6 de noviembre de 2020 09:39 AM
Imprimir

Ganadería, tropezones circunstanciales y crecimiento posible

Uruguay : Análisis agropecuario por Jorge Chouy especial para La Mañana Rurales. En las últimas semanas el escenario productivo ha sufrido una serie de reveses; “el país de los 15 días vuelve por sus fueros”: la inestabilidad del escenario es la característica esencial de la actividad agropecuaria

Repasemos en titulares algunos de estos recientes nubarrones.

Varios mercados de colocación de la carne uruguaya vienen en reversa: el retorno de la epidemia en Europa complica los negocios e impone bajas en los precios de los productos de más valor, como los de las cuotas Hilton y 481. En EEUU ocurre algo parecido, por la incertidumbre que impone la expansión del virus. En los peores momentos de esta crisis EE.UU. y Canadá han cumplido un papel importante para la salida de la carne uruguaya, que compensó en parte la reducción de los otros mercados de valor, pero esa función ya se agotó para este ejercicio, dado principalmente por el cumplimiento temprano de las cuotas.

Los precios de los ganados de embarque continúan bajando, lenta pero sostenidamente desde hace varias semanas. Luego de los valores máximos de este año, alcanzados en julio, los novillos gordos de pasto (no de corral), de exportación, pasaron de US$ 3,49 el kilo en 4ª balanza a US$ 3,19 a mediados de octubre. Una caída de 8,6% en el período, pero con una tendencia bajista que no se ha detenido, según los datos y comentarios de la ACG (ver gráfica).


Los novillos gordos de pasto de exportación, pasaron de US$ 3,49 el kilo en 4ª balanza a US$ 3,19 a mediados de octubre, con una tendencia bajista que no se ha detenido


Más significativo aún, es que en el eslabón primario, por primera vez en un par de años largos, los precios de los ganados de reposición y cría registran bajas de cierta consideración en las ventas por pantalla y un relativamente alto porcentaje de “retorno”, como se decía en tiempos en que las tropas volvían sin venderse desde los locales feria. Gran adelanto tecnológico es la venta por la filmación de los ganados, sin que deban desplazarse fuera de su lugar.

En este movimiento a la baja del ganado para el campo inciden varios factores: la depreciación de las categorías de embarque, como vimos, a lo que hay que sumar la debilidad de la demanda de la exportación en pie -los barcos ya no son lo que eran-; pero sobre todo, lo que está pesando es la falta de agua y el miedo a la sequía.

Niña nefasta

Los pronósticos de una primavera y verano signados por la instalación de una Niña, con altas probabilidades de que se registren lluvias por debajo de lo normal en esta primavera y en el próximo verano, parecen ominosamente confirmarse. Las últimas tormentas, acaecidas en la tercera semana de octubre, que alentaban expectativas elevadas porque se preveía que iban a cubrir todo el territorio, dejaron a gran parte del país con mínimos registros pluviométricos-como siempre, la situación no es homogénea: hubo algunas zonas que ligaron buenas lluvias- ; globalmente resultaron totalmente insuficientes para recuperar los perfiles de agua necesarios en el suelo. Una buena porción del país viene sufriendo esta situación de falta de agua desde el verano y no se ha recuperado en absoluto.


El negocio ganadero sigue siendo muy modesto y tiene una gran dependencia del tiempo y también, no menos importante, del nivel del tipo de cambio


El estado de los campos naturales sigue siendo deficitario en cuanto al volumen de forraje que ofrecen debido tanto al faltante hídrico como a la prolongación de los fríos invernales, con algunas heladas tardías que se han registrado incluso hasta la última semana de octubre. El campo natural es el principal sostén de la ganadería, con más de 10 millones de has en pastoreo, aunque ha crecido en los últimos años la superficie sembrada con praderas permanentes y pasturas anuales. Actualmente hay algo más de 18% de la superficie de pastoreo del país ocupado por praderas o mejoramientos de campo, y en todos los análisis se prevé que continúen aumentando.

La lupa y el telescopio

En las últimas semanas han tenido lugar importantes jornadas técnicas sobre la ganadería, como son el cierre de ejercicio con los resultados de las Carpetas Verdes del Plan Agropecuario, y un seminario organizado por INIA, en el que se analizó el presente y se escudriñó el futuro posible de la ganadería de carne, con la aspiración fundada de aumentar la producción y la faena hasta las 3 millones de reses en algún momento.

