17 de octubre de 2020 23:45 PM
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La Comisión Europea publica un estudio externo sobre el futuro de la ganadería de la UE

CompartiremailFacebookTwitterEl sector ganadero de la UE tiene consecuencias medioambientales, económicas y sociales de gran alcance. Aumentar la sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios requiere observar los tres ángulos, donde un enfoque sistémico es clave. El impacto ambiental del sector ganadero es significativo, tanto negativo, en términos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), por ejemplo, […]

El sector ganadero de la UE tiene consecuencias medioambientales, económicas y sociales de gran alcance. Aumentar la sostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios requiere observar los tres ángulos, donde un enfoque sistémico es clave. El impacto ambiental del sector ganadero es significativo, tanto negativo, en términos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), por ejemplo, como positivo, en lo que respecta, por ejemplo, al mantenimiento de pastizales permanentes, que beneficia la biodiversidad y representa un importante sumidero de carbono. Si bien se ha hecho mucho para reducir los impactos negativos, se puede hacer mucho más.

Estos son algunos de los hallazgos clave del ‘Estudio sobre el futuro de la ganadería de la UE: ¿Cómo contribuir a un sector agrícola sostenible?’, publicado por la Comisión Europea. Elaborado por dos expertos independientes, este estudio fue solicitado por la Comisión para contribuir al debate sobre la sostenibilidad del sector ganadero. Se pueden descargar dicho informe en https://eurocarne.com/daal/a1/informes/a2/KF0220525ENN.en.pdf

En toda la UE, el sector ganadero desempeña un papel económico y social importante. Por ejemplo, en 2017, el valor de la producción ganadera y los productos pecuarios en la UE-28 fue de 170 000 millones de euros, lo que representa el 40% de la actividad agrícola total. Además, las explotaciones ganaderas europeas emplean a unos 4 millones de personas, con una media de 1 a 2 trabajadores por explotación ganadera.

En términos de consumo, la proteína de origen animal cubre más del 50% del contenido proteico total de las dietas europeas. En 2020, se espera que cada europeo consuma 69,5 kilogramos de carne y 236 litros de leche. En los últimos años, el consumo de carne y productos lácteos de la UE ha comenzado a disminuir, y se espera que el consumo de carne disminuya aún más para 2030. También es notable un cambio en la canasta de productos comprados por los consumidores promedio, con una disminución en el consumo de carne de res y un reemplazo de carne de cerdo con carne de ave.

El estudio describe el importante impacto ambiental del sector ganadero tanto en términos positivos como negativos. En 2017, el sector agrícola de la EU-28 produjo el 10% de las emisiones totales de GEI de la región, menos que la industria (38%) o el transporte (21%). Una vez que se incluyen las emisiones relacionadas con la producción, el transporte y el procesamiento de piensos, el sector ganadero es responsable del 81-86% del total de emisiones de GEI agrícolas. Además, la ganadería contribuye a la presencia de excedentes de nitrógeno en los medios acuáticos europeos y, al mismo tiempo, es un emisor principal de amoníaco, lo que provoca daños ambientales considerables, como la eutrofización.

El sector ganadero contribuye a las emisiones de GEI de la UE a través de sus efectos sobre las reservas de carbono del suelo. Por ejemplo, la conversión de tierras arables en pastizales o bosques conduce a un mayor almacenamiento de carbono, mientras que la conversión de bosques y pastizales en tierras arables tiene el efecto opuesto, lo que genera emisiones de carbono. La ganadería juega un papel clave en el uso de la tierra, que puede ser positivo o negativo a nivel local y global, con, por ejemplo, el cambio de uso de la tierra movilizado para la alimentación animal y el manejo del estiércol.

El ganado, especialmente los rumiantes, puede tener un impacto positivo sobre la biodiversidad y el carbono del suelo mediante el mantenimiento de pastizales y setos permanentes y el uso optimizado del estiércol. Estos efectos positivos dependen en gran medida del tipo de ganadería y de las condiciones locales en las que se basan. El estudio concluye que no es posible considerar la ganadería como un todo.

El estudio invita al lector a evitar una simplificación excesiva del debate en torno al sector ganadero y su impacto.

El estudio destaca la eficiencia de la producción ganadera de la UE. Si la producción se reduce en la UE, el riesgo, si la demanda mundial de carne se mantiene o aumenta, es que la producción y los impactos asociados se desplacen de la UE a otras partes del mundo. Además, la simple reducción de la producción ganadera de la UE podría no conducir a cadenas agroalimentarias más sostenibles. El estudio subraya la importancia de tener en cuenta los diferentes sistemas de producción, que tienen diferentes comportamientos ambientales positivos y negativos. Finalmente, los expertos señalan que en la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles, no se puede ignorar la importancia económica y sociocultural del sector. La ganadería es más que solo producción de alimentos.

El sector ganadero puede jugar un papel clave en esta transición, según el estudio. El estudio sugiere que los sistemas ganaderos deberían evolucionar para proporcionar una gama de bienes y servicios, en lugar de guiarse únicamente por el objetivo de la producción. El clima, la salud y el bienestar animal deben estar en el centro de la innovación de los sistemas ganaderos del mañana.

La innovación será crucial para reducir los impactos negativos del sector, incluido el uso de enfoques agroecológicos, tecnología y una mayor circularidad. Se debe aumentar la eficiencia productiva, al tiempo que se implementa una combinación de nuevas tecnologías y prácticas agroecológicas. Por ejemplo, los enfoques agroecológicos que integran los cultivos y el ganado más estrechamente y maximizan la capacidad del ganado para utilizar biomasa no comestible para el hombre como alimento pueden proporcionar un margen para reducir el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos mientras se mantiene la productividad y se asegura la preservación de los recursos naturales.

Por último, el estudio también señala la importancia de la gobernanza para garantizar la continuidad de las empresas agrícolas y evitar poner en riesgo el empleo durante la transición a sistemas ganaderos sostenibles. La migración a estos sistemas deberá ser impulsada por políticas públicas y recompensada con visibilidad y beneficios económicos

Fuente: Eurocarne

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