19 de octubre de 2020 15:01 PM
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Consecuencias de la retención placentaria en vacas y algunas indicaciones para su tratamiento

CompartiremailFacebookTwitterRESUMEN La retención placentaria (RP) en vacas, se define como la no expulsión de las membranas fetales después de las siguientes 12 a 24 horas del parto, su causa es debida a muchos factores (multifactorial); sus consecuencias están relacionadas directamente con la disminución de la eficiencia reproductiva de estos animales, en donde los parámetros o […]

RESUMEN


La retención placentaria (RP) en vacas, se define como la no expulsión de las membranas fetales después de las siguientes 12 a 24 horas del parto, su causa es debida a muchos factores (multifactorial); sus consecuencias están relacionadas directamente con la disminución de la eficiencia reproductiva de estos animales, en donde los parámetros o inidcadores reproductivos son afectados severamente, tales como intervalo parto-concepción o también llamado días abiertos (DA), e intervalo entre parto (IP); los cuales se describen en este trabajo. También se describen algunos tratamientos que se pueden aplicar cuando se tiene RP en vacas, tanto especializadas en la producción como en las de carne y doble propósito.


INTRODUCCIÓN


La RP en vacas representa uno de los principales problemas reproductivos que puede estar presente en las Unidades de Producción Animal (UPA) de ganado bovino, tanto especializados en la producción de leche como los dedicados a la producción de carne y doble propósito (carne y leche). Por tal motivo, es de fundamental importancia que el productor ganadero conozca algunas de las causas ambientales que la pueden provocar (Córdova y Rocha, 2008; Córdova et al., 2015; Córdova y Guerra, 2020).


En este trabajo se describe las consecuencias de la RP en vacas en relación a algunos parámetros reproductivos y se presenta algunos tratamientos que pueden llevarse a cabo ante algún problema de RP.


CONSECUENCIAS DE LA RP EN VACAS


Intervalo parto-concepción o Días abiertos


Este parámetro contempla el concepto de días vacíos y corresponde al tiempo promedio que va desde el parto más reciente hasta la fecha de servicio en que se consigue la siguiente preñez confirmada, también se puede llamar días vacíos, tomando en cuenta únicamente a los animales con diagnóstico de preñez confirmado; su aumento provoca la reducción de la rentabilidad en vacas, al representar por aumento en los costos de reproducción desecho temprano de los animales y reducción de la producción de leche. Dentro de los factores intrínsecos predisponentes para afectar este parámetro se pueden incluir los aspectos fisiológicos que afectan el reinicio de la actividad ovárica, tales como la involución del útero y la recuperación del eje hipotálamo-hipófisis-ovario, la raza, la genética de alta producción láctea y el parto gemelar. Por otro lado, los factores intrínsecos facilitadores corresponden a los principales problemas posparto, tales como el balance energético negativo, cojeras, retención de membranas fetales, las infecciones uterinas y la mastitis (La Roche et al., 2019).


Hay un error inherente asociado a este parámetro, al igual que sucede con el intervalo entre partos (IP), y es que su cálculo se basa solo en vacas gestantes que permanecen en el hato y no considera a las fallas reproductivas ni las vacas sin servicio. Es decir, al evaluar dos establos se puede encontrar IP semejantes, pero sus tasas de desecho muy diferentes ya que uno de ellos puede estar eliminando animales con problemas reproductivos en un alto porcentaje.


Los problemas de fertilidad y detección de celo incrementan los días abiertos. Un establo bien manejado puede considerar como meta razonable 90 a 110 días abiertos. Esto significaría llegar a un IP de 12,2 a 12,8 meses. Días abiertos es el tiempo transcurrido desde el parto hasta que se da el primer servicio, lo ideal es que este indicador no sea mayor de 85 días. Las causas más comunes por las que se alarga, son las infecciones uterinas que ocasionan retraso en la involución uterina y por la mala detección del estro. Se recomienda iniciar la monta o inseminación artificial después de los 45 días del parto y lo ideal sería lograr la preñez 80 días después del parto para que sumados a los 285 días que en promedio dura la gestación, se tengan periodos de intervalos entre partos de 365 días (Ocampo, 2016).


