3 de noviembre de 2020 03:11 AM
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Salud – enfermedad en el búfalo productor de carne

La producción de carne de búfalo es uno de los fines zootécnicos con mayores beneficios económicos, pero al igual que cualquier especie convencional utilizada para ese fin, si no se encuentran en las condiciones óptimas el búfalo se predispone a alteraciones que reducen considerablemente su bienestar y productividad (Deb et al. 2016)

Introducción


La producción de carne de búfalo es uno de los fines zootécnicos con mayores beneficios económicos, pero al igual que cualquier especie convencional utilizada para ese fin, si no se encuentran en las condiciones óptimas el búfalo se predispone a alteraciones que reducen considerablemente su bienestar y productividad (Deb et al. 2016). A nivel mundial se reportan diversas enfermedades asociadas a los búfalos de agua, dentro de las cuales se denota una gran similitud con la lista de enfermedades potencialmente peligrosas para el ganado vacuno convencional (Lind et al. 2008); aunque debido a su rusticidad innata, el búfalo se posiciona como un animal con menor sensibilidad a estas enfermedades (Lemcke, 2017).


Usualmente, la prevalencia de enfermedades en las unidades de producción pecuarias implica pérdidas económicas. En los sistemas de producción de vacunos ubicados en trópico existe una alta incidencia de enfermedades podales, mastitis e infestaciones por ectoparásitos; sin embargo, el búfalo ha mostrado una alta resistencia a este tipo de afecciones. Sus hábitos y morfo-fisiología coadyuvan a que presenten baja susceptibilidad a enfermedades y porcentajes de mortalidad poco significativos (Almaguer, 2007). Los mismos hábitos de termorregulación del búfalo suelen interrumpir el ciclo de los ectoparásitos (Belmiro, 2006).


De acuerdo con Torres (2009), el búfalo registra poco desarrollo de mastitis, debido a que sus características anatómicas y fisiológicas generan barreras de penetración de microorganismos a la cisterna de la glándula mamaria, como la oclusión del orificio del pezón y el mayor nivel de queratina (con acción bactericida y bacteriostática) en el canal del pezón. Así mismo, en ambientes naturales de gran humedad, no presentan susceptibilidad a infecciones por bacterias y hongos en las pezuñas (Barboza, 2011; Bertoni et al., 2019; Mota-Rojas et al., 2019, 2020).


Enfermedades de origen bacteriano


En la intoxicación botulínica el agente involucrado es Clostridium botulinum. Es una bacteria que desencadena una intoxicación neuroparalítica, se considera de alto impacto económico y ha sido reportada en diversas partes del mundo. Se trasmite con facilidad, ya que las esporas fluyen a través del agua y por la agresividad del agente etiológico el botulismo juega un papel epidemiológico relevante en el caso de los búfalos (Otaka et al. 2020).


En el norte de Australia, la zona del continente donde se reportan más casos, la predisposición de los búfalos se asocia al pastoreo en áreas deficientes en fósforo y los casos que se registran están relacionados con los serotipos C, D y variaciones de éstos (Lemcke, 2017). Así mismo, en el mundo occidental, Brasil, el cual es un potencial productor mundial de búfalo, y es el país donde se originaron cinco cepas de Clostridium botulinum con serotipos asociados a las variaciones C y D. Se reportan altas tasas de mortalidad en las zonas amazónicas que también se asocian a deficiencias en el forraje pastoreado y a la ingestión de toxinas botulínicas propagadas por medio del agua (Otaka et al. 2020; Salvarani et al. 2017). En Sudáfrica e Israel el botulismo se describe como una enfermedad endémica y se realizan investigaciones para el mejoramiento de las vacunas actuales (Krüger et al. 2013). Específicamente en Japón, la presencia de este agente se reporta como contemporáneo, ya que el primer caso en ganado bovino se reportó a mediados de la década de los años 1990 y alrededor de 2004 se registraron brotes con una tasa de mortalidad elevada, de igual forma en el continente asiático el serotipo asociado al botulismo en búfalos en la variación C, D (Nakamura et al. 2010).


Otra de las enfermedades que afecta mundialmente al búfalo es la septicemia hemorrágica o también denominada pasteurelosis, ya que el agente etiológico es Pasteurella multocida. La literatura reporta que el búfalo tiene mayores tasas de susceptibilidad comparado con el ganado bovino del género Bos (Deb et al. 2016; Puspitasari et al. 2019); y los continentes que registran mayores casos de pasteurelosis son África y Asia, además de que debido al curso agudo de la enfermedad y sus altas tasas de mortalidad representa un gran impacto económico en estas regiones del mundo (Rafidah et al. 2012). A manera de ejemplo, un estudio retrospectivo en Malasia que abarcó 16 años (1994 y 2009), se observaron 45 brotes de septicemia hemorrágica y 1,774 animales susceptibles en Sabah, Malasia. Se concluyó que los búfalos llegan a presentar hasta ocho brotes por año, con alta frecuencia de casos en la temporada de sequía (junio, julio y septiembre) en comparación con los vacunos (Rafidah et al. 2010). Por el contrario, en el continente australiano la septicemia hemorrágica (Pasteurella multocida) se describe como una enfermedad exótica, ya que no se han registrado casos hasta la actualidad (Lemcke, 2017).