En este seminario se expusieron y analizaron en profundidad varios aspectos de la realidad ganadera de carne actual y los eventuales caminos tecnológicos que se pueden seguir para aumentar la producción, la productividad y los ingresos globales de la cadena cárnica.

Los autores de los estudios presentados fueron los técnicos de INIA Fabio Montossi y Juan Manuel Soares de Lima, y participaron comentaristas de alto nivel, como Daniel de Mattos, Pablo Caputi e Ignacio Buffa.

A diferencia de la presentación del Plan Agropecuario, que reúne, como todos los años, los datos de la performance de unas 100 empresas ganaderas criadoras y de ciclo completo ubicadas en distintas zonas, y evaluar los resultados físicos y económicos de las mismas en el último ejercicio. Por su parte, el seminario de INIA apuntó más bien a recoger las tendencias de largo plazo que delinean el escenario productivo actual, y a partir de esos datos, proyectar distintos escenarios futuros, tomando en cuenta los aumentos de producción y productividad posibles.

Carpetas Verdes

El Plan Agropecuario realiza esta jornada desde el año 2001, por lo que la última constituyó la 19ª edición de la misma, lo que le permite hacer un seguimiento comparativo de los distintos factores que determinan los resultados y detectar tendencias de largo plazo.

Se destaca la alta variabilidad de resultados, con empresas que obtuvieron elevado ingreso de capital, mientras otras registraron pérdidas en el ejercicio. Se recuerda que las importantes variaciones de precio de los productos, particularmente de los ganados, acaecidos en el ejercicio, con valores récord en el segundo semestre del año pasado, pero que luego bajaron significativamente en el primer semestre del año en curso, determinaron efectos muy diferentes en las empresas, según el momento de venta de su producción. Asimismo, destaca el informe el impacto que la sequía sufrida este verano en gran parte del territorio, que afectó duramente a numerosas explotaciones, constituyó un elemento decisivo a la hora de evaluar resultados. En el informe también se hace referencia al “ambiente económico” que signó al ejercicio, donde se destaca la importancia no sólo de los precios de los ganados –tanto en las ventas como en la valuación de los stocks-, sino también del nivel del tipo de cambio real, que en el ejercicio logró una recuperación, al aumentar alrededor de un 20% el dólar mientras que el IPC subió un 10% entre las puntas de inicio y cierre del período. A propósito, esta brecha está reduciéndose en los últimos meses, de modo que se pierde esa ventaja, que apenas recuperaba algo de la competitividad cambiaria, que acumula atrasos desde hace varios años.

En términos promediales, el ejercicio registra un Ingreso de Capital entre 70 y 93 dólares por ha, dependiendo de la zona y la orientación productiva de cada agrupamiento (criadores o ciclo completo). Estos valores son bastante inferiores a los del ejercicio anterior, que se benefició de un tiempo climático mucho más favorable.


Apuntando a 3 millones de reses de faena y US$ 3.000 millones de exportación de carne: meta ambiciosa que requiere de grandes esfuerzos y cambios relevantes


Estos resultados no consideran servicio de deuda ni pago de arrendamientos, en el caso de que hubiera, como ocurre en algunos casos.

Si se imputa un costo de oportunidad al uso de la tierra a los valores de mercado de arrendamientos, prácticamente no queda margen para la empresa luego de cubrir los costos de producción y las amortizaciones correspondientes, a pesar de que los costos tuvieron una cierta baja en este último ejercicio. Algo parecido expresó el coordinador de Fucrea, Gonzalo Ducós, invitado como comentarista en la jornada del Plan. Las empresas CREA ganaderas tuvieron resultados similares y tampoco podrían cubrir el costo de eventuales arrendamientos y lograr ganancias.

El negocio ganadero sigue siendo muy modesto, como se prueba una y otra vez, y tiene una gran dependencia del tiempo –de la lluvia, o la ausencia de ella, en primavera y verano, sobre todo-, y también, no menos importante, del nivel del tipo de cambio, entre otros.

Fuente: ACG.


