4 de octubre de 2020 11:08 AM
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Alfredo Lago: “El equilibrio mundial es favorable para países exportadores de arroz”

El presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, se refirió a la situación del cultivo uruguayo, comentó que : “aproximadamente en un 17% de avance de siembra a la fecha”. Estimó que “la superficie rondará en unas 140.000 hectáreas”. Para Lago “el negocio del productor mejoró de la mano de la evolución de la tasa de cambio y una mejora en los valores de exportación”, y dijo que debido al buen manejo de la pandemia en nuestro país “Uruguay pudo captar negocios que otros países no pudieron”.

Hernán T. Zorrilla | 

Encargado del rubro agrícola y forestal en el Portal Rurales El País

-¿Cómo viene avanzando la siembra de arroz de esta zafra?

-En primer lugar hay que destacar que la siembra se inició temprano, casi a mediados de setiembre. En la segunda quincena de dicho mes ya habían productores sembrando. Tenemos un avance importante básicamente en la zona este, particularmente en el departamento de Rocha, que hoy tiene un porcentaje de siembra importante, por encima de la media nacional. El norte está un poco más atrasado, porque todavía no estaban conformados los niveles de agua pretendidos y el productor decidió esperar alguna lluvia. Por este motivo la siembra se inició un poco después. A nivel país, estamos aproximadamente en un 17% de avance de siembra a la fecha. Si uno compara, seguramente es de los años que más avances tenemos en setiembre, y cuanto más al este mayor es el avance. Rocha, como mencioné anteriormente, tiene cerca de un 30% del área sembrada, porque el agua ya estaba. La represa de India Muerta ya tenía buenos niveles de agua, por eso el productor pudo empezar más tranquilo.

-¿Cómo está el nivel de agua en las represas y cuál es la intención de siembra?

-Casualmente estos días pasados hemos tenido algunos registros de lluvias, pero la evaluación hecha unos días atrás marca que la superficie iba a andar en unas 140.000 hectáreas, lo cual marca unas 5.000 hectáreas más que el año pasado. Teníamos una intención de unas 160.000 hectáreas, pero vale recordar que el año pasado no se dejó de sembrar por falta de agua, sino por la situación económica que atravesaban los productores.

-El sector arrocero parece irse acercando a una mejoría luego de años que lo castigaron mucho, ¿cómo visualiza esta recomposición y la posibilidad de poner nuevamente en funcionamiento infraestructura que se ha dejado de utilizar?

-Ese es un poco el escenario que el sector vislumbra. Hay un negocio positivo por distintas variables. Por un lado tenemos la productividad, donde si bien el productor tiene cosas para mejorar está claro que tenemos niveles muy buenos. Si nos comparamos con la producción de arroz en otros países del mundo, o incluso comparado con otros sectores agrícolas del país, el arroz sin dudas es el rubro más productivo. La otra variable es la estructura de costos, la cual se ha reducido en el último tiempo básicamente en consecuencia a una mejoría en el tipo de cambio. No es la tasa de cambio que quisiéramos, ya que pensamos que seguimos algo atrasados en comparación con la región. Brasil sigue adelantado, y Argentina es muy difícil de comparar. De todos modos estamos más competitivos que lo que estábamos hace un año atrás.

-¿Qué otros aspectos influyen?

-Hay otro factor determinante que es el valor de la exportación, el cual hoy es sensiblemente superior al del año pasado y de ciclos anteriores. La emergencia sanitaria precipitó esta situación. Hasta hace poco tiempo había una situación de precios muy deprimidos a nivel mundial, pero la pandemia generó dificultades para concretar el abastecimiento para la gente. En muchos países se complicó la estructura logística, la salida de las chacras y los molinos, la llegada a los puertos, etc. Eso ha generado preocupación en países que dependen de las importaciones para generar la seguridad alimentaria. Esto generó cambios importantes y mejores equilibrios para los países que son exportadores, y Uruguay tiene una logística totalmente confiable. No tuvimos ningún problema para concretar las exportaciones y el puerto estuvo trabajando sin inconvenientes. Al principio de la pandemia Uruguay pudo captar negocios que otros países no pudieron. Si uno ve afuera de la región, Uruguay mejoró sus valores. Con base en esto se desnudó la realidad de Brasil, y hace años venimos diciendo que produce menos de lo que consume. Esto debería haberse corregido una o dos zafras atrás, y ahora se genera un temor importante de que no se llegue con stocks suficientes a la nueva zafra. Por ello, los arroces disponibles han tenido un incremento importante en su valor. Uruguay está capitalizando estos mejores negocios, y la comercialización de la zafra 2019-2020 está con un avance importante. Estos factores, sumado a una cosecha americana que es buena pero no tan grande como se pensaba en su momento, generan un equilibrio mundial favorable para los países productores y exportadores de arroz. Esperamos que venga un ciclo similar a este, con una estructura de costos más acorde y valores de exportación que se mantengan algunos años más.

