29 de agosto de 2020 03:47 AM
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Piden al gobierno de Nueva Zelanda que use lana en edificios y programas de vivienda

El petitorio busca generar valor a la lana que ha entrado en un proceso de caída al punto de que el valor no alcanza para cubrir los costos de la esquila. El ministro de Agricultura dijo estar de acuerdo

A iniciativa de una productora de lana de la zona de Otagao (sureste de la isla sur) de Nueva Zelanda, más de 15.000 ciudadanos elevaron al Parlamento de ese país una carta instando al gobierno a utilizar productos de lana en edificios públicos, construcciones y reparaciones incluidas en el plan de desarrollo inmobiliario denominado Kiwi Build. La misiva fue impulsada por Amy Blaikei que se vio sorprendida por el apoyo recibido de productores como de personas con actividades ajenas a la producción tales como estudiantes y bomberos.

Blaikie se vio motivada a enviar la carta ante la caída de los precios de la lana para intentar así dar salida al producto y generar ingresos a los productores. En el sector hay un importante desconcierto y es necesario reactivarlo.

La carta, firmada por más 15.000 personas, fue publicada en el sitio web de Parlamento de Nueva Zelanda y textualmente dice que “la Cámara de Representantes se asegure de que todos los edificios financiados con fondos públicos y las casas de Kiwi Build se construyan o reparen con alfombras de lana de Nueva Zelanda y aislamiento de lana de Nueva Zelanda”.

Argumenta que para ese país la lana “es un recurso renovable, natural y cultivado localmente que debe utilizarse en todos los edificios financiados con fondos públicos y casas Kiwi Build”.

Es un producto “respetuoso con el medio ambiente” ya que se produce “a partir de recursos renovables y naturales; es biodegradable, sostenible, resistente al fuego, superior en rendimiento, seguro, absorbente de toxinas, acústicamente excelente, más saludable, mejora la calidad del aire interior, y energéticamente eficiente”.

Además “la lana almacena carbono y tiene beneficios económicos, ya que se produce localmente y crea puestos de trabajo”, apunta la misiva.

Mucho más firmas que las esperadas.

Blaikie dijo que para hacer una petición solo se requiere una firma, pero que como apoyo le pidió a su esposo que también subscribiera la carta, sin embargo comenzó a recibir apoyo de productores como de personas cuya actividad no se vincula directamente con la lana.

“Estoy asombrada por el apoyo que ya he tenido, las llamadas telefónicas y los  correos electrónicos” recibidos, dijo.

Agregó que la petición surge por la caída de los precios de lana a un mínimo histórico cuando los costos de esquilas han aumentado más de lo que se logra ganar con la venta de la materia prima.

“El gobierno debería dar el ejemplo”.

Razonó que si desde el gobierno se ha exhortado a los ciudadanos a comprar productos de fabricación neozelandesa, pues entonces es el momento de que se exija el uso de lana producida localmente.

“Cuando están tratando de promover comprar en Nueva Zelanda y promover la economía y esas cosas, bueno empecemos en casa”, dijo, en declaraciones que recogió la prensa local.

Blaikie enfatizó que desde el gobierno se debería dar el ejemplo y que la lana producida en el país sea su primera opción para sus proyectos de construcción y renovación. “¿Por qué no lo harían con todos los beneficios que tiene?, preguntó, y agregó que a diferencia de la lana “los productos sintéticos terminan en la basura una vez que llega su fecha de vencimiento”.

Al ser consultado sobre el tema, el ministro de Agricultura neozelandés, Damien O’Connor, dijo ser “totalmente partidario” de usar productos de lana en edificios públicos.

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