13 de noviembre de 2020 09:51 AM
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Evalúan el riesgo de las nuevas variantes del SARS-CoV-2 relacionadas con el visón

El riesgo de que animales susceptibles, como el visón, se conviertan en reservorios del SARS-CoV-2 genera preocupación en todo el mundo, ya que podría suponer un riesgo para la salud pública y conducir a futuros eventos de contagio a los seres humanos

Los especialistas en salud animal de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición) han contribuido a una rápida evaluación de los riesgos para la salud humana de las nuevas variantes del SARS-CoV-2 relacionadas con el visón.

La evaluación, publicada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, contiene una serie de recomendaciones destinadas a proteger la salud pública.

Nikolaus Kriz, jefe de la Unidad de Salud y Bienestar Animal de la EFSA, señala que, “si bien el riesgo de propagación transfronteriza de estas variantes del SARS-CoV-2 a través de los animales y sus productos es muy bajo, es importante que las personas eviten el contacto cercano con el visón. Se necesitan medidas de vigilancia adicionales para limitar una mayor propagación”.

La evaluación se llevó a cabo después de que Dinamarca notificara 214 casos de seres humanos infectados con variantes del SARS-CoV-2 relacionadas con el visón.

SARS-COV-2 Y VISONES

Desde abril de 2020, cuando se informó la primera infección por SARS-CoV-2 en los Países Bajos en un visón y posteriormente en un trabajador agrícola de visones, se ha establecido que puede producirse la transmisión de humano a visón y de visón a humano. Desde entonces, se han reportado infecciones en visones en Dinamarca, Italia, España, Suecia y Estados Unidos.

El 5 de noviembre de 2020, Dinamarca notificó 214 casos humanos de COVID-19 infectados con variantes del virus del SARS-CoV-2 relacionadas con el visón, así como visones infectados en más de 200 granjas de visones. La mayoría de los casos en humanos y animales notificados desde junio de 2020 se han producido en la región de Jutlandia del Norte. Las variantes del SARS-CoV-2 detectadas en estos casos eran parte de al menos cinco grupos estrechamente relacionados; cada grupo se caracterizó por una variante específica relacionada con el visón, identificada en humanos y animales de granjas de visones infectadas. Dinamarca ha implementado medidas de respuesta sólidas para controlar los brotes en visones y disminuir el desbordamiento entre el reservorio humano y animal.

Uno de los grupos (Grupo 5), que se informó que circulaba en agosto y septiembre de 2020, está relacionado con una variante con cuatro cambios genéticos. Tales mutaciones podrían, en teoría, tener implicaciones para la aptitud viral (capacidad de infectar a humanos y animales), transmisibilidad y antigenicidad. Además, podría tener un impacto en la efectividad de las vacunas candidatas desarrolladas y posiblemente requerir su actualización

Los expertos de la EFSA concluyen que “sobre la base de la información actualmente disponible sobre transmisibilidad, gravedad, inmunidad y propagación transfronteriza, el nivel general de riesgo para la salud humana que representan las variantes relacionadas con el visón del SARS-CoV-2 se puede determinar como baja para la población general y moderada para personas médicamente vulnerables, que no es diferente a otras cepas de SARS-CoV-2 (no relacionadas con el visón); bajo para la población en general en áreas con una alta concentración de granjas de visones y de moderado a alto para personas médicamente vulnerables que viven en las mismas áreas; moderado para personas que no son médicamente vulnerables con exposición ocupacional y muy alto para personas médicamente vulnerables con exposición ocupacional”.

Si se confirman las preocupaciones planteadas en relación con la inmunidad, la reinfección, la vacunación y el tratamiento, la evaluación se revisará inmediatamente para volver a evaluar el nivel general de riesgo para la salud humana y las potenciales implicaciones para el diagnóstico, tratamiento y desarrollo de vacunas de COVID-19.

OIE PIDE UN ENFOQUE ONE HEALTH

Por su parte, la OIE reconoce que tales eventos podrían tener importantes implicaciones para la salud pública. Si bien la pandemia de COVID-19 se mantiene actualmente a través de la transmisión de persona a persona, existe la preocupación de que la introducción y circulación de nuevas cepas de virus en humanos pueda resultar en modificaciones de la transmisibilidad o virulencia y una disminución de la eficacia del tratamiento y la vacuna.

“La estrecha colaboración entre las autoridades de salud pública y animal es imprescindible para identificar mejor y reducir el impacto de esta enfermedad. Además, se necesita un enfoque global de Una sola salud para comprender los riesgos para la salud humana y animal, así como la salud del ecosistema en su conjunto”, indican.

La OIE insta a los países a proteger la salud y el bienestar de los animales y, en consecuencia, la salud pública, mediante la implementación de medidas efectivas de gestión de riesgos.

Algunas de estas medidas incluyen la prevención de la transmisión del SARS-CoV-2 entre humanos y animales susceptibles, monitorear a los animales susceptibles, así como a los humanos en contacto cercano con ellos, y compartir las secuencias genéticas de los virus SARS-CoV-2 aislados de animales y otros hallazgos de la investigación con la comunidad de salud mundial, entre otras acciones.

Para apoyar a los países en la implementación de estas medidas, la OIE ha desarrollado pautas para las personas que trabajan con animales de granja susceptibles, así como con mamíferos salvajes.

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