12 de noviembre de 2020 09:16 AM
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Resultados de los programas de vigilancias de las EETs en vacuno y ovino-caprino

CompartiremailFacebookTwitterLas Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EETs) son un grupo de enfermedades neurodegenerativas que afectan a los animales y a los humanos, que se caracterizan por un largo período de incubación y que pueden progresar hasta la muerte. Los desencadenantes de estas enfermedades son los priones, que son proteínas mal plegadas capaces de alterar a otras proteínas […]

Las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EETs) son un grupo de enfermedades neurodegenerativas que afectan a los animales y a los humanos, que se caracterizan por un largo período de incubación y que pueden progresar hasta la muerte. Los desencadenantes de estas enfermedades son los priones, que son proteínas mal plegadas capaces de alterar a otras proteínas con las que entran en contacto. En el ganado, es reseñable la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) que afecta al ganado bovino, y el scrapie o tembladera que afecta al ganado ovino y caprino.

A partir del año 2001, tras la detección del primer caso de EEB en España, se aplicó un programa de vigilancia activa basado en la detección de la proteína priónica mediante ensayos moleculares. En el periodo 2002-2012 se analizaron en el estado una media de 500.000 muestras anuales de bovinos sacrificados o muertos en explotación con el fin de asegurar la calidad alimentaria.

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Una serie de ejemplares de la especie vacuna en el campo.

En el caso del ganado ovino y caprino, las cifras son menores. Se llevan a cabo muestreos representativos y se analizan una media de 55.000 animales al año. En el caso particular de la EEB, en el año 2013 se tuvo en cuenta la situación epidemiológica y se flexibilizaron las medidas, centrando la vigilancia principalmente en los animales muertos en la propia explotación y en aquellos que presentan signos clínicos compatibles con la enfermedad.

A nivel estatal, tras un pico de 167 focos detectados en 2003 se ha llegado a una situación en la que en los últimos cinco años solamente se han detectado 7. En el caso del scrapie el pico se produjo en 2006 con 53 focos detectados pero la reducción no ha seguido la dinámica de la EEB y se mantiene estable en la última década sobre los 25 focos anuales, según un análisis realizado por Neiker.

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