20 de septiembre de 2020 10:44 AM
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Frigorífico Friar

El grupo argentino Vicentin, que hoy tiene a su empresa insignia, Vicentin Saic, en default con deudas superiores a los US$ 1.400 millones, vendió el frigorífico Friar al fondo de inversión BAF Capital.

El juez federal de Reconquista (ciudad al norte de la provincia de Santa Fe), Aldo Alurralde, ordenó levantar el secreto bancario, fiscal y bursátil de la compañía. Poco antes, sus dueños presentaban escritos ante el juez federal Julián Ercolini y el fiscal Gerardo Pollicita, defendiendo su accionar en la venta del frigorífico Friar.

Los dueños de Vicentin, en su defensa, solicitaron el rechazo del Banco Nación, de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y de la Unidad de Información Financiera (UIF), detallando que el motivo de la operación no fue el vaciamiento del grupo, sino la imposibilidad de contar con capital de trabajo para afrontar inversiones que necesitaba el frigorífico. Argumentan que el proceso de desconsolidación del grupo, separando la actividad algodonera o la industria cárnica, fue debidamente anunciado a las entidades financieras locales e internacionales que le otorgaban crédito a Vicentin.

A su vez, los directivos de la firma sostienen que la salida ordenada será el ingreso de un acreedor externo que aporte capital para hacerle frente a una futura reestructuración de deuda con los diversos acreedores. Tienen esperanzas de que esto se logre hacia fin de año.

El fiscal de Reconquista, Roberto Salum, le sigue la pista a una denuncia realizada por el Estudio Moyano y Asociados en representación de un grupo de acreedores que también plantearon el pedido de investigar a la firma en Paraguay.

Los bancos internacionales acreedores de Vicentin por alrededor de US$ 500 millones aún no han podido abrir una instancia de negociación porque recién el 25 de agosto pasado cerró el proceso de verificación de créditos.

El frigorífico Friar cuenta con cuatro plantas, habilitadas para la exportación de sus productos cárnicos a los principales mercados del mundo, y más de 20 carnicerías; factura anualmente alrededor de US$ 22,6 millones y tiene 11.000 empleados.

Vicentin entró en el paquete accionario de Friar en 2004, cuando el frigorífico estaba en concurso preventivo. En 2013, repartió su capital entre el Vicentin Family Group y Nacadie (49%), sociedad uruguaya que tiene a otros miembros de la familia en su capital.

El comprador es BAF Capital, uno de los principales acreedores de la cooperativa láctea SanCor. Además, es uno de los principales grupos financieros del país. Con base en Holanda, la firma financió a más de 80 compañías en Argentina. Tiene inversiones diversificadas en distintos sectores, que incluyen la agroindustria, la energía, la infraestructura, la construcción, la biotecnología y el tabaco, entre otros. Conducido por Jorge Frávega (fundador, chairman y CEO de BAF), financió a más de 80 compañías a nivel local. Con sede central en Ámsterdam (Países Bajos), BAF surgió como una financiera boutique hace 25 años, y, con el paso del tiempo, se convirtió en una empresa global de servicios financieros, que incluyen la gestión de activos, soluciones de capital de trabajo y asesoría en finanzas corporativas, mercados de capital y banca de inversión. También tiene sede en Montevideo, BAF Capital S.A. (Uruguay), ubicada en la zona franca del World Trade Center.

La cerealera argentina Vicentin SAIC pasó de informar finanzas saludables a mediados de 2019 a colapsar meses después, en diciembre, y entrar en default por la suma de US$ 1,419 millones de deuda a proveedores y acreedores agrícolas. Varios bancos internacionales exigen US$ 500 millones que se les adeuda. La facturación completa de las exportaciones de Vicentin que salen de la Argentina no se realiza allí sino en Uruguay.

Vicentin pidió la apertura de su concurso preventivo de acreedores ante un tribunal de Santa Fe en febrero tras incumplir un pago de US$ 350 millones a productores agropecuarios. En junio, el presidente Alberto Fernández impulsó un plan para intervenir y expropiar la empresa, que por el momento está en stand by.

El estudio del abogado argentino Mariano Moyano detectó sociedades de Vicentin en Panamá y en las Islas Vírgenes Británicas que no tienen vinculación comercial con el giro normal de la empresa, pero que están en la ruta del dinero de la concursada. Un grupo de acreedores de Vicentín SAIC lo contrató.

También se encontraron documentos relativos a la venta de la participación de Vicentin SAIC en una controlada Tastil SA, a Losagor SA, una sociedad uruguaya. En dicha acta, se denuncia el domicilio de Losagor SA, como el mismo que tiene Global Family Advisors (GFA).

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