Enfermedades de origen viral


Con respecto a las enfermedades de origen viral, se han mencionado varias como la lengua azul (bluetongue), la diarrea viral bovina y fiebre catarral maligna de las cuales se han reportado pocos casos en búfalos, aunque la lengua azul se considera de importancia económica ya que algunas potencias mundiales como China restringen la importación de animales con anticuerpos elevados contra el virus (Lemcke, 2017).


El búfalo de agua, al igual que la mayoría de los mamíferos rumiantes, es afectado por agentes parasitarios dependientes del ambiente en el que se encuentren (Deb et al. 2016; Lind et al. 2008).


Enfermedades parasitarias


La enfermedad zoonótica denominada sarcocistosis provocada por un parásito protozoario tiene reportes de altas tasas de prevalencia en el continente asiático; y se considera de impacto económico en la industria de búfalos productores de carne debido a sus signos relacionados con las pérdidas excesivas de peso. En 2013, se realizó una investigación en Malasia donde examinaron muestras de tejido de corazón, lengua, esófago y músculo esquelético de más de 120 búfalos distribuidos en 18 localizaciones distintas y descubrieron una prevalencia del 66.7% en búfalos y los tejidos con mayores tasas de contaminación fueron el corazón, el esófago y el músculo esquelético (Latif et al. 2013).


En el caso de  los estudios sobre procesos de salud-enfermedad y desbalances nutricionales, se ha analizado la predisposición a la intoxicación neuroparalítica por Clostridium botulinum; la susceptibilidad a la pasteurelosis; reportes de caso de enfermedades víricas como la lengua azul, diarrea viral bovina y fiebre catarral maligna; prevalencia y tejidos contaminados a partir del coccidio responsable de la sarcocistosis.



Reflexiones finales


La prevalencia de enfermedades en el ganado suele redundar en pérdidas económicas importantes. El ganado convencional de las zonas tropicales está más expuesto a una elevada incidencia de enfermedades de las pezuñas, mastitis e infecciones ectoparasitarias, debido al exceso de humedad, a las altas temperaturas y a la abundancia de insectos y parásitos. Los búfalos de agua, en cambio, manifiestan alta resistencia a este tipo de enfermedades porque sus hábitos y morfofisiología les confieren una baja susceptibilidad. Por ejemplo, en el búfalo de agua, a diferencia del bovino convencional, predominan hábitos termorreguladores de revolcarse en el lodo o sumergirse en zonas inundadas, lo cual interrumpe el ciclo y desarrollo de parásitos externos.


Con respecto a la sensibilidad hacia enfermedades, se sabe que los búfalos son susceptibles a más o menos las mismas que el ganado vacuno tradicional, pero el rango de predisposición se reduce en el búfalo, excepto en ambientes inadecuados y con deficiencias nutricionales, como suele ocurrir en cualquier especie animal. Sin embargo, es un tema que requiere profundizarse en búfalos ampliamente para disponer de mayores evidencias sobre sus afectaciones reales y potenciales y, en su caso, sobre las medidas de prevención y atención que sean eficaces como oportunas.


La producción de búfalos en las zonas tropicales se está afianzando como una alternativa productiva, dada su amplia capacidad de adaptación, así como por su potencial para responder a esquemas de desarrollo sustentable. Los búfalos destacan por su rusticidad, que bien aprovechada puede implicar el aprovechamiento de zonas donde otras especies difícilmente prosperarían.

Autor: Ramiro Ramírez Necoechea
Colaboradores: Isabel Guerrero-Legarreta, Daniel Mota-Rojas, Patricia Mora-Medina, Fabio Napolitano, Efrén Ramírez-Bribiesca, Rosy Cruz-Monterrosa, Nancy José, Fabiola Torres, Aldo Bertoni, Adolfo Álvarez-Macías

Ramiro Ramírez-Necoechea1, Isabel Guerrero-Legarreta2, Daniel Mota-Rojas1, Patricia Mora-Medina3, Fabio Napolitano4, Efrén Ramírez-Bribiesca5, Rosy Cruz-Monterrosa6, Nancy José1, Fabiola Torres1, Aldo Bertoni1, Adolfo Álvarez-Macías1

1Departamento de Producción Agrícola y Animal. Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Xochimilco. México.

2Departamento de Biotecnología. Profesora Emérita Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Iztapalapa. México.

3Departamento de Ciencias Pecuarias. Universidad Nacional Autónoma de México. FESC. México.

4Escuela de Ciencia Agraria, Forestal, Alimentaria y Ambiental. Università degli Studi della Basilicata, Potenza, Italy.

5Producción Pecuaria, Colegio de Postgraduados, Montecillo, Texcoco, México

6Departamento de Ciencias de los Alimentos, Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-L), Campus Lerma. México.

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