6 de septiembre de 2020 12:46 PM
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¿Por qué la ganadería de cría no crece más?

Uruguay impulsará un modelo productivo que permita llevar la extracción de bovinos a 30% y generar más valor en la exportación.

Pablo Antúnez

El aumento de 2% en el stock de vaquillonas de 1 a 2 años, de 3% en las de más de 3 años, subas de 4% en el aumento de vacas entoradas, donde se superan los 4.524.736 cabezas y la producción de más de 3 millones de terneros, son luces que muestran el auge de la cría.

Es cierto que debido a los ciclos biológicos ganaderos, cualquier decisión adoptada hoy repercute al año y cuando se piensa en estrategias de corto plazo, en este sector los resultados se ven dentro de dos años. A su vez, no todos los productores son iguales, ni adoptan en el mismo porcentaje la tecnología disponible y lo que es más, ni siquiera hay dos predios iguales. El productor también analiza otros factores externos, como el precio de los granos y los mercados al momento de tomar las decisiones e invertir, porque también son parte del negocio.

El mayor aumento en la producción de terneros viene de la mano de mayor cantidad de vacas servidas y no por una mayor eficiencia del sector. Aún queda mucho por hacer para achicar ese 10% de los terneros que se pierden entre la gestación y la señalada. ¿Por qué con los actuales precios de la reposición y con otros estímulos, la ganadería de carne no mueve más la aguja?

No hay una sola respuesta a este planteo y se debe reconocer que hay cambios productivos que marcan el camino y se puede llegar a la producción de más terneros cada año y más extracción.

Desde la óptica de Esteban Montes, técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA) la ganadería de carne no mueve más la aguja debido a que la extracción de ganado está estancada -desde hace años- por debajo del 20%.

“Se precisa mover la extracción que hoy es de 2 millones de vacunos al año, más los 150.000 que se exportan en pie y los 300.000 que mueren”, explicó Montes.

El técnico del IPA consideró que la ganadería uruguaya debería estar “con una extracción de 30%, como es la de Australia, ahí la máquina productiva se agilizaría. Se precisa que siga la exportación en pie alta, como la hubo, que se puedan faenar más bovinos y así llegar a una extracción anual de 3 millones”.

También advirtió que se está al límite en cuanto a cargas ganaderas. “Estamos en 0,91 Unidades Ganaderas por hectárea, vamos metiéndonos en una zona complicada”. Como señales positivas de cambio, Montes destacó el incremento del stock de vientres servidos y “hay mayor porcentaje de vaquillonas entoradas. No es muy grande pero se ve ese cambio”.

Plan Nacional. El mantenimiento de los precios, también es importante al momento de planificar la producción. En ese sentido, el investigador principal en carne, lana y nutrición animal de INIA, Fabio Montossi, recordó: “estamos en un momento histórico. En precio constantes del ternero respecto al dólar y al novillo y vaca gorda, el indicador está por encima de 1,30, cuando esa relación siempre fue 1,15. Eso hace que las señales estén llegando al productor con mayor intensidad y generando un buen ámbito del negocio”. No hay que olvidarse que en términos generales, el 30% de los productores manejan el 70% del ganado.

“Ese es el primer elemento no menor, porque cuando uno toma una decisión de este tipo, tiene que tener claro hacia dónde mover los grandes números. Hay cuestiones económicas y sociales”, analizó Montossi. El mercado influye, pero desde la visión del investigador “no tanto”. Es que, “en el mismo ambiente de mercado hay ganaderos que generaron saltos tecnológicos y de ingresos”, lo que demuestra claramente que “hay un componente ligado a la adopción de tecnología”.

Metas. Montossi estimó que Uruguay tiene “el gran desafío de marcarse grandes metas productivas para que la ganadería mueva la aguja”. De este modo, se estaría desarrollando un plan, armado entre el sector público y privado y usando toda la institucionalidad agropecuaria.

