3 de octubre de 2020 12:14 PM
Imprimir

Un aporte al Uruguay productivo de 2050

CompartiremailFacebookTwitterEl “Uruguay productivo” debe ser imaginado, luego diseñado y finalmente construido. No hay gratificación mejor que proyectar un país productivo moderno y funcional para las generaciones venideras. No se avizora otra forma de progreso sostenible. En el Uruguay productivo se incluyen los sectores que invierten, trabajan y corren riesgos en busca de una rentabilidad, sean […]

El “Uruguay productivo” debe ser imaginado, luego diseñado y finalmente construido. No hay gratificación mejor que proyectar un país productivo moderno y funcional para las generaciones venideras. No se avizora otra forma de progreso sostenible. En el Uruguay productivo se incluyen los sectores que invierten, trabajan y corren riesgos en busca de una rentabilidad, sean primarios, industriales o de servicios.

Los temas a continuación no son exhaustivos por razones de espacio, pero abarcan puntos centrales a tener en cuenta para pensar y desarrollar un país a futuro dónde deseamos situar a Uruguay en el devenir de una generación.

La importancia de la radicación del ser humano en el territorio rural, la sinergia entre Estado y empresas privadas, integrado a la región, con productos y servicios sostenibles y con la trazabilidad total de los productos. La cadena productiva como unidad de producción, con el consumidor: principio y final de la cadena productiva, la sinergia entre las diferentes cadenas productivas, con el “agregado de valor” como insignia y una adecuada infraestructura y modernización.

Sinergia entre Estado- empresas privadas e integración regional

Cambiaron los tiempos y cambió el país. La producción primaria, industrial y de servicios seguirá siendo pilar de la economía nacional. Pero no puede cargar en sus espaldas al país de la ineficiencia. En particular al Estado ineficiente y gordo. Estado presente sí. Pero respetuoso de la inversión y el trabajador privado. No pidamos al “País Productivo” lo que ya no puede dar. Es urgente tender al equilibrio del país. En el diseño estratégico deben definirse los bienes públicos a desarrollar que serán mayormente competencia pública y en algunos casos podrá estar involucrado el sector privado poniendo recursos para un fin específico, con tiempos para ejecutar y obtener resultados (ciencia, tecnología…).

Hay que favorecer la integración regional como forma de potenciar a cada uno de los países que la integran. Esto implica la mejora sustancial de comunicaciones viales, aéreas, ferroviarias, fluviales, marítimas, comerciales, telefónicas, de internet y datos. La circulación fluida de personas y profesionales, de mercancías y servicios. Nos ha traído hasta aquí una historia en común y debemos seguir construyendo y afianzando esa historia. Para ello será necesaria la armonía de las políticas económicas.

Respetuosa del animal y del vegetal, del ser humano, del entorno, de los suelos, del agua, del aire, del equilibrio de carbono, de la costa y el mar. Impulso a la conservación de todos los recursos a largo plazo. El producto más apreciado y valioso de mediados de siglo será la naturaleza en su mejor estado. El respeto por los recursos y la calidad de vida consiguiente supondrán la valorización de cada cadena productiva. En la producción agropecuaria, deben tender a converger las políticas y los estatus sanitarios como requisitos previos.


El “Uruguay productivo” debe ser imaginado, luego diseñado y finalmente construido. No hay gratificación mejor que proyectar un país productivo moderno y funcional para las generaciones venideras.


Como forma de impulso de su calidad de vida, el bienestar económico y cultural y el desahogo de los cinturones de marginalidad y pobreza de las ciudades, el hombre retornará a la ruralidad. Esto favorecerá la descongestión de las ciudades, la reducción del hacinamiento y la contaminación, la no difusión de plagas y zoonosis graves, el control de las pandemias.

Cualquier producto o servicio no trazados no serán viables. Toda la cadena de suministro (ejemplo, exportación de ganado en pie: camión, puerto, barco, crianza y faena en destino) estará trazada. No se permitirá que nuestros productos se suban a cadenas de suministro no responsables. El consumidor será cada vez más exigente con la identificación, origen y calidad de lo que consume, tanto en productos como servicios.

La cadena productiva como unidad de producción y el consumidor: principio y final

El productor y la empresa individuales reducirán su participación individual en el mercado. La unidad será la cadena productiva donde cada uno de sus integrantes será reconocido y valorado por el consumidor, además del producto final donde convergen. No será el mundo de los países sino de las marcas con su respectiva indicación geográfica.

El consumidor no conectará tangencialmente con la cadena productiva sino que la integrará y será quien determine de manera fundamental las características del producto o servicio. Formará parte de los organismos de decisión de calidad de la cadena y de la evaluación final. El flujo de información de ida y vuelta será fluido y se diseñarán productos a demanda casi en tiempo real.

Las distintas cadenas productivas de una región multinacional estarán enlazadas comercialmente unas con otras. Se complementarán y retroalimentarán virtuosamente. Aprovecharán al máximo las ventajas comparativas y competitivas de cada sector de cada cadena productiva y a su vez de la sinergia entre las diferentes cadenas.

La cadena productiva debe agregar valor en cada engranaje. A su vez debe generar mano de obra, calidad ambiental y humana, progreso social y rentabilidad.

No se concibe una red de cadenas regionales integradas sin una infraestructura adecuada que provea velocidad y seguridad a la misma. La inteligencia humana, la inteligencia artificial y la robótica estarán presentes en todos los engranajes de manera interrelacionada, así como las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs).

por Juan Irigoyen

Ingeniero Agrónomo

Publicidad