16 de diciembre de 2020 00:56 AM
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El productor cordobés que donará su compensación por retenciones a la comunidad wichi

Hugo Biga decidió destinar el dinero que le devolvió el Estado a obras de agua potable para estos pobladores de Formosa

El productor rural Hugo Biga donará el reintegro por retenciones que desde el Estado le depositaron en su cuenta bancaria; y ese dinero generado a partir de la soja se “transformará” en agua para una comunidad wichi de Formosa.

En la zona de Marcos Juárez, sudeste de Córdoba, Biga siembra en 70 hectáreas de campo propio y en otras 200 hectáreas alquiladas, por lo cual estima que la perforación para extraer agua en Paraje La Esquina, en el noroeste formoseño, le insumirá la mitad de lo que recibió por compensaciones. Con el resto hará otras obras benéficas.

Siempre lo movilizó lo social. En su zona, ha sido un impulsor de acciones solidarias, por ejemplo para dotar de una sala de Oncología en el hospital municipal de su localidad. Llevó la inquietud a la asociación rural en la que participaba y logró que ese servicio de alto nivel prestacional estuviera disponible, cuando sólo sucedía en la capital provincial.

Con 62 años y tres hijos varones que prefirieron no dedicarse a la actividad agropecuaria, Biga cree, y lo ha manifestado a viva voz en reuniones de productores, que “en vez de compensaciones segmentadas debería aplicarse un adecuado escalonamiento a través del Impuesto a las Ganancias, no sólo para la actividad rural sino también en todos los rubros”. Muchos productores agropecuarios avalan su criterio.

En ese punto, conecta lo tributario con la decisión de donar las compensaciones: “Si lo que cobran de impuestos lo usaran para hacer este tipo de obras… pero lo recaudado se pierde… Esta comunidad tiene 100 años en Formosa y pasaron muchos gobiernos”.

A la hora de elegir el destino de su donación, no tuvo en cuenta que es la provincia donde surgió políticamente el ministro de Agricultura, Luis Basterra. Aclara que esto lo viene haciendo desde hace mucho tiempo y que “la elección del caso no tiene nada que ver con el ministro. Simplemente es una colaboración a partir de algo que me conmovió. No puede ser que no tengan agua”.

Con todo, asume que es un tipo de “sutil protesta con crítica constructiva, en relación a lo que el Estado debería hacer y no hace”.

“Dar la caña, no el pescado”

Otra productora agropecuaria, María Guadalupe Vivanco, de Nogoyá, Entre Ríos, que participa como voluntaria en la ONG Argentina Ayuda, fue el nexo para que los recursos generados por la soja en Marcos Juárez se transformen en agua en una zona de nombre similar, Ingeniero Juárez, cerca de la frontera formoseña con Salta y Paraguay.

“Allí, el problema serio que tienen es el agua, que solo pueden tomar cuando se junta en los charcos luego de la lluvia. Tal es así que no pueden diluir leche en polvo e incluso hay dificultades en los amamantamientos por la deshidratación de las madres que no disponen de agua. Vale aclarar que no falta agua en la zona, no llega a poder consumirse por falta de infraestructura”, reflejó Biga, que desde hace varios años ha participado en donaciones diversas, siempre con la filosofía que “a la gente hay que darle oportunidades, la caña, no el pescado”.

En este caso, su motivación surgió por no estar de acuerdo con las retenciones en general y ahora particularmente con estas devoluciones, que para él “son como si alguien pide limosna de lo que es suyo, con reintegros muy inferiores a lo que nos sacaron”.

Biga interpreta que “con esta compensación el Gobierno justifica lo que nos saca por derechos de exportación, y yo no estoy de acuerdo, pero tampoco lo voy a devolver, porque no sé adónde va la plata que me saca el Estado mientras esta gente sigue sin tener agua. El agua y el aire es vida”.

Desde esa convicción, afirmó: “No voy a renunciar a la compensación porque es dinero mío, pero como no lo quiero por lo que implica como limosna de lo que me sacaron, voy a destinarlo para bien de alguien, de la gente. Y no busco protagonismo mediático, en realidad quise hacerlo en forma anónima, pero algunos colegas productores me pidieron que lo diga como un acto positivo que merece difundirse”.

Para lograr el objetivo, Biga se contactó con el pocero de la zona y cree que “si todo va bien en estas Fiestas van a tener agua, con una perforación, con una bomba sumergible, sin tener que juntarla de un charco. Luego de ello nos va a faltar una cisterna (tanque de almacenamiento) sobre lo cual he hecho gestiones para conseguirlo. Lo prioritario es la perforación, a partir de lo cual se podrá sacar el agua. Después la pondrán en un tambor de 200 litros y tendrán para distribuirlo en la escuela, y puedan tener una huerta y una granja”.

Fuente: AgroVoz

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