9 de septiembre de 2020 00:07 AM
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Bajo enfoque cooperativista, frigorífico argentino mantiene actividad frente a COVID-19

CompartiremailFacebookTwitterUna planta frigorífica del sur de la provincia de Buenos Aires logró mantener sus niveles de actividad en medio de la epidemia del nuevo coronavirus (COVID-19) gracias a su enfoque cooperativista que priorizó la atención sanitaria y protección del empleo de unos 500 trabajadores. La Cooperativa Subproductos Ganaderos Argentinos de los Trabajadores (Subpga), ubicada en […]

Una planta frigorífica del sur de la provincia de Buenos Aires logró mantener sus niveles de actividad en medio de la epidemia del nuevo coronavirus (COVID-19) gracias a su enfoque cooperativista que priorizó la atención sanitaria y protección del empleo de unos 500 trabajadores.

La Cooperativa Subproductos Ganaderos Argentinos de los Trabajadores (Subpga), ubicada en el municipio de Berazategui, a 32 kilómetros de la Capital Federal, aplicó un estricto protocolo sanitario desde el inicio del brote en Argentina, que ha permitido que no se produzca, hasta la fecha, ningún contagio dentro de la planta.

Los trabajadores tuvieron la visión de encarar las dificultades propias de la pandemia sin convenir ningún despido pese a la superpoblación de la planta, todo ello bajo el lema de “500 trabajadores, 500 familias”.

“Cuando empezó el problema de la pandemia, matábamos 2.500 (reses semanales) y éramos 500 trabajadores así que tuvimos que reinventar trabajo”, sostuvo Luis Maidana, presidente de la cooperativa.

“En ese momento (de inicio del brote) no se quisieron pagar los cueros, inventamos el nuevo trabajo en el frigorífico que es el tema del salado (del cuero), tener barracas, preparado de los cueros y a parte conseguir clientes para poder venderlos, y después (nos enfocamos en) el tema de menudencias para exportación”, explicó.

Actualmente, Subpga mantiene al cien por ciento su producción, ofreciendo servicios de faena, cortes de ganado vacuno dirigidos principalmente al consumo interno, y se encuentra abordando la posibilidad de exportar cueros al mundo.

Además, implementó, desde el inicio del brote, un estricto protocolo sanitario que ha impedido que se produzca contagios dentro de la planta, el cual se apoyó en un equipo clínico que ya tenía presencia en la empresa y que está integrado por médicos, enfermeros, dos cardiólogos, un dentista, asistentes y responsables de seguridad e higiene.

“Tuvimos que conformar, a parte del equipo de control de calidad, una cuadrilla COVID-19. Capacitamos a dos o tres compañeros de trabajo, los formamos en el tema de coronavirus en un grupo interdisciplinario”, expuso Pablo Apráiz, médico veterinario.

Dentro de las nuevas prácticas de higiene los trabajadores instalaron una cabina sanitizante que funciona mediante ozono, modificaron el vestuario de trabajo, aplicaron medidas de aislamiento en el comedor, y también comenzaron a realizar dos jornadas de desinfección por día, explicó Apráiz.

Todo ello aunado al acompañamiento de las familias de los trabajadores de la planta, y a un estrecho vínculo con las comunidades del municipio.

“Hubo que adaptarse a una nueva manera de trabajo, por suerte fue llevada a cabo antes de que nos sorprendieran los casos. Se tomaron medidas de higiene extremas debido a la pandemia”, comentó por su parte, Claudio Gómez, uno de los trabajadores.

La empresa constituye hoy uno de los ejemplos de lucha contra la pandemia del coronavirus, al estar radicada en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), región que concentra la mayor cantidad de contagios a nivel nacional.

Fuente: Xinhua

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