30 de agosto de 2020 09:29 AM
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Andrea Grobocopatel: La diversidad no es una moda; agrega valor en todo sentido

La empresaria, que viene del sector agropecuario, impulsa la equidad de género en las organizaciones. Gestó una SGR para apoyar a pymes lideradas por mujeres y preside la fundación Flor. Cree que hay que fomentar nuevos liderazgos más responsables con lo social y con lo ambiental.


El apellido de Andrea Grobocopatel está asociado a una de las compañías más conocidas del sector agropecuario argentino. Pero ella fue más allá de la empresa familiar y, además de abrirse camino con su propia firma (Ampatel), fundó una sociedad de garantía recíproca (SGR) y hoy es conocida por encabezar la Fundación Liderazgos y Organizaciones Responsables (Flor), que apunta a la diversidad y a la equidad de género dentro de las organizaciones.

–¿Cómo comenzaste a interesarte por la diversidad?

–Fui la CFO (directora de finanzas) del grupo Los Grobo muchos años y, aunque no me daba cuenta, era la única mujer en muchos espacios. En 2009 me invitaron a hablar de mi experiencia, empecé a escuchar lo que estaba sucediendo y me di cuenta de que las que llegábamos éramos unas privilegiadas, que no era lo normal y eso había que trabajarlo. Sobre todo las que teníamos voz.

–¿Qué pasa en el agro?

–Hay muchos sectores complejos. En el agro, como hay muchas empresas de familia, algunas cosas suceden naturalmente. Por suerte fuimos muchas las que terminamos siendo dueñas. Es un sector en el cual empezamos siendo acompañantes para pasar a ser protagonistas. Yo siempre pensé iba a ser la secretaria de mi papá, pero nunca pensé que iba a ser socia de él y de mis hermanos.

–¿Hay una movida de mujeres en el sector?

–Hace poco formamos una red de mujeres rurales. Tuve la suerte de ser elegida para estar en el W-20, en 2018, donde los países del G-20 intercambiamos ideas para llevar propuestas a los gobiernos sobre cómo trabajar los temas de género. Como no podíamos ir a un diálogo internacional sin un diálogo nacional, a partir de ahí se armó la red federal Mujeres Rurales. También de allí surgió el grupo Convergencia Empresarial de Mujeres, que agrupa a instituciones. Allí planteamos ideas y propuestas concretas para llevar a la práctica.

–También fundaste una SGR.

–Estuve en Los Grobo SGR y hace un año y medio nació Resiliencia SGR. Ponemos foco en acompañar empresas inclusivas, que estén lideradas por mujeres o que tengan personas con discapacidad, además de mirar al interior del país y a las organizaciones responsables. Ya pudimos armar líneas de crédito bancarias para emprendedoras y ahora estamos tratando de lanzar una obligación negociable (ON) de una empresa liderada por mujeres, para darle visibilidad.

“Está demostrado que cuando hay diversidad, cuando hay mujeres en directorios y consejos de administración, los temas económicos son mejores”. 

–¿De qué se trata la fundación Flor?

–Es una red que conecta a líderes responsables. Nos interesa que las personas funcionen con propósitos, que no sólo piensen en lo económico, sino también en lo ambiental, social y cultural. Esos líderes son los que van a transformar a las organizaciones y a la sociedad para que también funcionen de manera responsable.

–¿Por qué el foco en las mujeres?

–En 2014, nos dimos cuenta de que había muy pocas mujeres en espacios de decisión, que nosotras estábamos educadas en una cultura muy patriarcal y necesitábamos trabajar aspectos en nosotras mismas. Creamos el programa “Mujeres en Decisión” (MED) de gobierno corporativo y de organizaciones con perspectiva de género.

–¿Sólo apuntan a mujeres en puestos directivos?

–También hay otro programa que se llama “Cosas de Mujeres”, que busca colaborar en pequeñas comunidades con cierta vulnerabilidad, para ayudarlas en su independencia económica. Y también hacemos reuniones con hombres, para trabajar qué sucede con las nuevas masculinidades.

–¿Cómo trabajan con las organizaciones?

–Lo más importante es el premio Flor a la diversidad. Queremos darle visibilidad a las organizaciones que la gestionan bien para que empresas y organismos públicossirvan como faros iluminadores hacia otros que quizás no se dieron cuenta de cuánto valor le agrega tener gente distinta.

–Hay cada vez mayor conciencia en las empresas…

–No son sólo beneficios cualitativos, sino también cuantitativos. Está demostrado que cuando hay diversidad, cuando hay mujeres en directorios y consejos de administración, los temas económicos son mejores. Hay que entender que no es moda, sino un tema de interés económico, de reputación, de calidad y de ambiente de trabajo. 

“Nos cuesta desarrollar nuestro propio estilo de liderazgo, más responsable con lo social y lo medioambiental”.

–¿Cuáles son las barreras culturales que traban a las mujeres para ascender?

–Por un lado, hay una autoexigencia; creemos que tenemos que estar muy preparadas para un puesto de liderazgo y no nos atrevemos a postularnos. Además, nos cuesta decir “yo quiero”, siempre estamos esperando que nos elijan o nos den el lugar. Otra dificultad es conseguir redes de apoyo, que es fundamental cuando uno tiene una familia y ahí surge la culpa. Y está el tema del liderazgo…

FOCO. Con la SGR, la apuesta es acompañar a empresas inclusivas, que estén lideradas por mujeres o que tengan personas con discapacidad. (Prensa Flor)

FOCO. Con la SGR, la apuesta es acompañar a empresas inclusivas, que estén lideradas por mujeres o que tengan personas con discapacidad. (Prensa Flor)

–¿En qué sentido?

–Todavía está muy a flor de piel el estilo de liderazgo que venía funcionando hasta ahora, más asertivo, más jerárquico. Nos cuesta desarrollar nuestro propio estilo de liderazgo, más responsable con lo social y lo medioambiental, que es clave para este mundo y en la pospandemia.

–¿El liderazgo femenino es diferente?

–Creo que, además de tener distintos órganos, tenemos distintos cerebros y distintos estilos. Mujeres y varones tenemos visiones complementarias. Miramos las cosas con distintos puntos de vista y eso es enriquecedor, del género que sea.

–¿Qué propuestas concretas se pueden plantear?

–Acompañamos las 12 propuestas de Agenda por la Igualdad, que se enunciaron hace muy poco. Creo que es positivo que desde el Gobierno se haya puesto esta cuestión en acción. Hay varios lineamientos: una son las cuotas, que es la única forma en que no haya que esperar más de 100 años para que llegue la equidad. Además, en los encuentros de instituciones, promovemos que vayan representantes de diversos géneros y la alternancia en los cargos.

–¿Y qué se puede hacer dentro de las empresas?

–Primero, generar los espacios para que esto se hable, ver qué preocupa y cómo trabajarlo. Y luego, ponerse sus propios objetivos, sin esperar que se los impongan: que haya mujeres en las ternas, tener lactarios, tener espacios de flexibilidad para que hombres y mujeres puedan compatibilizar su vida familiar y laboral.

–¿Qué podría cambiar luego de la pandemia?

–Ya está cambiando la conciencia de que no podemos tener espacios que no sean mixtos; ya se ve que la diversidad, en todos los géneros, enriquece. También está cambiando el rol de los hombres, las nuevas masculinidades. Y después habrá un cambio, porque vimos que pudimos trabajar a distancia y estar en casa. Esto va a dar más flexibilidad y es positivo para las familias y mucho más para las mujeres.

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Fuente: La Voz

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