29 de octubre de 2020 12:35 PM
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La carne vacuna la gran ausente en la mesa de los argentinos

CompartiremailFacebookTwitterUno de los alimentos fundamentales en la mesa de los argentinos son los cortes de  la carne vacuna  y   con políticas adecuadas se puede lograr que llegue a los sectores de menores recursos económicos. Los cortes bovinos son de un alto valor proteico  y no debe escasear en la mesa, sobre todo para alimento de […]

Uno de los alimentos fundamentales en la mesa de los argentinos son los cortes de  la carne vacuna  y   con políticas adecuadas se puede lograr que llegue a los sectores de menores recursos económicos. Los cortes bovinos son de un alto valor proteico  y no debe escasear en la mesa, sobre todo para alimento de los niños y adolescentes.

En algunos países asiáticos se comprobó que el agregado de proteínas de primera calidad en la alimentación redundo en la parte física e intelectual de las nuevas generaciones. En octubre de 1991, Carlos Menem y su Ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo comenzaron el dislate que nos llevó a este punto , donde en el “país de las vacas” los argentinos no podamos acceder  a un alimento básico.

En el presente se deben crear las “palancas” necesarias en el Estado para poder determinar la dirección económica de este alimento, teniendo en cuenta que su incremento arrastra los primeros sustitutos como son el pollo, porcino,  los segundos y tercer sustitutos en la alimentación de los argentinos.

                                     Alta evasión impositiva

En el negocio de la carne vacuna, existe una alta evasión  impositiva  “escondida” en los vericuetos de su cadena de comercialización. El ganado vacuno es un almacén ambulante que desde los frigoríficos da vida a decenas de industrias que fabrican centenares de productos que se utilizan en la vida diaria.

La dos medias reses con sus cortes (lomo, peceto, asado, puchero etc.) es la parte visible de un bovino

Sin embargo, en el procesamiento del animal vacuno en los mataderos y frigoríficos, las ganancias económicas son siderales. Con la ganancia económica de tres subproductos (sobre todo de uso medicinal) se paga el costo de la faena diaria.

Los subproductos son múltiples y de igual o mayor valor económico que las dos carcazas que se bajan en las carnicerías o que despostan para llenar con sus cortes las góndolas de los grandes supermercados o  las bodegas de los barcos.

En este sentido, podemos afirmar que existen más de 700 subproductos, como jabones, lubricantes, detergentes líquidos, glicerina, aceites biodegradables, alimentos para perros, harina de carne, suturas quirúrgicas y heparina, tratamiento en vinos y azúcar.

En repostería, postre y alimentos para niños y personas enfermas como la  gelatina, cremas de belleza,  manteca comestible, harina de carne, insulina,  agentes de limpieza, productos para mejorar los colorantes y pinturas.

En otro orden,  ácido cólico, ácido dehidrocólico y el desoxicolato de sodio, los cuales poseen una acción terapéutica como agentes hepatoprotectores, lipotrópicos, digestivos, coleréticos y colagogos, suplementos dietéticos –entre otros-. Un ejemplo con un cuero vacuno se puede obtener siete pares de zapatos.

En este momento existe una alta evasión fiscal en mataderos y frigoríficos y a pesar de esto los altos precios de los cortes lo hacen inalcanzable para la mayoría de los argentinos. Las soluciones están  escritas y comenzaron cuando  Lisandro de La Torre puso de rodillas a los grandes intereses económicos en la década infame.

* Victor Calvigioni: Experto Agrario, Agrónomo General, Técnico Superior en Administración de Empresas, Tipificador y Clasificador de Ganado y Carnes.

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