Luces largas

En el seminario de INIA, Montossi reseñó las características de la ganadería de carne en la actualidad, que acumula, en una revisión que recoge datos de tres décadas para atrás, avances y mejoras tendenciales en varios factores importantes, lo que conforma un basamento que habilitaría crecimientos mayores en el futuro.

En ese sentido, pueden señalarse aumentos de largo plazo de 0.18% anual de área mejorada en los campos de pastoreo –que hoy está entre 18 y 19% del total. Los indicadores de la productividad ganadera muestran cambios positivos en períodos extensos, como por ejemplo el mayor número y porcentaje de vaquillonas entoradas; aunque no se exprese en porcentaje de procreo, el rodeo de cría se amplió enormemente al entrar el 60% de las vaquillonas de dos años al servicio. En el largo plazo, el aumento de vaquillonas entoradas fue de 0.7% anual.

También aumentó el peso de los animales de faena: los novillos aumentaron 1,8 kilos de peso vivo por año, y las vacas 2,3 kilos.

En los últimos años creció el número de animales engordados a corral, que en 2018 y 2019 sumaron más de 260 mil reses en cada año, alrededor de un 11% de la faena total. Como 200 mil son novillos, en esta categoría representan no menos de 20%.

También hubo crecimientos de kilos de peso vivo por ha de pastoreo, que aumentó 1 kilo por año durante 20 años.

La edad de faena de los novillos, que bajó fuertemente hasta el año 2007, para luego mantenerse más o menos estable, constituye un indicador relevante para medir productividad. Aproximadamente el 50% de los novillos faenados son de 4 dientes y menores.

Las vaquillonas conforman otra categoría que muestra un perfil crecientemente cárnico, como res, no solo como vientre de reposición: en la faena pasó de 21 a 26% de las hembras, y ocupan un lugar creciente en los corrales de engorde.

Otros datos importantes relevados: en base a las mejoras de productividad reseñadas, en una visión de largo plazo, aumentó el número de reses faenadas y consecuentemente la producción de carne industrial, la exportación, los precios que se obtienen, y en definitiva, el ingreso total del sector.

Con esa base, Soares de Lima presentó varios modelos de simulación, que suponen incrementos de área mejorada, combinada con distintos niveles de racionamiento de los ganados en pastoreo, que resultan en mayor producción.

El horizonte planteado en la convocatoria es llegar a las 3 millones de cabezas de faena anuales, y eventualmente, suponiendo que se registren muy probables aumentos de precios, se podría recaudar US$ 3.000 millones por exportaciones. En los últimos años, salvo el actual que está muy por debajo, el promedio de faena ronda los 2,2 millones de cabezas, y la máxima recaudación fue en 2019 con US$ 1.830 millones. La meta es ambiciosa y el camino arduo.

En la exposición de Daniel de Mattos, técnico y ejecutivo de la industria, se señalan una serie de rémoras que hoy están trancando el avance y que deben encararse necesariamente si se aspira a crecer.

Y en la presentación de Pablo Caputi, una de las preguntas que se formula es si los productores pueden y, sobre todo, si quieren aumentar la producción.

Aprovechando ese enfoque, digamos que, para eso, deben creer que hay un premio económico para hacerlo, ya que el crecimiento implica mayor inversión de capital y de tiempo, incurrir en riesgos más altos; no es gratis.

En resumen: esta mínima reseña de las importantes jornadas técnicas realizadas, pone a la ganadería en el centro de la escena, donde siempre estuvo, aunque no siempre se la ve. Su potencial de crecimiento y su aporte a la economía del país es enorme, pero no se va a dar sin cambios en el contexto en que se desenvuelve.

Puede verse en estos datos la diferencia de los pesos de carcasa impuesta por los sistemas productivos y la genética de los rodeos. Los ganados más pesados responden a sistemas de engorde en base a raciones. En Argentina, el bajo peso de las reses se debe a la preponderancia del mercado interno, que demanda animales muy jóvenes para el consumo: la frutilla de la torta. La genética de los rodeos responde a las características de cada mercado, en consonancia con sus respectivos métodos de producción.
Fuente: INIA, USDA.

Las conferencias de ambas jornadas se encuentran en la página web de las respectivas instituciones organizadoras: www.planagro.org.uy e Inia.uy (en You tube).

Publicidad