6 de septiembre de 2020 02:34 AM
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Por qué China necesita comprar cada vez más soja

Importa entre 80 y 100 millones de toneladas anuales para alimentar a sus cerdos y se abastece en 3 países: Estados Unidos, Brasil y la Argentina.

El Informe de Desarrollo Rural de la Academia de Ciencias Sociales de la República Popular China 2020 señala que la brecha entre la oferta y la demanda de agroalimentos trepará a 130 millones de toneladas en 2025, lo que significa que se mantiene la diferencia promedio entre oferta y demanda de los últimos 10 años, que ha sido de 100 a 150 millones de toneladas.

De ese total, entre 80 y 90 millones corresponden a la soja y entre 30 y 50 millones de toneladas a los otros granos, en especial el maíz.

El informe advierte que el mantenimiento de esta brecha no implica en modo alguno que esté afectada la seguridad alimentaria de China, porque el comercio internacional es una parte fundamental de la provisión de alimentos para su población de 1.440 millones de habitantes.

La seguridad alimentaria es el núcleo de la seguridad nacional de la República Popular, y así ha sido a lo largo de sus 5.000 años de historia.

Esto implica que la integración de China en el sistema global es absolutamente irreversible, lo que se refleja en el hecho de que su economía, que es la segunda del mundo (U$S 14,1 billones en 2019 / 15% del PBI global) es la más integrada capitalismo del siglo XXI, con una relación comercio internacional / PBI de 87%.

La producción de granos en China ascendió a 700 millones de toneladas por año en la última década, y es de lejos la primera del sistema internacional.

A esto hay que agregarle que entre 130 y 150 millones de toneladas anuales de granos son importadas en la última década; y lo decisivo es el grado de autosuficiencia alcanzado en los tres granos principales: arroz, trigo y maíz.

En ellos, la producción doméstica es 97% del total, lo que significa que no hay dependencia alguna del exterior en estos tres granos cruciales.

Pero hay una notable excepción, históricamente decisiva, que obliga a reformular los términos de la seguridad nacional de la República Popular, que son las compras crecientes de soja del exterior.

La provisión domestica de soja asciende a 16/18 millones de toneladas por año, en tanto que las importaciones alcanzan a 80/100 millones de toneladas anuales. Este es un punto decisivo de la nueva visión de la seguridad alimentaria china, que va más allá de la autosuficiencia.

Hay que hacer un agregado a este dato crucial de la seguridad nacional china. Es que la soja que la República Popular importa anualmente proviene sólo de tres países, que a su vez son responsables de más de 90% de la producción mundial: Estados Unidos, Brasil y la Argentina; y EE.UU. es el principal rival geopolítico del gigante asiático en la puja por el poder en el siglo XXI.

La soja es el componente fundamental de la alimentación de la ganadería porcina china; y esto ocurre en el momento en que hay un vuelco masivo de su población al consumo de proteínas cárnicas: la ingesta de carnes per cápita es de 57 kilos anuales.

Esto es lo que convierte a la República Popular en la mayor consumidora de carnes del mundo, y en el eje de la demanda global de agroalimentos.

La razón de este gigantesco consumo es el ingreso per cápita de su población (U$S 10.000 anuales, con un alza del 8,8% anual). Esto sucede en forma acumulativa desde 1978, cuando Deng Xiaoping volcó el país al capitalismo y lo integró definitivamente en la globalización.

El volumen del comercio internacional de granos asciende este año a unos 600 millones de toneladas, lo que implica que las importaciones de 130 millones de toneladas de la República Popular es poco más del 20% del total, aunque es el primero del mundo en términos absolutos.

Las compras chinas de granos a EE.UU. son récord histórico absoluto en 2020, con más de 40 millones de toneladas adquiridas en los últimos 6 meses.

China selló con Estados Unidos el 15 de enero de este año, con la presencia del presidente Donald Trump, un acuerdo estratégico fundamental denominado “Fase 1” por el cual se compromete a comprar 40/50 millones de toneladas por año por encima de los niveles de 2017 (17 millones de toneladas), y realizar un total de compras por U$S 200.000 millones en 2020/2021, incluyendo U$S 80.000 millones en productos agroalimentarios.

China cumple a rajatabla lo acordado con Donald Trump, pero al mismo tiempo ha transformado a Brasil en el principal proveedor de más de 60% del total de la soja importada. En cuanto a la Argentina le ha abierto en su totalidad su mercado de carnes y se apresta a realizar ahora una inversión de más de U$S 3.500 millones para producir carne de cerdo en el país y exportarla a la República Popular.

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