29 de agosto de 2020 09:07 AM
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Ganadería: Aumento de stock no es equivalente a aumento de producción

Uruguay : ANÁLISIS AGROPECUARIO POR JORGE CHOUY

En estos días, la novedad que acaparó las portadas y titulares del periodismo agropecuario no provino de algún acontecimiento sobreviniente, no hubo catástrofes ni bolillas premiadas, no subió ni bajó significativamente la actividad ni los precios, ni hubo nada destacable en el quehacer ganadero cárnico. Lo que hubo fueron estimaciones sobre el resultado de la reciente declaración jurada de semovientes, presentadas por los responsables oficiales del área.

El tema no carece de interés, ya que, si bien no muestra sorpresas, en el sentido de que las tendencias principales de crecimiento habían sido pronosticadas hace rato por los expertos, la novedad es la cuantía de dicho aumento.

Los mitos trinitarios

Algunos números tienen connotaciones mágicas, por lo menos para los uruguayos. Y particularmente en la ganadería. El más notorio es el 3, y no sólo por San Cono, que libra de coronavirus a los Floridenses.

Somos “poco más” de 3 millones de habitantes de este territorio (3,4 millones más precisamente en la actualidad, pero el dicho viene de medio siglo atrás, y alude a que integramos una población que no crece, o lo hace a ritmo de caracol).

Tenemos el número más alto de vacunos en relación a los habitantes entre todos los países del mundo, y con los últimos datos esa relación es aún más expresiva: llegan ahora a más de 3,55 cuadrúpedos por cada bípedo implume que pisa este territorio.

La ganadería vacuna sueña desde hace años con marcar y declarar 3 millones de terneros, algo que parece que finalmente se logró en esta oportunidad.

Siguiendo el hilo de la cadena productiva, el sueño tenía una segunda etapa, que es la de faenar 3 millones de vacunos en un año, algo que todavía está muy lejos de lograrse, así que hay que seguir soñando.

Las “vacas”

En realidad, lo que nos está diciendo el adelanto del recuento anual es que habríamos llegado a la dotación mayor de la historia de vacunos, con más de 12 millones de cabezas. Desde los primeros años del nuevo siglo no había tantos vacunos, y ahora incluso se superaron esos registros. En esos momentos, entre fines del 2000 y el 2003 no se podía exportar carne porque estábamos con otra epidemia, en ese caso de las vacas, por el virus de la aftosa. Como no había exportación, la faena se redujo al mínimo y había muchos vacunos en los campos. No es el caso de actualidad: la baja faena de este año se debe a factores comerciales, de costos y precios relativos, así como a que el rodeo “faenable” está raleado por la elevada extracción de los años anteriores.


Hace 30 años se contaban 20 millones de lanares más que ahora. A lo largo de estas 3 décadas, el campo que dejó libre la reducción de la majada fue captado por los vacunos, que a su vez fueron desplazados de los mejores suelos por el avance agrícola desde mediados de la primera década del nuevo siglo, y por la punta de los campos arenosos, la expansión forestal también corría a las vacas.


También habría que decir, que al tiempo de alcanzar el récord de existencias de vacunos de la historia, por la otra parte tenemos el menor número de ovinos de la historia moderna, que parece haber vuelto a bajar desde los magros 6,5 millones del año pasado. Hace 30 años se contaban 20 millones de lanares más que ahora. A lo largo de estas 3 décadas, el campo que dejó libre la reducción de la majada fue captado por los vacunos, que a su vez fueron desplazados de los mejores suelos por el avance agrícola desde mediados de la primera década del nuevo siglo, y por la punta de los campos arenosos, la expansión forestal también corría a las vacas.

Recuentos y anticipos

El tema viene a cuento a partir de la presentación de la proyección sobre las existencias vacunas efectuada la semana pasada por las autoridades del MGAP: ministro y subsecretario, director del SNIG y responsable de estos análisis de Opypa (Uriarte, Buffa, Osorio y Bervejillo, respectivamente).

La información brindada tempranamente para los estándares habituales de la oficina que realiza los recuentos a partir de las declaraciones juradas anuales – Dicose, y ahora también SNIG -, no se basa en los datos completos de la declaración, ni tampoco de una proyección con base estadística a partir de una muestra aleatoria, sino que se trata de una “expansión estadística”, son “datos crudos”, a los que les falta depuración, aunque algunos filtros se usaron para descartar datos aparentemente incorrectos.

