8 de septiembre de 2020 11:28 AM
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Abejas robot y colmenas inteligentes, la tecnología que busca salvar a las abejas

Se estima que existen 20 mil especies de abejas, muchas de ellas ya se extinguieron. Los motivos son varios: cambio climático, avance de especies invasoras y depredadoras más fuertes que las abejas, el uso abusivo de pesticidas y agroquímicos para agricultura industrial y monocultivos.

La apicultura atraviesa la peor crisis de su historia. Es un drama global que también golpea a Uruguay con cifras que llaman la atención.

Según datos de la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola, en Uruguay hay cerca de 2.500 apicultores que trabajan con 560 mil colmenas, pero ese número se reduce año a año con pérdidas de hasta el 30% en las unidades productivas.

Diez años. Si la situación no se revierte en menos de una década, el país podría quedarse sin colmenas en ese tiempo. Esto no solo pondría en jaque a un sector que exporta 25 millones de dólares al año, si no que podría tener consecuencias impensadas para el ecosistema local.

Hace algún tiempo que la ciencia y la tecnología están uniendo esfuerzos para encontrar algunas alternativas y así enfrentar esta situación.

Uno de los primeros inventos apareció en 2017 en Japón. Allí, un grupo de científicos desarrolló un drone capaz de polinizar flores casi como lo hacen las abejas naturales. Esto permite no solo compensar la falta de los insectos, sino también alcanzar lugares más fríos en donde las abejas no podrían sobrevivir al reparto de polen.

Pero eso es apenas una de las innovaciones. La Universidad de Harvard presentó hace algunos meses a su RoboBee, un robot diminuto con alas multifunción. Los expertos aseguran que el RoboBee podría desde polinizar cultivos sin espantar a otros insectos, hasta realizar exploraciones a distancia en lugares inaccesibles para el hombre porque mide lo mismo que un alfiler de gancho y pesa una décima de gramo.

En Europa y Estados Unidos también ya están empezando a funcionar las llamadas colmenas inteligentes conectadas a internet. Según detalla la revista Retina, estas colmenas están “provistas de sensores que miden la humedad, la temperatura interior y exterior y el peso de la colmena. Esos datos se envían a la nube y aparecen desglosados en tiempo real en un sitio web”. El objetivo de este y otros proyectos es escuchar e interpretar a las abejas a partir del análisis de estos datos con inteligencia artificial y así mejorar la calidad de vida de los insectos y la calidad de la miel que producen.

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