1 de septiembre de 2020 20:25 PM
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La restricción de alimentos de origen animal durante la infancia puede comprometer el aporte de diversos nutrientes esenciales para el organismo

CompartiremailFacebookTwitterRecientemente ha sido publicado el estudio “Vegan diet in children and adolescents. Recommendations from the French-speaking Pediatric Hepatology, Gastroenterology and Nutrition Group (GFHGNP)” en la revista científica Archives de Pédiatrie. En él se establece que la restricción de alimentos de origen animal puede comprometer el aporte de nutrientes esenciales que son de vital importancia, especialmente […]

Recientemente ha sido publicado el estudio “Vegan diet in children and adolescents. Recommendations from the French-speaking Pediatric Hepatology, Gastroenterology and Nutrition Group (GFHGNP)” en la revista científica Archives de Pédiatrie. En él se establece que la restricción de alimentos de origen animal puede comprometer el aporte de nutrientes esenciales que son de vital importancia, especialmente en etapas de crecimiento y desarrollo. Estas dietas restrictivas en la población pediátrica pueden tener un gran efecto e impacto sobre la salud, pudiendo provocar deficiencias nutricionales llevando a consecuencias negativas en el crecimiento y desarrollo del niño. Por consecuencia, no se recomiendan durante la infancia y adolescencia.

Según el trabajo, los niños sometidos a este tipo de dietas deben ser remitidos a profesionales de la salud, ya que pueden causar en ellos inevitables e importantes deficiencias nutricionales. 

Otros trabajos publicados este mismo año en la misma revista, muestran también que la causa de raquitismo en un niño de 13 meses fue una lactancia prolongada por una madre vegetariana seguida por una dieta vegana en el niño ocasionando importantes deficiencias nutricionales.

Estudios anteriores también muestran que las dietas vegetarianas y veganas suelen estar asociadas con una densidad mineral ósea más baja en comparación con las dietas omnívoras, ya que la restricción de ciertos alimentos en la dieta puede llegar a presentar una deficiencia de nutrientes, y como consecuencia, una menor densidad mineral ósea y fracturas.  

Además, un estudio publicado hace unos meses en Critical Reviews in Food Science and Nutrition, concluye que dietas veganas y vegetarianas pueden estar asociadas con riesgos graves en el crecimiento de fetos y niños y pone en entredicho que las dietas vegetarianas o veganas “adecuadamente planificadas” sean tan apropiadas como las dietas omnívoras.

Junto a estas aportaciones científicas, expertos como el doctor Francisco Javier Martín, responsable del Servicio de Gastroenterología del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona aseguran que existen casos reales en los que un patrón dietético restrictivo en la población infantil ha tenido daños graves como hospitalizaciones por desnutrición, déficits neurológicos por un déficit importante de vitamina B12 e incluso la muerte. Para evitar estas situaciones, en Italia se ha llegado a presentar un proyecto de ley al Parlamento italiano donde se propone hasta un año de cárcel en caso de imponer una dieta vegana a un menor.

Ante todo esto, desde la Plataforma Carne y Salud estiman que “este tipo de dietas no es lo recomendable para la salud y desarrollo de los niños”. La Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN), así como muchos especialistas no recomiendan este tipo de dietas en esta etapa. Otras sociedades como la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) indican que, como cualquier otro tipo de alimentación desequilibrada, pueden tener consecuencias negativas sobre la salud y el crecimiento de niños y adolescentes.

En este tipo de dietas es esencial el monitoreo dietético regular por profesionales de la salud, ya que, por ejemplo, en los bebés con este tipo de dietas, las deficiencias de hierro y vitamina B12 son inevitables. 

En el caso de personas que elijan una dieta vegana como estilo de vida, la suplementación con vitamina B12 y vitamina D y yodo siempre es necesaria, mientras que el hierro, calcio, ácido docosahexaenoico y el zinc deben valorarse caso por caso.

Fuente: Eurocarne

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