13 de septiembre de 2020 10:53 AM
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La retirada china de Australia

La relación comercial y diplomática entre China y Australia viene acumulando tensiones desde hace algunos años y parece haber llegado a un quiebre, generando una caída considerable en los volúmenes de comercio.

Australia atraviesa un momento particular en términos de producción ganadera, principalmente por la reducción del rodeo consecuencia de las sequías del 2018-2o19 y los cierres de mataderos por el coronavirus, la carne vacuna australiana está perdiendo lugar en sus principales mercados y los volúmenes de exportación así lo demuestran.

Las exportaciones de carne vacuna australianas totalizaron durante el mes de agosto las 78.021 toneladas, el nivel más bajo en 10 años que cayó, inclusive, más abajo que los volúmenes registrados en 2018 cuando Australia recomponía el rodeo luego de la sequía. En comparación al año pasado, las exportaciones de agosto tuvieron una caída de un 27%, unas 28 mil toneladas de déficit.

No se trata exclusivamente de un fenómeno de agosto, sino de una seguidilla de caída en las exportaciones que viene asechando a Australia, que en lo que va del año exportó 720.468 toneladas de carne vacuna y refrigerada, un déficit de alrededor de 70 mil toneladas interanual. De acuerdo al informe de Beef Central, esa brecha en las exportaciones “tenderá a inevitablemente ampliarse aún más en los próximos cuatro meses”.

Son varias las razones que se conjugan para esta baja y no se trata exclusivamente de las afecciones a la productividad que generó el coronavirus, sino también las diferencias de divisas que posicionan al dólar australiano en un lugar complejo para competir con mercados internacionales con monedas más débiles. Estados Unidos, por el fuerte dólar australiano, hizo un recorte durante el mes de agosto de casi 5.500 toneladas; dejándole la delantera como mayor cliente de exportación australiano a Japón que consumió 19.661 toneladas.

China, por su parte, uno de los mayores clientes de exportación australiano profundizó aún más su retirada para el mercado, con un 55% menos interanual, importando 11.722.00 toneladas de carne vacuna durante el mes de agosto. Siguiendo con la tendencia de caída de julio en la que importó 12.500 toneladas, un – 26% en comparación a junio.

A diferencia de la caída australiana en otros mercados de exportación, la retracción china tiene aposento también en cuestiones políticas y diplomáticas; en la que Australia, cayendo en recesión luego de una racha de 29 años exenta, se encuentra en una disyuntiva para equilibrar sus relaciones comerciales con China y Estados Unidos paralelamente, con todas las implicancias que eso tiene en términos de alianzas.

Según la agencia Reuters, miembros del gobierno del primer ministro australiano Scott Morrison afirmaron que la relación con China cambió drásticamente y aristas políticas se inmiscuyeron directamente con el comercio. Principalmente, por el poderío chino en la región que representa “una amenaza con la democracia y soberanía nacional de Australia”.

“Australia tiene la necesidad de preservar la soberanía y defenderse de los esfuerzos chinos por influir en la política australiana”, dijeron fuentes gubernamentales a Reuters. Una prueba de la defensa a la avanzada china en el país, son los refuerzos en las medidas para aumentar la seguridad cibernética introduciendo “una prueba de seguridad nacional para las inversiones extranjeras” y aumentando considerablemente los gastos para la defensa centrados en esa región.

La seguridad cibernética, de acuerdo a lo que sospechan desde el gobierno de Morrison, está siendo vulnerada con “campañas chinas que buscan socavar las democracias”.

Además, como respuesta a los avances chinos en el continente, Australia decidió declarar ante la ONU que rechazaba los reclamos marítimos que realiza China en el Mar de China Meditorial y suspendió el tratado de extradición con Hong Kong. No obstante, el hecho que fue realmente determinante para el gigante asiático fue la alianza que estableció Australia con varios países brindando el apoyo para la investigación del origen de la pandemia de COVID-19.

Australia, al brindarle respaldo al reclamo por el origen del virus agrandó las brechas con China que no tardó en imponerle sanciones comerciales al país suspendiendo importaciones de carne vacuna, bloqueó un negocio de comercio de cebada que iba a representar 439 millones de dólares para Australia y lanzó una investigación antidumping por el vino australiano.

En la carne vacuna, también tuvo un impacto al llevar a cabo un mecanismo de protección arancelaria a principios de julio, “aumentando los aranceles de 4,8% a 12% el resto del año”, lo que generó que la carne australiana en china “fuera menos competitiva, según Beef Central.

La realidad es que la relación comercial con China sigue siendo clave para la economía australiana, representa para el país 172.000 millones de dolares y un superávit de 51.000 millones; pero los acercamientos políticos-diplomáticos con Estados Unidos están generando retraimientos progresivos tendientes a acrecentarse cada vez mas.

De continuar esta seguidilla de quiebres en el vínculo entre estos dos países, la ventaja para la carne latinoamericana sería alta ya que es un 10% más barata que la carne australiana y su posicionamiento geopolítico todavía no resulta trascendental para el tablero mundial.

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