21 de septiembre de 2020 11:17 AM
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Comienza la cuenta regresiva para el langostino

Hay pocas zonas abiertas para la pesca, muchos barcos concentrados y mal tiempo. Los rendimientos han bajado en las últimas semanas y para la flota fresquera comienza a darse por terminada la temporada. Los congeladores están vendiendo todo lo que pescan y pedirán seguir hasta el 15 de octubre.

El 2020 ha sido un año cargado de complicaciones en la logística y operatoria de flotas y plantas, derivadas del coronavirus. La temporada comenzó muy retrasada por circunstancias biológicas y conflictos gremiales, se ha pescado hasta ahora un 30% menos que en 2019 y todo indicaría que la diferencia a fin de año será mayor. La flota ha operado en zonas acotadas y con los barcos muy concentrados, los rendimientos han bajado y las ventas de los productos de tierra cayeron, por lo que el sector fresquero estaría dando por terminada la temporada. Los congeladores, en cambio, comienzan a vender toda la producción a Europa y Japón luego de un largo letargo y el precio mejora ante la escasez; por lo que pretenden aprovechar este nuevo escenario extendiendo la temporada hasta al menos el 15 de octubre, decisión que está en manos de los investigadores dado que podría verse afectado el proceso reproductivo de la merluza hubbsi dentro de la veda. Antonio Solimeno y Federico Angeleri brindaron algunos detalles de la situación actual y las expectativas de futuro, que no se presentan buenas.

La baja disponibilidad de recurso, con mucho tiempo de arrastre para pocas toneladas, además de no ser recomendable biológicamente, es poco rentable. En 72 horas los fresqueros deben volver a puerto y algunos barcos lo han hecho sin completar; “La semana pasada uno de nuestros barcos debió volver con solo 500 cajas”, nos apunta Antonio Solimeno, responsable de la firma homónima.

Las ventas de los productos de tierra, especialmente de las colas en bloque, están paradas, China no compra y las cámaras se están llenando. El otro mercado que demanda colas para reproceso es Perú, que ha sido muy fuertemente golpeado por la pandemia y tampoco está requiriendo producto. Por otra parte el precio se cayó y hoy la cola L1 se vende a 6.800 dólares cuando a principio de la temporada había superado los 8.000 dólares.

La baja productividad y la falta de ventas, sumadas a las complicaciones operativas en los puertos producto de la pandemia; a la incertidumbre que generan las decisiones autónomas de gobernadores e intendentes; a la falta de conciencia en las tripulaciones y a la complejidad que agregan algunos gremios marítimos, cooperan para desalentar el armado de buques. El viernes descargaron diez barcos en el puerto de Mar del Plata y sus armadores evalúan dejarlos amarrados por el momento.

En cuanto a los congeladores, los armadores buscarán mantenerlos activos. Esperan mejorar la productividad ante el retiro de los fresqueros, sumado a la apertura de una nueva zona de pesca habilitada la semana pasada; y aspiran a encontrar langostino en áreas sureñas para las que ya han solicitado una nueva prospección.

Con el objetivo de mantener operativa la flota también han requerido a la autoridad evaluar la posibilidad de seguir pescando más allá del 1 de octubre como recomienda el Programa de Merluza del INDEP. Quieren aprovechar el momento de recuperación del mercado europeo o ahorrar en langostino para afrontar los próximos meses.

Pero la decisión de mantener abierto el área de veda para la pesca de langostino, debe ser considerada por las biólogas a cargo de Merluza, dado que entre fines de septiembre y principio de octubre comienza dentro de la veda el proceso reproductivo de la hubbsi.  Hasta ahora nunca se ha respetado la fecha límite y los empresarios consideran que debería sopesarse el menor impacto que hubo sobre el recurso en esta temporada acotada en el tiempo. Se ha solicitado una reunión con el INIDEP que se llevará a cabo esta semana y en la que se planteará el tema.

Las ventas en Europa, principalmente en España e Italia se han reactivado y el precio mejoró, llegando nuevamente a los 6.500 dólares la tonelada. Los compradores se quedaron sin stock y buscan abastecerse con miras a las fiestas de fin de año. Lo mismo ocurre en Japón, el otro mercado que está demandando langostino congelado.

