. También fue importante el rol del gremio. A Cristina Ledesma la veo muy moderada. Centrada, que entiende el contexto, que no sirve la confrontación sino pensar en alternativas para generar trabajo y que la gente viva mejor.

RP: ¿Pagan por kilo como en el acuerdo que tiene Iberconsa?

OP: No, pagamos por hora. Preferimos no presionarlas pero estamos atentos; tampoco quiero que se duerman. Tomamos treinta personas nuevas. Es un laburo de hormiga. Congelamos cola bloque y descongelamos la capacidad que tenemos para trabajar. Producimos 1800 kilos por día de pelado devenado. Iberconsa produce entre 6 y 7 mil kilos. Es un aprendizaje pero vamos bien, las chicas que se incorporaron tenían el oficio. El langostino lo compramos al buque Don Juan que descarga en Camarones pero también le hemos comprado a Pesquera Veraz. Cuesta encontrar langostino en Mar del Plata.

RP: Volviendo a su nuevo cargo en la Cámara, ¿qué impronta quiere adosarle a la gestión? ¿Por dónde pasa la prioridad?

OP: Estará enfocada en tratar de generar mano de obra, que los frigoríficos estén trabajando. Mantener una estructura en tierra es pesado. La única forma que funcione es metiéndole kilos. Acá arrancamos a las seis de la mañana y termina a las once de la noche… kilos, kilos y kilos. Tratar de diferenciar el filet de merluza congelado del de a bordo. Uno rinde el 34 por ciento del filet, tiene un desperdicio altísimo, no puede valer lo mismo o más que el elaborado en tierra donde el rendimiento es del 44 por ciento, el residuo va a la harina, se generas más valor… antes el congelado a bordo era para los mercados donde el fresco no accedía. Hoy te saca de los mercados.

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