“Ese es un plan que Uruguay se debe a sí mismo. No necesitamos solo un plan de transferencia de tecnología, eso es parte, pero no el todo”, advirtió Montossi.

“Cuando el país se propone determinados valores en los kilos exportados, cuando se propone el acceso a determinados mercados para mejorar ese valor o determinadas huellas ambientales, es una visión global del negocio. Es un plan país que involucra al comercio internacional y los acuerdos, y llega hasta el establecimiento del productor, involucrando a todos los actores de la cadena y a todos los Institutos públicos, en una estrategia país. Eso no se vio en Uruguay hasta hoy”, agregó el investigador.

Lo importante es decir que se puede crecer. “Desde el punto de vista de INIA, podemos decir que perfectamente, tecnológicamente, podemos apostar que al 2030, podemos lograr aumentar la producción de peso vivo hasta 130 kilos por hectárea, podemos llegar a 3 millones de cabezas faenadas y mantener estos 4,5 millones de vacas de cría con niveles de destete de 77%”, afirmó tajante Montossi.

Entre otras metas planteó la posibilidad de reducir la edad de faena de bovinos a 25 meses (promedio) y que el 75% de las vaquillonas se preñen a los dos años. Con ese aumento de la producción de 25%, que significa llegar a 130 kilos de peso vivo por hectárea, se puede bajar 25% las emisiones por kilo de peso vivo, bajar 27% la cantidad de nitrógeno usado por kilo de peso vivo y mantener la biodiversidad, sin tocar los 10 millones de hectáreas de campo natural”, detalló.

Financiero. También es clave la visión del productor. Como criador del norte, Jorge Riani, que es vicepresidente de la Federación Rural, recordó que el criador “no sólo vende terneros, también la vaca de invernada (fallada) es importante”. Según su visión, se precisan “para hacer caja. La gente queda conforme cuando tiene un 20% de vacas falladas para poder mover la empresa. La venta de terneros se hace en otoño y luego el productor tiene todo el año para financiar la empresa”, explicó Riani. Es por eso que consideró que la ganadería de cría no mueva más la aguja frente a estos precios altos de la reposición, porque se trata de “un tema financiero más que cultural y de adopción de tecnología. Con la vaca gorda o de invernada, el productor tiene dos productos para vender”

También consideró que “la libre exportación de ganado en pie cambio todo. Hoy los recriadores están con un precio superior al de la exportación en pie. Se incrementaron los encierres, hay un sistema nuevo, más rápido, donde se le meten kilos a los terneros y luego se vende a los encierres o el feed lot. La exportación en pie benefició a la cría y cambió los números”, dijo Riani, defendiendo esta herramienta que el productor precisa.

Mayor tamaño, más comida y cuesta preñarlas.

Guillermo De Nava, médico veterinario especializado en la cría, recordó que “el aumento de los procreos no es una tarea tan fácil”. Es que, en muchos casos, “requiere inversión para mejorar el estado de las recrías, conocimiento, compromiso y esfuerzos a largo plazo”. Todos estos incrementos en los indicadores dependen de cuatro patas: nutrición, manejo, genética y sanidad.

En lo relacionado con la genética, el experto sostiene que los animales que se manejan en Uruguay, “cada vez tienen mayor tamaño y mayores requerimientos nutricionales”, recordó De Nava. En los últimos 20 años, los pesos de faena “se han incrementado y eso es bueno para el frigorífico y el invernador”. A su vez, el criador, “está trabajando con animales que requieren mayor nutrición, sobre todo en alguna raza, donde hay aumento del potencial de la producción de leche. Precisan más comida para preñarse”. Respecto a las señales, reconoció que “muchas veces no son tan claras. Los técnicos no enviamos señales claras” y otras veces, el Estado “tiene algunas cosas que hacen que no se envíen señales tan claras”, reconoció el veterinario.

Fuente: El Pais

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