“Lo poco que se pesca se vende en estos tres países y hay demanda precisamente porque no hay mucha captura”, señala Federico Angeleri, responsable comercial de Pesquera Veraz. En cuanto a China, señala que no hay demanda y lo atribuye al temor que existe entre los comercializadores a un rebrote del Covid-19. También menciona que según la información que circula, habría todavía stock. Por el momento el precio en el mercado chino sigue bajo, a razón de 5.300 dólares la tonelada.

Un año complicado y de bajas capturas

Al 31 de agosto ya se pescó un 30% menos que el año pasado y los empresarios consideran que a fin de año ese índice trepará al 40%. Por otra parte se espera que el año que viene la temporada también comience más tarde como ha ocurrido en los últimos dos años, ante el retraso en el crecimiento del langostino, según informaron recientemente los investigadores del INIDEP.

El año 2018 terminó con 254.905 toneladas descargadas; en 2019 esa cifra cayó a 215.642 toneladas y para este año no se cree que puedan alcanzarse las 200 mil toneladas. La merma en la disponibilidad del recurso contribuyó a recomponer el precio pero a los referentes del sector les preocupa cómo mantendrán los costos fijos hasta el inicio de la próxima temporada.

Durante este año los costos se elevaron como consecuencia de la logística que se requiere para cumplir con los protocolos de prevención de contagios: “En lo que va del año hemos realizado 700 hisopados, hemos pagado 700 noches de hotel y gastronomía, traslados de tripulantes desde sus ciudades de residencia y en ambulancia una vez llegados al puerto. Se fueron sumando costos y nada puede dejar de hacerse”, señala Solimeno.

A los problemas operativos que impone la pandemia se han sumado otros que responden a la idiosincrasia nacional y que vuelven aún más complicada la situación. “El problema no lo tenemos dentro del barco, sino en las casas. Las tripulaciones mientras están navegando no tienen problema pero cuando bajan no todos siguen los protocolos y algunos vuelven contagiados. Se hace muy difícil la operatoria”, puntualiza Solimeno.

Un capítulo aparte comprende a los gremios marítimos con los que todos de una u otra manera han tenido problemas. Primero con el SOMU y el prolongado conflicto salarial que acortó más de lo previsto la temporada; y en el último mes la estiba de Santa Cruz complicó a varios.  La semana pasada en Caleta Paula se negaron a descargar un barco de la empresa Veraz por una diferencia salarial y a la semana siguiente pasó lo mismo en Puerto Deseado en solidaridad con sus colegas. “Nos tuvimos que ir a Chubut, te quita las ganas de volver”, se lamenta Federico Angeleri.

Pero en Chubut la situación tampoco es fácil. El viernes en Puerto Madryn, una pesquera se vio envuelta en un mar de contradicciones a la hora de querer desembarcar sus marineros. De toda la tripulación, solo uno presentó fiebre, en el Municipio no permitían el descenso ni siquiera para ir al hotel y el SOMU al mismo tiempo intimaba a la empresa a bajar la tripulación. “Es todo una locura”, resumió el responsable de la firma.

Los problemas no terminan en el muelle. También las plantas se ven complicadas, cuenta Solimeno que el ausentismo está en el orden del 40%. A las personas de riesgo que han quedado fuera de la nómina se suman los casos de enfermedades respiratorias propias del duro invierno marplatense, que en este contexto de pandemia se vuelven casos sospechosos de Covid, tornando más engorroso todo el sistema operativo de la planta.

Incentivo del gobierno a las exportaciones

Desde el gobierno nacional se crearon dos consejos consultivos para dar impulso a las exportaciones. Hasta ahora el sector pesquero ha participado de una primera reunión y si bien consideran positiva la propuesta, no tienen muchas expectativas. “La nuestra es una actividad netamente exportadora, se puede buscar resolver problemas de ingreso al mercado ruso o de Brasil pero no mucho más. Nosotros tenemos problemas de competitividad y el gasoil más caro que todos nuestros competidores, los nuestros son problemas de base”, señala Angeleri.

Está prevista para esta semana una nueva reunión en la que los empresarios deben presentar la nomenclatura de los productos a los que pretenden dar impulso. En el sector se esperanzan con la posibilidad de exponer otro tipo de propuestas que, entienden, contribuirían en mayor medida a mejorar las exportaciones pesqueras a futuro.

El pronóstico que se traza desde el sector empresario no es alentador y consideran que en los primeros meses de 2021 comenzará a sentirse el efecto de este año tan particular.

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