10 de diciembre de 2020 10:01 AM
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Los hurones, “los animales más susceptibles a la infección por SARS-CoV-2”

Los hurones, los gatos y las civetas son los animales más susceptibles a la infección por coronavirus COVID-19 después de los humanos, según un nuevo estudio

Los humanos, seguidos de los hurones y, en menor medida, los gatos, las civetas y los perros “son los animales más susceptibles a la infección por SARS-CoV-2″, según un análisis de diez especies diferentes realizado por un equipo científico del Centro de Regulación Genómica (CRG).

Los hallazgos, publicados en PLOS Computational Biology, detallan que los patos, las ratas, los ratones, los cerdos y los pollos tienen una susceptibilidad menor o nula a la infección en comparación con los humanos.

“Saber qué animales son susceptibles al SARS-CoV-2 nos ayuda a prevenir la creación de reservas de animales a partir de las cuales el coronavirus puede volver a emerger con el paso del tiempo”, señala Luis Serrano, profesor de investigación ICREA, director del CRG y autor principal del estudio. “Nuestros hallazgos ofrecen una pista de por qué la enfermedad infecta a los visones, que están estrechamente relacionados con el hurón. Esta situación se acentúa por sus condiciones de vida en espacios abarrotados y el contacto cercano con trabajadores humanos”.

“Aunque también encontramos una susceptibilidad potencial a la infección en gatos, estos no coexisten con los humanos en las mismas condiciones que otros animales, lo que puede explicar por qué hasta ahora no se conocen casos de personas infectadas por sus mascotas”, agrega el Dr. Serrano.

El equipo investigador estudió diez especies. Cinco especies (los humanos, los gatos, los hurones, las civetas y los perros) han tenido casos documentados de infección por SARS-CoV-2. No hay casos detectados en las otras cinco especies: los ratones, las ratas, los cerdos, los pollos y los patos.

ESTUDIO

El equipo científico utilizó modelos computacionales para probar cómo el coronavirus usa sus proteínas espiga, que sobresalen de la superficie del virus, para infiltrarse en las células de diferentes animales. El principal punto de entrada en la superficie de una célula es el receptor ACE2, que se une a la proteína espiga como una cerradura y una llave. Existen muchas variantes diferentes de ACE2 dentro de las poblaciones humanas y en diferentes especies.

Las variantes del receptor ACE2 en humanos seguidas de las variantes en los hurones, los gatos, los perros y las civetas tienen mayor afinidad de unión a la proteína espiga viral, mientras que los ratones, ratas, pollos y patos tienen poca energía de unión.

Sin embargo, la afinidad de unión no es suficiente por sí sola para medir la susceptibilidad de una célula a la infección. El equipo científico también probó el “índice de adaptación de codones” de las diferentes especies, que es la eficacia del coronavirus para controlar la maquinaria de una célula una vez que ha entrado. Cuanto más eficiente sea el proceso, más proteínas se pueden crear para que el coronavirus se pueda replicar.

Los seres humanos, los pollos y los patos tienen el índice de adaptación de codones más alto, mientras que las otras especies están peor adaptadas.

Teniendo en cuenta tanto la afinidad de unión como el índice de adaptación de codones, el equipo investigador concluye que los humanos, seguidos por los hurones, y en menor medida por los gatos, las civetas y los perros, son los animales más susceptibles a la infección por coronavirus.

También se descubrió que ciertas variantes humanas de ACE2 mostraban diferencias en la estabilidad y unión a la proteína espiga, una sensibilidad que puede explicar por qué algunas personas sufren síntomas graves de la COVID-19.

“Hemos identificado mutaciones en la proteína S que reducen drásticamente la capacidad del SARS-CoV-2 para entrar en la célula, protegiendo al huésped de la COVID-19”, explica Javier Delgado, investigador del CRG y primer autor del estudio. “Ahora estamos diseñando mini-proteínas a partir de la proteína ACE2 humana para ‘distraer’ la atención del virus en las puertas de entrada de las células y bloquear una infección. Si en el futuro surgen nuevas mutaciones de la proteína espiga, podemos diseñar nuevas variantes para bloquearlas”.

Comprender la infectividad del SARS-CoV-2 en diferentes especies puede aportar una mejor información con respecto a la adopción de medidas de salud pública, ayudar a reducir el contacto humano con otros animales susceptibles y evitar la posible prolongación de la pandemia de la COVID-19.

Según la OMS, desde junio de 2020, se han identificado 214 casos en humanos de COVID-19 en Dinamarca con variantes del SARS-CoV-2 asociadas a visones de cultivo, incluyendo 12 casos con una variante única que fue identificada el 5 de noviembre. Los hallazgos preliminares indican que esta variante particular asociada al visón tiene una sensibilidad moderadamente reducida a los anticuerpos neutralizantes, aunque esto no se ha demostrado.

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