1 de noviembre de 2020 03:27 AM
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Para Uruguay faenar 3 millones de cabezas: ¿Ambicioso o alcanzable?

En un escenario de crecimiento de consumo de carnes, INIA planteó la posibilidad de que Uruguay industrialice 3 millones de vacunos

Manuela García Pintos

Cuatro son las variables necesarias para alcanzar la anhelada -o ambiciosa- faena de 3 millones de cabezas vacunas: mejorar las pasturas para tener una alimentación más eficiente; aumentar la cantidad de suplementos que se agregan a la pastura; mejorar el manejo de los animales; y por último, trabajar en los corrales de encierre.

¿Es posible alcanzar una faena de 3 millones de bovinos? Esa es la pregunta que se hace el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) -en un escenario de crecimiento de consumo de carnes, en particular de la vacuna- y que intentó responder.

El viernes 30 el INIA organizó la mesa de debate “¿Es posible alcanzar una faena de 3 millones de bovinos?”, que contó con la participación de referentes del gobierno, la ciencia, la industria y el sector privado. El panel estuvo conformado por el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Ignacio Buffa; el asesor del directorio de BPU – NH Foods, Ing. Agr. Daniel de Mattos, y el gerente de Conocimiento del Instituto Nacional de Carnes, Ing. Agr. Pablo Caputi.

Los ponentes analizaron de qué manera es posible alcanzar una faena de 3 millones de bovinos en Uruguay, un reto que, de alcanzarlo, impactaría muy positivamente en la economía nacional, tanto en los precios y el abastecimiento del mercado interno, como en el mercado externo, donde la carne bovina se posicionó como el principal producto exportado con un total de US$ 1.798 millones en 2019.

Uruguay se ha propuesto faenar 3 millones de cabezas anuales. ¿Por qué? Porque se pensó en el crecimiento de Uruguay como exportador de carnes diferenciadas, pero 10 años atrás faltaba información objetiva.

La cifra. Pero, ¿por qué 3 millones? En primer lugar, porque crece el mercado de la carne bovina, y según el MLA lo hará en más de 3,3 millones al 2023; porque Uruguay ha propuesto alcanzar los US$ 3.000 millones de 2020 a 2025, según se indicó en la agenda de ProCarnes; porque la capacidad de faena bovina ociosa es de 3,5 a 3,8 millones de cabezas; y por la capacidad para aumentar la productividad, eficiencia y sostenibilidad a nivel primario.

“Moviendo ciertas perillas generamos seis o siete escenarios, que nos permiten proyectar si es posible llegar o no a esa faena objetivo”, indicó Fabio Montossi investigador y principal referente del INIA.

Hoy, según los investigadores del INIA, el escenario cambió y está marcado por cuestiones de mercado, tecnológicas, productivas y la necesidad de cumplir con metas que se plantea la nueva administración uruguaya.

Actualmente Uruguay exporta unos US$ 1.800 millones de carne bovina, y el desafío es alcanzar los US$ 3 mil millones en los próximo cinco años.

“Tenemos un mercado que va a seguir creciendo, se prevé un consumo que va a aumentar, se ha planteado una exportación de US$ 3000 millones, un procesamiento de 2,3 millones de cabezas anuales, pero una capacidad de indsutria de 3,5 o 3,8 millones”, dijo Montossi, y agregó: “La cadena cárnica uruguaya creció, se transformó, se tecnificó a su propio ritmo, agregó valor y sumó riqueza al Uruguay”, expresó.

Fue así como el investigador explicó que no solo es posible alcanzar la faena de 3 millones de cabezas, sino que también explotar los US$ 3.000 millones por concepto de exportación de carne vacuna

“Existen varios escenarios posibles con cuatro perillas con diferentes impactos y estrategias a implementar. Acuñamos el concepto de intensificación sostenible de Uruguay. Claramente hay desafíos y obstáculos, pero también hay oportunidades. La cadena cárnica se tiene que alinear con consumidores finales”, dijo.

También hizo referencia a la necesidad de tener una agenda cárnica, de aquí a 2025 y a 2030 y de ir actualizándola.

“La mesa está servida, hay varias voces, y ojalá toquemos juntos una sola melodía”, concluyó.