Se tomaron los datos de las declaraciones realizadas electrónicamente, que llegaron al 70 % del total de las presentadas. Este solo dato tiene su relevancia, en el sentido de mostrar el avance de las tecnologías modernas en este terreno, en el que los actores suelen ser gente mayor, radicada en el campo, con baja instrucción, diestra en las rudas tareas, no tanto en el manejo de los formularios; no distinta al rústico “campesino” universal de todos los tiempos. En estos casos, numerosos sin duda, suelen ser los mismos agentes policiales que controlan las guías y llevan los datos requeridos por Dicose, los que ayudan a los productores a elaborar su declaración, o un secretario de un escritorio rural, o algún joven pariente más ducho con números y papeles.

La casuística es variada e inevitablemente aparecen errores u omisiones, que son objeto de análisis crítico y se terminan arreglando, cuando admiten corrección.

En el universo de declaraciones considerado, está el 87 % de los tenedores de ganado que explotan más de 2.500 has, lo que asegura una base cuantiosa sobre la que realizar la expansión.

De todos modos, considerando que todos los años varía el número de tenedores de ganado y que también cambia la superficie explotada, los responsables tomaron distintas vías para realizar sus estimaciones, de modo de reducir la posibilidad de errores. Así es que Bervejillo estima una variación posible de + – 2,5 % como máximo entre estos adelantos y los resultados finales.

La confiabilidad del método utilizado les permite entonces elaborar el siguiente cuadro de stock vacuno.

Stock vacuno, miles de cabezas y variaciones

Fuente: MGAP, SNIG, Opypa

Número de terneros declarados por año
(miles de cabezas)

Por primera vez en la historia se habrían declarado más de 3 millones de terneros al cierre del ejercicio agrícola.
Fuente: Dicose, Snig, Opypa. 2020 proyectado

Aunque muchos de los datos y variaciones presentadas ya habían sido adelantados por diferentes analistas, igualmente debe destacarse que, si bien corroboran la dirección que había sido prevista, en el sentido de cabía esperar un crecimiento del stock y sobre todo del número de terneros declarados, las dimensiones que alcanzan en las proyecciones oficiales superan holgadamente aquellas anticipaciones.

Observemos algunos puntos importantes

  1. El stock habría crecido entre 4 y 6 %, y pasaría de 11,4 millones de cabezas a los 12,1, unos 700 mil animales más que en la declaración de 2019.
  2. Se registra un fuerte aumento en el número de vacas de cría, unas 180 mil vacas más, lo que denotaría el interés por aumentar la cantidad de terneros.
  3. Precisamente, los terneros pasan por primera vez la “barrera” de los tres millones. Cabe preguntarse si será este el nuevo piso, el umbral de mínima de reposición, de acá en adelante, algo que todavía no debería considerarse firmemente establecido. Por lo pronto, en este voluminoso resultado actual tiene mucho que ver el tiempo climático favorable a la ganadería extensiva que se dio durante el entore del año pasado. Las abundantes lluvias impulsaron la base forrajera de los campos naturales hacia el fin de primavera de 2018 y verano de 2019, lo que dio lugar a una preñez muy por encima del promedio histórico. El recuento de los terneros nacidos mayoritariamente en la primavera de 2019 es el que arroja este resultado de hoy. El porcentaje de terneros declarados este año frente a las vacas servidas según la declaración de 2019 es de 71,6 %, muy por encima de lo habitual, que ronda el 63 – 65 %. Pero las condiciones que determinaron los actuales resultados no fueron las que rigen normalmente; ya este año, en el verano último, hubo vastas zonas del país que sufrieron intensas secas de verano. Ese fenómeno se reflejó en la reciente jornada del Inia T y Tres, que estimó una baja en la preñez de 5 puntos respecto al año anterior que se expresará en la parición de la primavera que está comenzando. Y una baja de esa entidad, si todo lo demás se mantiene igual, equivale a que el año próximo se contabilizarán 226 mil terneros menos que este año, que no puede compensarse con el aumento de vientres de cría, que podría aportar poco más de 110 mil terneros. O sea que el factor climático explica la mayor parte de la abundancia actual y no parece mantenerse para el año próximo. También tuvo su incidencia la caída en la exportación en pie, que hubiera extraído muchos terneros hacia el fin del ejercicio, movimiento que este año se redujo sustantivamente. Con esas advertencias, los 3 millones de terneros de hoy podrían nada más que un episodio efímero.
  4. La única manera de consolidar un procreo alto sostenidamente es con la adopción generalizada por parte de los criadores de los manejos y tecnologías impulsadas desde los institutos de investigación y extensión, que han sido validados desde hace mucho tiempo. No obstante, el nivel de adopción de esos paquetes no es generalizado y la marcación de terneros varía entre menos del 50 % hasta el 90 % de las vacas servidas, según cada caso individual.
  5. El asunto es si el ganadero entiende que el producir más terneros es no sólo un buen negocio, sino que es mejor que las alternativas que tiene disponible, como engordar las vacas falladas, o darle más espacio a las ovejas, o lo que sea. Con los precios de los terneros en los últimos años, que se mantuvieron en niveles altos a pesar de las grandes remezones que agitaron a la carne y a los ganados gordos, incluso resistiendo los sobresaltos climáticos, las señales del mercado parecen claras en el sentido de impulsar el incremento de los terneros. Hay más factores, no es tan lineal, pero demos por buena esa expectativa, sin la cual no habrá crecimiento sostenible de la producción de carne.
  6. Otro dato importante: la fuerte recuperación del stock pone a disposición de la industria una importante cantidad de animales de categorías faenables, dentro de las cuales hay que ubicar a gran parte de los novillos de 1 a 2 años, que en esta primavera están cumpliendo dos años y si tienen suficiente desarrollo pueden prepararse para faena en el corriente ejercicio, antes que cumplan 30 o 31 meses. La creciente disponibilidad de forraje de calidad, fruto de la instalación de praderas permanentes y de mejoramientos y verdeos – en parte por la rotación con pasturas en campos que en los últimos años han estado destinados a la agricultura -, así como la utilización de suplementos concentrados y sistemas de confinamiento, permiten acelerar los tiempos de engorde y aumentar la faena de animales jóvenes. Podría decirse que a la industria se le termina la sequía, tan mentada, en este mismo ejercicio.
  7. Relacionado con el punto anterior, hay que recordar que aumento de stock no es equivalente a aumento de producción; lo deseable es un rodeo moderno, sin novillos de 3 años ni vaquillonas de más de 2, con procreos más altos, animales más pesados y eficientes en la conversión del alimento, de mejor calidad de carne.