-Al respecto de las exportaciones, ¿cómo vienen avanzando y cuáles son los principales mercados?

-Los mercados son más o menos los mismos de siempre para Uruguay. En 5 destinos repartimos las exportaciones, sobrevolando un 17% o 18% en cada uno de ellos. Se trata de la Unión Europea, Brasil, Perú, México y la suma de algunos países de Centroamérica. Turquía también está creciendo, llevándose un 5%. Lo importante es que Uruguay no tiene dependencia de un mercado solo. La zafra pasada, Irak se llevó un tercio de las exportaciones, y este año no participó en nada. Nuestro país se benefició de los otros destinos, y al haber más demanda en el mundo lógicamente Uruguay se está posicionando mejor. De todos modos, no hay que dejar de atender a los mercados tradicionales que en los momentos de dificultades siempre han venido a comprar aquí, valorando nuestros productos, como Perú o México por ejemplo.

-¿Cómo viene avanzando el arbitraje por el precio de la zafra pasada?

-El arbitraje está en pleno desarrollo. Hemos estado trabajando y analizando estos mecanismos con los árbitros. Todavía no tenemos resultados, y tampoco podemos hacer una valoración de lo que puede suceder. Seguramente se va a llevar todo el mes de octubre para generar el cierre de

-¿Cómo viene desarrollándose la investigación nacional en cuanto a variedades?

-La investigación en Uruguay, llevada adelante por el INIA, tiene mucha adopción por parte del sector arrocero. Es el sector productivo que más absorbe las tecnologías. En el tema genético, la gran mayoría de las variedades que hoy se cultivan son desarrolladas por el INIA. Hay un trabajo muy bueno y de larga data. El productor arrocero necesita estar continuamente recibiendo mejorías en los materiales. Hay que avanzar en el tipo largo fino, que es el que se cultiva en Uruguay, pero también debemos mejorar en la investigación de otros tipos de arroces como el largo ancho, los granos medios o los granos cortos. A ese respecto, todavía no tenemos una variedad nacional que esté adaptada a nuestros sistemas de producción y a su vez sea un grano aceptado en el panorama internacional. Todavía hay cosas por mejorar y obviamente seguimos trabajando en ello. este proceso.

(*) Encargado del rubro agrícola y forestal en el Portal Rurales El País.

“Negocio del productor arrocero mejoró”

-Con el cambio de gobierno en este año, ¿qué medidas se pueden implementar de ayuda al sector?

-Primero conviene poner un poco de contexto. El pasado 13 de marzo, la inauguración de la cosecha coincidió con el día en que Uruguay confirmó la llegada del coronavirus. Teníamos ciertos postulados y rectificaciones que buscaban atender al productor para generarle una mejoría en la situación económica. Los pedidos al gobierno estaban enfocados en aumentar la devolución de impuestos, generar mecanismos de impacto en la competitividad como atender el tema de las tarifas, pero siempre por la vía de buscar situaciones que generen una mejora en el negocio y fuera viable cultivar arroz en nuestro país. Parte de esas rectificaciones se mantienen, como por ejemplo la necesidad de tener tarifas adecuadas, ya que si nos comparamos con la región estamos atrasados. De todos modos, el negocio del productor mejoró de la mano de la evolución de la tasa de cambio y una mejora en los valores de exportación. Hemos tenido que ajustar los planteos a esta nueva realidad, porque una parte se había solucionado. En el tema de la devolución de impuestos, la lógica de implementar medidas anticíclicas permitía al productor tener la ayuda del Estado cuando lo necesitaba, y cuando el sector mejora se abdica de estos beneficios. Hemos predicado con el ejemplo y retiramos por un tiempo la solicitud de incremento de estas medidas, viendo la mejoría de la situación. También buscamos mejorar otras líneas de acción que tienen que ver con el capítulo financiero, el cual quizás no era prioritario. El sector arrocero ha notado una buena disposición del gobierno y el Banco República para generar instrumentos financieros que ya están en marcha para reperfilar y readecuar plazos y tasas. Esto ayuda mucho. De igual manera, debemos seguir insistiendo en el tema de las tarifas.

Fuente: El Pais

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