7 de septiembre de 2020 23:11 PM
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Qué son los microplásticos y dónde se encuentran

Los microplásticos están cada vez más presentes en todo el ecosistema, incluidos los alimentos que consumimos. Te contamos qué son y qué dice la evidencia sobre cómo afectan a la salud.

El plástico forma parte de nuestra vida cotidiana. Su versatilidad, ligereza y bajo coste han hecho de él un material muy extendido (y usado) en todo el mundo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que, cada año, se producen 300 millones de toneladas de residuos plásticos en el mundo. De ellas, casi el 80 % va a los vertederos o acaba en la naturaleza, como detallamos en este artículo. Además de la contaminación ambiental, uno de los problemas derivados de esta situación es la presencia creciente de microplásticos en la cadena alimentaria. ¿Qué son y dónde están estos compuestos? ¿Son peligrosos para la salud? Con ayuda de Elika, la Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria, respondemos a las principales dudas.

¿Qué son los microplásticos?

Los plásticos, en general, constituyen una amplia familia de polímeros sintéticos y semisintéticos. Son materiales resistentes, flexibles y duraderos que derivan de recursos fósiles (como carbón, gas natural o petróleo crudo) y, también, de productos orgánicos (como celulosa, almidón, maíz, etc.).

Los microplásticos y nanoplásticos, como sugiere su nombre, son plásticos muy pequeños —de tamaño inferior a 5 mm— que se pueden fabricar así desde un inicio, o quedar de ese tamaño como resultado de la degradación y fragmentación de artículos de plástico más grandes. Los que se fabrican pequeños son microplásticos primarios, y los que se degradan y fragmentan se llaman microplásticos secundarios.

Microplásticos en el agua

¿Dónde se encuentran los microplásticos? En la actualidad, están distribuidos en todo nuestro ecosistema, y de forma especial en el medio acuático. El manejo inadecuado de los desechos plásticos ha provocado la contaminación de los ambientes de agua dulce, estuarios y marinos. Como estos compuestos se degradan con mucha dificultad, permanecen en el medio ambiente durante décadas.

Microplásticos en alimentos

mejillones

Los microplásticos pueden incorporarse a la cadena trófica mediante la ingestión directa. Es decir, cuando un animal los ingiere. Esto se ve de manera muy clara con los animales marinos, que pueden ingerir directamente los microplásticos que hay en el agua o hacerlo a través de otros animales marinos que a su vez han ingerido microplásticos en suspensión.

Además, estos compuestos también pueden estar presentes en los alimentos por simple deposición en su superficie a lo largo de toda la cadena de producción y consumo, como sucede con las microfibras que forman parte del polvo atmosférico. Pero es sobre todo en los animales marinos (peces, crustáceos, moluscos) donde encontramos las concentraciones más altas de microplásticos.

Ahora bien, la presencia de estos compuestos no es igual en todos los animales:

  • En los peces, si bien la concentración es elevada, los microplásticos se hallan sobre todo en el aparato digestivo (estómago e intestinos); unas partes que solemos desechar. Por tanto, nuestra exposición es pequeña.
  • En los crustáceos y moluscos, en cambio, nuestra exposición es mayor porque los comemos enteros.
  • En las harinas de pescado también puede haber microplásticos. Estas harinas se usan en alimentación animal, por lo que estas partículas pueden aparecer en alimentos no marinos.

Cómo afectan los microplásticos a la salud

Las personas podemos exponernos a microplásticos y nanoplásticos por inhalación, ingestión o vía tópica. La evidencia científica actual sobre la exposición y toxicidad de estos compuestos es muy limitada, aunque la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estima que la exposición humana a los aditivos contaminantes de los microplásticos presentes en los productos de la pesca tendrían un escaso efecto sobre la salud de la población.

En el informe sobre presencia de micro y nanoplásticos en los alimentos, esta institución concluyó que no se puede realizar una evaluación completa del riesgo porque no hay datos suficientes sobre la presencia de esas sustancias en alimentos, sobre su destino cuando llegan al tracto gastrointestinal ni sobre su toxicidad.

En cuanto a los nanoplásticos, Elika señala que “las nanopartículas de ingeniería de diferentes tipos de nanomateriales pueden penetrar en todo tipo de tejidos y eventualmente terminar en las células humanas, lo que podría tener consecuencias para la salud humana”.

Pero, dado que aún hay muy poca información sobre la presencia de microplásticos y nanoplásticos en los alimentos, sobre su adsorción por el organismo y sobre su toxicidad, Elika subraya la importancia de fomentar la investigación científica en todas estas áreas.

En cuanto a los consumidores, la mejor medida posible es reducir el uso de plásticos y reciclarlos de modo correcto para evitar que acaben contaminando el medio ambiente. Esto es especialmente importante ahora, que hemos vuelto a utilizar compuestos plásticos en bolsas, envases alimentarios, guantes y mascarillas desechables.

Fuente: Consumer

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