28 de agosto de 2020 01:42 AM
Imprimir

Encefalopatía Espongiforme Bovina, mal de las vacas locas

UNA SOLA SALUD, MUCHOS DESAFÍOS

 “Este es el momento de los hechos, no del miedo; de la ciencia, no de los rumores; y de la solidaridad, no de la estigmatización”. Tedros Adhanom Ghebreyesus. Director general de la OMSSe hicieron desde 2001 hasta 2013 en España, más de seis millones de tomas de muestras de tronco encefálico y el consiguiente análisis posterior. Fueron medio millón de análisis cada año, durante doce años. Hubo un total de 882 casos de EEB en 780 focos distintosGalicia, Asturias y Castilla y León fueron las más afectadas, (son las que más ganado bovino tienen).El prototipo de caso era ganadería de leche, «intensiva» con más de cien animales.

Aparecían en una misma explotación un solo animal afectado, bien presentando síntomas, o por el análisis posterior en matadero. Pero hubo que sacrificar toda la explotación, «vaciado sanitario». En España tuvimos que eliminar trescientos mil vacunos.

Reino Unido tuvo 182.000 focos y eliminó casi cinco millones de bovinos. Fallecieron 226 personas en el mundo por la nueva variante de Creutzfeldt-Jakob. Se elaboraron guías de trabajo para los Servicios Veterinarios Oficiales, los manuales prácticos de operaciones en la lucha frente a las encefalopatías espongiformes transmisibles (EEB y Tembladera o Scrapie de ovino y caprino), para asegurar una respuesta rápida y eficaz en caso de sospecha y de confirmación de focos de EEB, así como en el seguimiento y control de la enfermedad.

El Real Decreto 3454/2000 de 22 de diciembre, marcó un antes y un después en el control de la EEB en nuestro país.

Para paliar el riesgo vinculado al consumo de carne de vacuno se impuso la eliminación rutinaria durante el procesado de las canales en los mataderos, de todo tejido nervioso y linfático visible (material específico de riesgo, MER) así como la eliminación de cualquier animal sospechoso, por síntomas previos de la cadena alimentaria humana: modo de andar anormal, desequilibrios y falta de coordinación (ataxia), cambios en el comportamiento, temblores e hiperactividad ante ciertos estímulos, «vacas locas».

Se recomendaba manipular adecuadamente la médula, el cerebro y los gánglios de los animales sospechosos de EEB en los mataderos y laboratorios para evitar una exposición humana accidental (ocular u oronasal).Gafas, guantes, epis…La leche y los productos lácteos son inocuos (se había demostrado científicamente en ratones). Pero su consumo disminuyó. También menguó el consumo de pescado. En León, desde el 2000 hasta el año 2014 hubo 44 focos. Fuimos los sextos en número de casos. Por delante, las tres provincias gallegas con mar, Asturias y Zamora Solo 7 provincias en España se libraron de la EEB, (Cuenca, Alicante, Tarragona y las cuatro andaluzas, que limitan con el mar). En el Bierzo se detectaron tres casos en el matadero de la Martina. Dos animales no procedían de la comarca berciana.

La media de edad del bovino donde se detectó la EEB fue de siete a trece años. A partir de 2011 se toman y analizan muestras solo de vacunos mayores de seis años. Labor ingente, coordinada, entre veterinarios clínicos, de ganadería, de sanidad, mataderos, laboratorios. Trabajo intenso, silencioso e invisible de toda la profesión veterinaria, doce años, seis millones de muestras y de test de diagnostico para la EEB en España. «¡Casi nada la del ojo, y lo llevaba en la mano!» Expresión que utilizó el padre Isla, en su famosa obra, Fray Gerundio de Campazas. Espero, amigos lectores, su indulgencia y no ser tan torpe con mis explicaciones, como Gerundico con las suyas.

Hace 20 años los veterinarios practicábamos la teoría adquirida en las Facultades de Veterinaria sobre Epidemiologia, y enfermedades infecciosas, detección y diagnóstico de enfermos, (por síntomas, toma de muestras y laboratorio). Con soluciones sobre la marcha. Estoy de acuerdo con el Doctor Nájera que la ciencia y las medicinas, humana y animal, le deben el gran impulso de modernidad, a los químicos, a los laboratorios de análisis y al microscopio. La medicina humana y animal pasaron de ser un desequilibrio de humores del método hipocrático, a basarse en análisis químicos y laboratoriales.

