25 de septiembre de 2020 00:55 AM
Imprimir

Budeguer: “El negocio del vino no se mide en años, sino en generaciones”

"Es un concepto difícil de aplicar en la Argentina, con cambios tan frecuentes en las variables centrales del negocio", asegura el presidente de Bodegas Budeguer en una charla con Ámbito.

Sebastian Budeguer es un emprendedor nato. Este empresario, de 46 años, presidente de Bodegas Budeguer, quien se declara “aficionado a los idiomas y las diferentes culturas”, cuenta que disfruta de jugar al golf, al tenis y de pasear en moto, tiene un recorrido de 15 años en la industria vitivinícola.

“Arrancamos con el desarrollo de nuestros viñedos, utilizando las mejores prácticas y la más alta tecnología disponible en ese momento. Nuestra visión de integrarnos en los negocios en los que participamos, y la necesidad de poder controlar todas las variables para alcanzar la excelencia enológica, nos llevo a construir nuestra propia Bodega hace ya casi 10 años”, cuenta Budeguer, quien fue elegido Hombre de Negocios del Año en el MasterCana Award 2019.

“Nuestro principal negocio de es la caña de azúcar, la industrializamos y de ese proceso surge azúcar refinada, azúcar orgánica, alcohol para bebidas, alcohol para combustible, y energía eléctrica. La caña de azúcar es el vegetal más eficiente. La energía solar lo convierte en biomasa, y en ese proceso absorbe una gran cantidad de CO2 de la atmósfera. De esa manera en un círculo cerrado la Caña de azúcar transforma energía solar, energía para las personas (azúcar), energía para los vehículos (alcohol), y energía eléctrica. Todo esto con un balance de carbono neutro”, explica el empresario y aclara que “también nos dedicamos a la ganadería y la agricultura, y tenemos operaciones en varias provincias de Norte de Argentina además de Mendoza”.

Periodista: La pandemia golpea fuerte a la mayoría de las industrias. ¿Cómo la están atravesando ustedes que producen productos básicos y esenciales?

Sebastián Budeguer: No tuvimos demasiados inconvenientes durante la pandemia. Si creo que las nuevas formas de trabajo que surgieron, o algunas no tan nuevas que se masificaron, dejan lugar para muchos e interesantes desarrollos futuros. Uno de los proyectos en los que veníamos trabajando desde hace tiempo, y que está en la esencia de la cultura de la empresa, tiene que ver con estar mucho más cerca del consumidor, poder brindar una experiencia personalizada, en definitiva crear una relación. Ese proyecto se llama Apex, y es nuestra comercializadora de vino en EEUU, que nos permite llegar directamente a la casa de muchísimos clientes, con los cuales compartimos experiencias, curiosidades, y productos a los que no podrían acceder de otra manera. Apex, que se inicio como una comercializadora para nuestros vinos, hoy ya trabaja con otras Bodegas también, y estamos en la búsqueda de más colegas que quieran recorrer el camino con nosotros. Entendemos que el comercio digital solo crecerá en el futuro, y queremos ser parte de ese crecimiento.

P.: ¿Cómo está la Argentina en los mercados vitivinícolas internacionales?

S.B.: Estancada. En 2020 se observa un crecimiento en volumen pero con caída de precios. Uno de los conceptos que recuerdo de cuando me inicien en el mundo de vino, es que este negocio no se mide en años, si no en generaciones. Por supuesto es un concepto muy difícil de aplicar en la Argentina, con cambios tan frecuentes en las variables centrales del negocio, lo que atenta contra su desarrollo tanto en el Mercado Interno como Externo.

P.: ¿Cuáles son los principales reclamos del sector en el contexto actual?

S.B.: Un reclamo, o más bien una necesidad del sector, es poder tener un plan estratégico, a por lo menos 20 años, en donde participen todos los actores con el fin de que el fin de que las reglas sean lo más claras posibles. El negocio cambio mucho en las últimas dos décadas y seguro cambiará mucho en los próximos 20 años. Una planificación a largo plazo nos da a oportunidad de intentar crear nuestro destino. Creo que la participación del Estado en este plan también es fundamental, por ejemplo apoyando el crecimiento de las exportaciones del sector.

P.: ¿Qué vino de producción propia recomendarías?

S.B.: Es difícil recomendar un vino en particular, es como pensar a cual de tus hijos quieres mas. Sin embargo, el Sauvignon Blanc de nuestra línea Tucumen Joven, me parece extraordinario, el Petit Verdot de nuestra línea Tucumen Reserva, me parece sorprendente, y el Black Blend de nuestra linea 4000, es una explosión de sensaciones sofisticadas. Y pronto habrá nuevos integrantes de la Familia sobre los cuales hablar.

P.: ¿Algunos mitos sobre el vino?

S.B.: El vino tinto se toma a temperatura ambiente (pero de una cava). El vino está vivo, y por lo tanto no es lo mismo beberlo inmediatamente después de descorchada la botella, que luego de que el vino se haya oxigenado y pueda mostrar todas sus características. Vino tinto y carnes rojas, vino blanco y carnes blancas: en realidad depende de la intensidad de vino y de la carne, el objetivo debería ser buscar una combinación equilibrada de sabores más que de colores.

P.: ¿Cómo impactan en la actividad los vaivenes de la economía?

S.B.: Cuando decíamos que este es un negocio de largo plazo, claramente la palabra vaivén y largo plazo no se llevan bien. Por supuesto, uno aprende a adaptarse, pero a veces esas adaptaciones no generan los resultados esperados.

P.: Teniendo en cuenta estas vicisitudes económicas: ¿Cuál es la clave para lograr rentabilidad en el negocio?

S.B.: Creo que una de las claves es poder tener la agilidad suficiente, para adaptarse a los cambios, para aprovechar las oportunidades que aparecen en un momento y desaparecen al otro, y para adoptar nuevas tecnologías. Otra variable relevante es tener ingresos diversificados y equilibrados entre mercado interno y externo, y de esta forma poder sortear los diferentes momentos de la economía.

P.: ¿El Malbec argentino alcanzó su techo?

S.B.: No. Hay todavía mucho por hacer y decir sobre el Malbec. Por ejemplo en los próximos meses estaremos presentado nuestra línea Familia Budeguer, en donde exploramos suelos, climas, lugares, con resultados excepcionales. Creo que en esa línea de trabajo el Malbec todavía tiene un largo camino por recorrer sorprendiendo al mundo, podríamos hablar de los terroirs argentinos a través de los lentes del Malbec.

P.: ¿Los vinos locales hoy están a la altura de las grandes potencias de la industria?

S.B.: Los comentarios de críticos, colegas y consumidores, tanto locales como internacionales, reflejan con claridad que podemos estar a la altura de las grandes potencias de la industria.

Publicidad