Intervalo entre partos


El impacto de la retención placentaria varía desde nulo, hasta la disminución del comportamiento reproductivo. Esto se debe a que las vacas son más propensas a desarrollar metritis y endometritis, tienen un intervalo más largo posparto hasta la primera ovulación y hay probabilidades que no haya gestación en sus próximos servicios, e incrementa el riesgo de pérdida fetal temprana y por lo tanto aumentando el IP (Carreara et al., 2019).


Tasa de preñez


También llamado porcentaje de preñez, afecta negativamente al desempeño reproductivo  y por lo tanto la eficiencia reproductiva de la vaca, esto se debe principalmente a problemas del tracto reproductivo de la hembra después del parto para volver a su estado fisiológico normal antes de la gestación y por algunos problemas presentes como desordenes metabólicos postparto, asociados con algunos problemas como  involución tardía, distocias, prolapsos de útero, RP, metritis y endometritis (Delgado et al., 2019).


Parámetros productivos


La recuperación posparto en las vacas depende principalmente del tiempo que tome la involución uterina y del inicio de la actividad ovárica las patologías uterinas posparto como la retención placentaria incrementan el parto-concepción retrasando la siguiente preñez de 2 a 6 meses, aumento del número de servicios por gestación, aumento del intervalo entre partos, incremento de los días abiertos, disminución en la tasa de concepción y disminución de la producción de leche (Valdés et al., 2018).


Las patologías uterinas en la vaca producen perdidas económicas, no solo por el costo del tratamiento y la atención profesional veterinaria, sino también por el cuidado adicional que se debe dar a cada animal; en la mayoría de estas patologías, las hembras se manifiestan por decaimiento, inapetencia y disminución en su producción láctea, al tiempo que se constata baja fertilidad, alteraciones en el ovario y mayor periodo de días abiertos e intervalo entre partos.


Las complicaciones reproductivas afectan significativamente la producción de leche, sobre todo si se trata de infecciones uterinas y, si su causa son enfermedades zoonóticas, pone en riesgo a los trabajadores y consumidores en general, por lo tanto, se debe tener un plan sanitario adecuado para evitar un impacto económico no deseado afectando la inocuidad de este producto alimentario (Córdova y Guerra, 2020).


Muchos de los pronósticos de las infecciones uterinas son favorables, pero algunos casos las hembras pierden su capacidad reproductiva por lo que no es viable mantenerlas en la finca lechera por su efecto negativo reproducción-producción de manera que deben ser reemplazadas, a veces de forma prematura (Ruiz, 2019).


La identificación oportuna de vacas lecheras con RP, es de suma importancia, debido a que es un indicador que condiciona la vida reproductiva y productiva del animal, ocasionando pérdidas económicas a los ganaderos por disminución de la producción lechera, aumento de los días abiertos y desechos de los animales. Es evidente la marcada diferencia en cuanto a los DA de las vacas que tuvieron eventos de falla reproductiva comparado con las que no lo tuvieron (Córdova et al., 2017).


ALGUNOS TRATAMEINTOS DE RETENCIÓN PLACENTARÍA EN VACAS


Las membranas fetales retenidas solas tienen pocos efectos sobre la fertilidad futura. Los problemas vienen cuando están acompañadas de metritis. Cualquier tratamiento para en vacas se debe enfocar para prevenir la metritis posparto, principalmente (Arrieta, 2013).


Existen diferentes estrategias para el tratamiento de RP en vacas en la práctica veterinaria, entre ellas están incluidas la extracción manual de las membranas fetales, administración intrauterina o sistémica de antibióticos y el uso de medicamentos. Tratamientos adicionales como el uso de enzimas. A continuación se describe algunos tratamientos que pueden llevarse a cabo cuando se tiene algún problema de RP en vacas:

  • Remoción manual: la remoción manual de las membranas fetales ha sido discutida durante muchos años. Causa trauma de la mucosa del útero, contaminación bacteriana, alteración de la defensa celular intrauterina seguida de una invasión facilitada de bacterias en los tejidos uterinos, y que “carecen de evidencia de la eficacia del tratamiento son razones para rechazar la eliminación manual como un procedimiento estándar” (Ruiz, 2017). se recomienda tomar como primera medida el colgar pesos de aproximadamente medio kilogramo en la porción saliente de la placenta para ejercer una tracción constante y, de esta forma lograr el desprendimiento sea paulatino (Córdova et al., 2020).