EEB fue una Covid 19 
pero en ganado vacuno, con potencial peligro mortal para los humanos, a través de los alimentos, por carne de vacuno contaminada. Se tomaron medidas muy contundentes, tajantes, claras y precisas para evitar el paso a los humanos y no solo en la carne y en los alimentos. Hubo algún caso en UK y en Francia en humanos por transmisión iatrogénica.

Ocasionalmente, la ECJ puede tener una génesis iatrógena, por materiales o medicamentos o utensilios contaminados, o por transfusión sanguínea. Por el uso de hormona del crecimiento obtenida de hipófisis de pacientes, o por trasplantes de córnea o implantes de duramadre biológica, o por el uso de instrumental contaminado (agujas, bisturí) en procedimientos quirúrgicos. Se extremaron las precauciones.
Sanidad recomendó en 2001 a las Comunidades Autónomas que prohibieran las donaciones de sangre de personas que habían residido en el Reino Unido entre 1980 y 1996.

Se prohibió también en 2001 comercializar la carne de toro de lidia procedente de espectáculos taurinos en los que estuviera permitido el descabello (cercenar el cordón de la médula espinal entre las primeras vértebras cervicales). A nivel comunitario, Europa tomó el timón. El Reglamento (CE) 999/2001 y sus posteriores modificaciones supusieron la piedra angular de la lucha contra las EETs.

La producción de productos farmacéuticos humanos y veterinarios, de productos sanitarios o cosméticos deberían atenerse a requisitos estrictos. En León, tuvimos 44 focos de EEB en vacunos. Un foco significaba que por lo menos un animal de la explotación estaba afectado y entonces procedía el sacrificio y el vaciado sanitario de toda la explotación ganadera. (Se eliminaron unos diez mil animales en León). Es muy traumática esta medida tan drástica, en beneficio de la Salud pública. En beneficio de todos. Emocionalmente es muy dolorosa para los ganaderos y también para los veterinarios. Doy fe de ello.

Aparte de las graves pérdidas económicas, y del pago retardado de indemnizaciones escasas por la administración, supone la pérdida de los animales, por el ganadero. La pérdida de su empresa. Es muy duro. Lo he vivido algunas veces en las campañas de saneamiento. Son situaciones que no se olvidan y son tragos muy amargos de la profesión veterinaria.

Pero, «¿Hice algún beneficio a la sociedad? Pues ya tuve con ello mi galardón. Ten siempre a mano esta verdad para que te estimule, y nunca la pierdas de vista». Libro XI- 4 Meditaciones de Marco Aurelio. En abril de 2001, J.J. Francisco Polledo, director general de Salud Pública desde 1992 al 2000 en el Ministerio de Sanidad y entonces director general de Protección de los Consumidores hasta 2002, conferenció en León, en el pabellón del Albéitar, (ese era el nombre que los árabes daban a los veterinarios), en la antigua Facultad de Veterinaria de León, en la sala Gordón Ordás, (uno de los grandes veterinarios del siglo pasado, llegó a ser presidente de la República en el exilio). Su conferencia sirvió para informar y calmar los ánimos, el miedo y la incertidumbre de la población, de la comunidad universitaria y científica y la de los veterinarios, que estábamos en la dura pelea contra los priones.

En el Bierzo se detectaron tres casos en el matadero de la Martina. Dos animales no procedían de la comarca berciana”Ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración, en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla». (Don Quijote a Sancho ante los molinos de viento). Las proteínas obtenidas de animales, de ovejas enfermas con scrapie, para fabricar piensos, tendrían que haberse sometido, como mínimo, a tratamiento térmico de 133 grados centígrados, presión de 3 bares, durante 20 minutos, para reducir al máximo su infecciosidad.

Si esas temperaturas son más bajas, que lo fueron, los priones, las proteínas defectuosas, no se destruyen, permanecen en los piensos. ¿Qué ocurrió? Para ahorrar costes de electricidad en la producción de piensos, se bajaron las temperaturas, se disminuyó el coste eléctrico, (libras esterlinas) pero apareció el gravísimo problema sanitario para los vacunos, que fueron alimentados con piensos cargados de priones y por ende, para las personas alimentadas con la carne de bovinos enfermos. Pero lo más grave desde mi opinión de veterinario de «a pie», fue que sabiéndolo desde 1989, los británicos siguieron vendiendo piensos por todo el mundo, avalados por las decisiones de su propio gobierno. Incluso en piensos de iniciación (alimentación animal en terneros desde el destete llamados «starter» que al ser fabricados a menos temperatura pasaban de un 4% a un 14 % de grasa.

