6 de octubre de 2020 07:59 AM
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Tecnologías innovadoras para reducir el desperdicio alimentario

La automatización y digitalización de procesos, la economía circular y la información al consumidor son prioridades aplicadas durante toda la cadena de valor para lograr este fin, según Ainia.

La automatización de líneas de producción, la digitalización de los procesos productivos, garantizar la seguridad alimentaria de envases y productos, la apuesta por la economía circular y el desarrollo de acciones de sensibilización al consumidor, son aspectos prioritarios para contribuir a reducir el desperdicio de alimentos, según ha apuntado el centro tecnológico Ainia con motivo de la celebración de la Semana contra el Desperdicio Alimentario.

Para el jefe del Departamento de Automatización Inteligente de Ainia, Ricardo Díaz, “las tecnologías de inspección aplicadas a procesos de fabricación de productos alimenticios y envases pueden detectar y corregir lo antes posible cualquier defecto o problema que se pueda producir. La aplicación de estas tecnologías en diferentes líneas de producción es clave”, sostiene.

El correcto diseño higiénico y la prematura detección de cuerpos extraños en los productos, así como la aplicación de la llamada agricultura de precisión, ayudan a reducir el desperdicio

Además, el correcto diseño higiénico y la prematura detección de cuerpos extraños en los productos, así como la aplicación de la llamada agricultura de precisión en distintas explotaciones agrarias que permita, entre otros aspectos, conocer en tiempo real el grado de madurez o el control de plagas, ayudan a reducir un porcentaje altísimo de desperdicio alimentario.

TECNOLOGÍA DIGITAL, MAYOR CONTROL

Por su parte, “las tecnologías digitales permitirán una mayor colaboración entre los eslabones de la cadena de valor, así como un mejor control del producto entre todos ellos de cara a lograr una cadena alimentaria mucho más segura y eficiente, logrando reducir significativamente el desperdicio”, apunta David Martínez, jefe del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Ainia. Aplicar la inteligencia de negocio, la estimación de la demanda, una correcta gestión de la logística, por ejemplo, con sensores cadena de frío y la aplicación de la interoperabilidad, contribuirán a este fin.

“Aumentando la calidad y conservación de los alimentos a través de ingredientes, envases y procesos se contribuye también a la lucha contra el desperdicio de alimentos”, asegura Encarna Gómez, jefa del Departamento de Nuevos Productos y Procesos de Ainia. La innovación de producto, según estilos de vida y preferencias consumidor, también ayuda a ese objetivo.

Asimismo, para Carlos Enguix, responsable de Tecnologías del Envase de este centro tecnológico, “el desarrollo de envases seguros para alimentos, es clave para alargar su vida útil“. Como ejemplos de ello se puede citar los trabajos que estamos desarrollando en la selección de materiales y nuevos sistemas de envasado, el desarrollo de envases activos e inteligentes, envases re-cerrables que permiten conservar mejor los productos una vez abiertos, la adecuación del formato del envase para las necesidades de consumo o, dentro de los llamados convenience, aquellos que permiten la extracción completa del producto y evitan que quede producto en el interior del envase o pegado a las paredes, logrando así reducciones importantes en el desperdicio”.

VALORIZACIÓN SOSTENIBLE

Para aquellos residuos que no se puede valorizar, Begoña Ruiz, del Departamento de Biotecnología, plantea procesos de valorización sostenible para la obtención de bioproductos y energía. Por ejemplo, los alimentos deteriorados o caducados pueden servir para lograr biomasa; aquellos maduros o los excedentes pueden tener una segunda oportunidad de transformación. También los subproductos de la industria agroalimentaria pueden reutilizarse para la extracción compuestos de interés, la generación de biomasa y/o bioenergía.

Acciones de difusión, formación y promoción dirigidas al consumidor son fundamentales para sensibilizar a los consumidores, según recuerda María José Sánchez, jefa del Departamento de Ainia Consumer. En este sentido, la interconectividad, la correcta gestión de la despensa, el uso de Apps, la compra inteligente y personalizada, con un correcto listado de compra y recetas, también contribuye para que el consumidor se sume a la necesidad real y urgente del reducir el desperdicio de alimentos.

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