  • Aplicación intrauterina de antibióticosla aplicación intrauterina de bolos antibióticos tiene como objetivo reducir la carga de bacterias patógenas, sino también para “aumentar la higiene de la sala y la comodidad de los ordeñadores, perturbada por la descarga fétida y el olor posterior, aunque esta práctica deja residuos en la leche (Ruiz, 2017).

  • Tratamientos con fármacos: algunos de los fármacos más utilizados en esta patología son:
    • Tetraciclinas: 4-6 g de tetraciclina en intervalos de dos a tres días adicionando 4mg de prostaglandina F2 alfa-análoga intramuscular en cada tratamiento local.
    • Oxitetraciclina: 2-3g de oxitetraciclina en intervalos de dos a tres días adicionando 4mg de prostaglandina F2 alfa-análoga intramuscular en cada día de tratamiento local.
    • Benzilpenicilina: 10,000-20,000 de benzilpenicilina.
    • Tilosina: 5g de tilosina.
    • Colagenasa: estrumate clopostrenol 250µg/ml intramuscular 2ml.
    • Ampicilina y cloxacilina: ampicilina 2500mg y cloxacilina 2500mg intrauterina de 3-5 días.
    • Cefitiofur sódico: ceftiofur 600mg intramuscular por 3-5 días consecutivos.
    • Penicilina benzatínica: 48 U.I. intramuscular.
    • Partutone: 225ml oral asministrado inmediatamente después del parto. Se repite la dosis de 12 horas a 24 horas después del parto; esto beneficia la expulsión de la placenta, involución del útero y el primer estro posparto (Córdova y Guerra, 2020).

  • Hormonas: la utilización de oxitocina y prostaglandina F2 alfa se han discutido para la prevención o el tratamiento de la retención placentaria. Suponiendo que la contracción del miometrio facilita el desprendimiento de las membranas fetales y la expulsión del contenido del útero como loquios. Los receptores de oxitocina en el miometrio, son estrógeno dependiente y la concentración de estrógenos disminuye el parto precedente (Ruiz, 2017).

  • Calcio: se aplica en forma intravenosa un reconstituyente mineralizante con 500ml de dextrosa al 50% y borogluconato de calcio al 27% entre otros minerales. Existe una asociación muy fuerte entre la retención placentaria y la hipocalcemia subclínica, afectando la hipocalcemia el metabolismo de los leucocitos y la capacidad migratoria de los neutrófilos, lo cual determina un menor número de estos en los placentomas y por consiguiente, una menor cantidad de enzimas proteolíticas disponibles para la digestión de la unión materno fetal. El cotiledón fetal actúa como cuerpo extraño luego del parto, con liberación de sustancias quimiotacticas, lo que determina la infiltración de los placentomas por neutrófilos periféricos, quienes digerirían la unión carúncula materna-cotiledón fetal, esto mediante enzimas proteolíticas como la elastasa, colagenasa, gelatinasa, entre otros. La capacidad migratoria de los neutrófilos y su poder fagocítico, dependen fundamentalmente de los niveles de calcio iónico (Arrieta, 2013).


Lo más sensato es intervenir alrededor de las 24 horas después del parto; sin embargo, cada caso tendrá que ser considerado de forma individual. Lo más importante en el tratamiento es regresa el tracto reproductivo de la vaca a su estado normal lo más rápido posible. No obstante, es necesario siempre proceder con prudencia y delicadeza. El objetivo del tratamiento es que el animal expulse el tejido retenido y combatir las posibles infecciones. Para obtener una respuesta efectiva al tratamiento, éste debe ser de acuerdo a la sensibilidad del agente etiológico causal, en el caso de la presencia de infecciones junto con la RP.


CONCLUSIÓN


Se puede decir, por tanto, que las consecuencias de la retención placentaria son graves para la economía del ganadero, sobre todo por las pérdidas económicas que pueden provocar en la producción de leche (40%), servicios veterinarios (19%) y aumento del intervalo entre partos (9%). Se sabe que el 60% de las vacas con RP presentan pérdida de apetito, la involución uterina se retrasa en promedio más de diez días y la presentación del estro de 17 a 19 días. Aumenta en un 15% el número de inseminaciones por concepción, la tasa de concepción disminuye entre un 11% y 19%, crece la tasa de reposición por causas reproductivas entre un 5% y un 10%, aumentan los DA entre 26 y 31 días. Por último, las graves consecuencias que la RP en vacas tiene para la economía del productor son graves. 

Fuente:

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