Más digestibles, más crecimiento, más libras). «Take the Money and Run» fue la primera película que escribió, protagonizó y dirigió Woody Allen, en 1969. Toma el dinero y corre. En diciembre de 2006 el Tribunal de Primera Instancia de la UE rechazó una demanda presentada por 600 ganaderos españoles contra las instituciones comunitarias, pidiendo indemnizaciones por su mala gestión en el caso las «vacas locas».

Los españoles, en la televisión, contemplábamos atónitos el ridículo de los ministros británico y español del ramo agrícola, compitiendo en ignorancia, comiéndose grandes chuletones y hamburguesas. Se unió a ellos en las tonterías tertulianas, la ministra sanitaria del «caldito». Pónganles ustedes nombre y cara a los actores, más adelante les nombro. La cosa fue muy seria. El mercado de la carne de vacuno se hundió y tardó mucho tiempo en recuperarse. (Al releerlo me parece ‘Cuéntame’ programa de TVE creado por Miguel Ángel Bernardeau Maestro y que lleva 20 temporadas). Pero ocurrió así realmente hace 20 años.

Contagiados por el populismo y la chabacanería de algunos responsables políticos, aparecieron en los medios algunos titulares sensacionalistas, que hicieron que la carne de pollo disminuyera su consumo en un 14%. Recogía El Mundo el 9 de julio de 2002, que las gallinas británicas fueron alimentadas con proteínas de bovino, por lo que se estaban investigando pollos «transmisores» del «mal de las vacas locas». Fueron muy desafortunadas, (El Mundo 2-12-2002), las declaraciones de Stanley Prusiner, premio Nobel por el descubrimiento de los priones y de su mecanismo infectivo, pronosticando más de 100.000 casos entre la población británica.

La información en España, tras el «desmadre» inicial, se centralizó, con acierto, en la persona de Juan José Badiola Diez, veterinario leonés, catedrático en Zaragoza, y después director del Centro de Referencia de EETs. Transmitió tranquilidad y confianza. Con el triunfo del PP en las elecciones de 1996, José Manuel Romay Beccaría fue nombrado ministro de Sanidad y Consumo, cargo en el que se mantuvo durante toda la VI legislatura. Había sido consejero de Sanidad en Galicia y anterior secretario general de Sanidad en el franquismo.

Firme impulsor de la vacuna contra la poliomielitis y de algunos avances en Sanidad. Bajo su mandato se creó en 1997, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. (AEMPS). El ministro de Agricultura fue Miguel Arias Cañete. En la segunda legislatura de Aznar, la ministra de Sanidad fue Celia Villalobos Talero, que tertulió con «las vacas locas» desde 2000 a 2002. La sustituyó Ana Pastor Julián, médica. Desde 1981 (año en que se empezó a fraguar la «causa priónica») hasta 1990 gobernó en Reino Unido, Margaret Thatcher y luego hasta 1997 Jhon Major (conservadores).

El ministro de Agricultura británico era Nick Brown, comedor de grandes hamburguesas haciendo honor a su campechanía. Su colega de Sanidad, fue Alan Milburn, en el gobierno laborista a partir de 1997 de Tony Blair. El 29 de julio 2005 se confirmó la primera muerte de una persona en España (una mujer de 26 años) por la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

La crisis de las vacas locas precipitó la creación, mediante Ley 11/2001, de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria . El Reglamento (CE) n° 178/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo estableció los principios y los requisitos generales de la legislación alimentaria, creó la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y fijó los procedimientos relativos a la seguridad alimentaria. La Unión Europea creó en febrero de 2002 la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria).

En 2005 y 2010 la Unión Europea estableció dos hojas de ruta para seguir la EEB a corto, medio y largo plazo. La salud pública ha sido la gran beneficiada. Desde entonces, Europa goza del nivel más alto en seguridad alimentaria del mundo. Comemos más seguro, no les quepa duda. Aunque lo hagamos menos saludable de lo que debiéramos. «Come poco y cena más poco amigo Sancho, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estomago». A partir de la EEB se ha avanzado en los estudios para comprender mejor el Alzheimer y el Parkinson. En Covid 19 Europa debería dirigir las operaciones. Vamos a la deriva.

Publicidad