Los terneros pasan por primera vez la “barrera” de los tres millones, cabe preguntarse si será este el nuevo piso, el umbral de mínima de reposición, de acá en adelante.


La base está

Hay ganado, entonces, se superó el faltante que dominó la escena más cercana, por el desbalance entre extracción y reposición en el rodeo que provocó la exportación en pie y la faena excesiva para el rodeo existente. También hay pasto y capacidad de suplementación. Los mercados, a los tropezones se van acomodando, la carne se vende a precios relativamente altos y los ganados consiguen cotizaciones razonables.

Todo está dado para que haya un aumento de producción y exportaciones en los próximos meses, si no hay obstáculos supervinientes, como puede ser una sequía, con la que algunos pronósticos están advirtiendo; también hay amenazas sanitarias y económicas, que, cruz diablo, por ahora dejamos de lado.

En vísperas del Prado, podríamos agregar alguna referencia a la genética de los ganados uruguayos, una discusión siempre presente que requiere actualizarse continuamente, pero que cuenta con una base de elite para encarar cualquier avance.

Y también los nuevos temas, en los que Uruguay está bastante bien posicionado: Trazabilidad, Bienestar Animal, cuidado del Medio Ambiente, emisión controlada de gases de Efecto Invernadero, correctas condiciones de vida y de trabajo de los operarios, legislación social avanzada, entre otras ventajas competitivas.

El escenario luce bastante entusiasmante, para dejar atrás a la nostalgia de tiempos mejores y encarar el futuro con fuerza y optimismo.

Nuevos impulsos productivos

En recientes declaraciones a los medios, el profesor Álvaro Simeone, enumeraba algunas tecnologías disruptivas que, de incorporarse masivamente, tendrían fuerte impacto en el resultado productivo global.
1.-Destete precoz al 42 % de las vacas: todas las de 2ª entore y las flacas, que llegan al 16 % del total. De esa forma se mejoraría instantáneamente el porcentaje de preñez y el número de terneros.
2.- Suplementación a las vaquillonas en el 2º invierno para que todas se entoren a los dos años, lo que lleva a la desaparición de la “ociosa” categoría vaquillona de + 2 años.
3.- Suplementación a los novillos en el campo.
4.- Encierre de todos los novillos en terminación. Todas estas opciones están disponibles y serían en principio viables en términos económicos, como son todas las propuestas que surgen desde la cátedra de la UPIC, la Unidad de Producción Intensiva de Carne de la EEMAC.

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