10 de septiembre de 2020 14:50 PM
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Carne vacuna: cómo cambió el sexo, la edad y el destino durante la pandemia

Los novilllos y los animales más jóvenes fueron ganando terreno en la faena. China copó la demanda en el primer cuatrimestre y luego cedió terreno a otros países.

La pandemia de coronavirus impactó, también, sobre los tipos de carne vacuna, con cambios en el sexo, la edad y el destino de los animales faenados.

Hasta mayo, se destacaron las hembras mayores, traccionadas por la demanda de China. Pero en los tres meses siguientes, los novillitos, machos y más jóvenes, recuperaron su proporción habitual, de la mano de otros países que movieron el tablero de los números.

La secuencia de los meses de este año, marcado por la cuarentena, ha tenido un sentido circular hasta aquí, porque si hablamos de tipo de animales faenados, enero y febrero registraron proporciones similares a las de agosto.

En los extremos de lo que va de este año, la carne ha sido “más joven y masculina”. Pero en el medio, durante abril y mayo, los niveles de faena de hembras llegaron a la mitad, y mientras la categoría vaca suele ser marginal, mostró niveles similares a los de las vaquillonas; en ambos casos alrededor del 25 por ciento de la faena total.

En la primera etapa del año, mientras el Covid-19 movía su epicentro hacia Europa y Estados Unidos, la potencia asiática prácticamente monopolizaba la demanda, para cubrir la escasez de proteínas animales que le dejó la fiebre porcina. Luego, hubo novedades sobre volumen y facturación, porque otras naciones incrementaron sus cantidades de compras. Los mayores embarques hacia Chile, Israel y Estados Unidos fueron significativos.

En julio se observó una recuperación en los embarques de carnes enfriadas, una clasificación más valiosa que los cortes congelados. Con casi 8 mil toneladas, fue el nivel más alto de exportaciones de carnes enfriadas desde marzo, cuando la caída de la demanda europea afectó las operaciones. Esta mejora se vio favorecida por el aumento en los requerimientos de Chile, como también por la reanudación de las operaciones con Israel.

A diferencia de lo que venía aconteciendo, “en los últimos meses ganó proporción el rubro de las carnes enfriadas, aunque también hubo una suba más modesta de las congeladas, donde se registró por segundo mes consecutivo una baja en los embarques a China, compensada por una mejora en otros mercados”, comentó Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC de Exportadores de Carnes Argentinas.

Una novedad de este año fue que se cubrió por primera vez el cupo de 20 mil toneladas a Estados Unidos, rehabilitado en 2018 tras casi dos décadas –se había interrumpido luego de un brote de aftosa- y que significó obtener un promedio de 1.000 dólares más por los cortes delanteros, que allí se utilizan fundamentalmente para la elaboración de hamburguesas.

En ese sentido, Juan Eiras, presidente de la Cámara de Feedlot, advirtió: “Nos falta desarrollar un mercado norteamericano de carne de calidad, porque la mayoría de lo que han importado es para picar en la industria y no para restaurantes y ventas envasadas en supermercados”.

Igual es ponderable el reposicionamiento de Estados Unidos. Durante los primeros siete meses de 2020 se enviaron a ese país 13.589,28 toneladas por un valor total de U$S65,9 millones. Esto significa un aumento del 2325 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado, cuando se exportaron 560,21 toneladas por US$ 3.2 millones. Llegó al 4 por ciento del total facturado en carnes.

Como el cupo con Estados Unidos es por año calendario, habrá que esperar su reanudación a partir del 1° de enero. Esa es una de las razones por las que se espera que China vuelva a ganar preponderancia en los meses que quedan. La incógnita será Europa, que lidera los precios que paga por nuestra carne.

Adrián Bifaretti, jefe del Departamento de Promoción Interna del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) explicó que “más allá del problema de la peste porcina africana y la incertidumbre del Covid-19, estructuralmente el comercio internacional retomará la enorme demanda de China. Es un fenómeno estructural que está asociado a los cambios de hábitos y las preferencias de este mercado, que además se ha vuelto el más importante del mundo para la mayoría de los principales exportadores de carne”.

La relevancia de la potencia asiática en las exportaciones es insoslayable: en pocos años ha pasado a captar la mayoría de las ventas externas argentinas en el rubro. De las casi insignificantes 769 toneladas que nos compró en 2012, por poco más de 3 millones de dólares, fue creciendo sin parar hasta pasar las 400 mil toneladas el año pasado, por las cuales pagó 2 mil millones de dólares.

De todos modos, otros países suelen pagar mejor por tonelada de carne. El caso emblemático es la Cuota Hilton, los cortes de calidad que Europa suele cotizar alto (en agostó cotizó a U$S12.500). En general es el doble que el promedio abonado por China.

En ese sentido, los cambios verificados en el mercado chino han provocado no sólo las oscilaciones señaladas, sino también una importante baja en los precios. A fines del año pasado, el valor medio de las carnes congeladas desosadas exportadas hacia China llegó a casi 5700 U$S/ton peso producto, mientras que en junio apenas sobrepasó 3500 U$S/toneladas peso producto, un 38 por ciento menos. Paralelamente, el monto exportado denotó la incidencia de las carnes con hueso, que tienen un valor unitario inferior.

En ese marco, en julio China mantuvo su liderazgo, con un 64 por ciento sobre el valor total exportado, en base al volumen. Pero reanudado un nuevo ciclo de la Cuota Hilton –un cupo 29.500 toneladas para Argentina entre julio y junio- la Unión Europea quedó segunda en facturación con un 13 por ciento, Israel, tercera con 7 por ciento -a raíz de la reanudación de las operaciones, gracias a la llegada de los equipos de faena Kosher- y en cuarto lugar, Chile con un 6 por ciento.

Con todo, las exportaciones representan aproximadamente el 25 por ciento de la faena total argentina. Así que no debe perderse de vista que el mercado interno sigue siendo el gran destino en volumen; aunque ya no ostenta el 90 por ciento de la década pasada.

Un aspecto importante es que pese a los condicionantes de la pandemia, la producción de carne mantuvo su dinamismo. En los primeros ocho meses de este año, la faena alcanzó a 9,3 millones de bovinos, 4 por ciento más que en igual lapso del año pasado. “Este nivel ha permitido sostener las exportaciones y el abasto del mercado local”, indicaron desde el Consorcio ABC. En términos anualizados, el consumo per cápita de carnes bovinas se sitúa en la Argentina en 52 kg por habitante/año, una cifra similar a la de 2019.

Todo en un contexto global de mayores ventas on line, fenómeno general del cual no son ajenas las carnes.

Fuente: TN Campo

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