Las perillas. Las denominadas “perillas” que hay que mover para generar los cambios son cuatro: el área mejorada (que en la actualidad es de 17,8%); el engorde a corral (de 268 mil cabezas); la suplementación a campo (de 12 kgMS/ha); y las medidas de manejo (diagnóstico de gestación y descarte del 100% de lo fallado).

Juan Manuel Soares de Lima, investigador del INIA, explicó que para llegar a estas conclusiones se utilizó un modelo de simulación del Uruguay ganadero de hoy y se jugó con opciones diferentes para ver cómo se trabajaría.

Entre los supuestos de la simulación, se planteó que el país es un sistema de ciclo completo; se tomó un área de pastoreo de 10,2 millones has vacunas; una exportación en pie 100 mil terneros en todos los escenarios; una producción de pasturas de 7.000 kilos de materia seca por ha por año y de campo natural de 3.800 kg/ha/año.

De esa manera, el experto aseguró que es posible aumentar la producción de carne de Uruguay modificando algunos indicadores, es decir, parámetros intermedios de la ganadería que se alteran tras el movimiento de las perillas y determinan los resultados obtenidos.

Entre ellas, mencionó la edad del primer entore (el 60% de las vaquillonas se entoran con dos años y el 40% con tres años en la actualidad); el porcentaje de marcación, que es cercano al 68%; la edad de faena de novillos (que es de dos dientes 7%; entre dos y cuatros dientes 43%, seis dientes 20%; y ocho dientes 31%); vacas de cría entoradas, que son 4,3 millones; el stock total vacunos, de 11,8 millones de cabezas; y la producción de peso vivo, que actualmente es de 105 kgPV/ha/año (modelo); y de 104,5 kg/PV/ha año (real).

Para que Uruguay alcance esta meta es necesario contar con algunas flexibilidades económicas. En ese sentido, Buffa explicó que el gobierno trabaja en el presupuesto y que la idea es “no incrementar impuestos”: “el gobierno es pro-competitividad”, dijo.

A su vez, mencionó que se realizó un nuevo decreto de inversiones y sostuvo que herramientas, como la COMAP, que están alienados a potenciar iniciativa privada.

“Hay activos institucionales que acompañan, como la trazabilidad, sanidad y esfuerzos en estructura de organizaciones vinculadas al sector agropecuario; iniciativas como Procarne. Uruguay tiene un equilibrio perfecto perverso”, comentó.

Por su parte, De Mattos aseguró que el mayor hito uruguayo fue la liberación parcial del mercado internacional de la carne -con un cupo Hilton ampliado, acceso al congelado de Europa y 20 mil toneladas a Estados Unidos-. “Eso fue lo que traccionó al mercado de la carne en la década de 1990 y levantó todos los indicadores”, afirmó.

“Uruguay hoy está en una meseta, el crecimiento parece estar estancado en la faena de novillos. Hay una meseta de producción y se hacen necesarias liberaciones nuevas en la colocación de productos. Necesitamos mejores aranceles de acceso y nuestros competidores están firmando acuerdos comerciales con todos los grandes importadores y eso los está haciendo mucho más competitivos”, explicó.

Por su parte, Caputi señaló planteó cuantro interrogantes al ser cuestionado sobre la probabilidad de faenar 3 millones de cabezas: ¿Se puede, se quiere, se sabe y se debe? A todas respondió que sí, o que “depende de muchos”, pero que todas implican un gran desafío y, por sobre todas las cosas, hay que buscar estabilidad para generar rentabilidad.

“Todo lo que se pueda hacer para dar certeza es importante”, concluyó.

Montossi: “Queremos romper el paradigma que la ganadería es igual a tradicional y poco innovador; los números son elocuentes. Demostramos que moviendo las cuatro perillas es posible que Uruguay se encamine hacia los US$ 3.000 millones de exportación, lo que va ligado a una faena de 3 millones de cabezas. Está claro que eso depende de la manera que elijamos marcar el modelo ganadero. Otro elemento fundamental son los factores que influencian el consumo de países a los cuales le vendemos: no solo importa la calidad del producto, sino como fue producido. El concepto de bienestar animal, de huellas de carbono. Pero el punto clave y el gran planteo fue que tenemos que trabajar entre públicos y privados en una agenda de la carne para 2030”

Fuente: El Pais

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