29 de diciembre de 2020 09:17 AM
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Cómo prevenir el estrés calórico en los bovinos

Hay pautas clave en cuanto a alimentación, horarios, traslados, diagramación de las actividades y, sobre todo, el consumo de agua que ayudan a mejorar la producción.

En las últimas décadas se ha observado una tendencia global hacia el aumento de las temperaturas y Argentina no es la excepción. El calor puede tener efectos negativos sobre la fisiología, la salud, el comportamiento y el estado mental de los animales, afectando negativamente su bienestar.

Como consecuencia del estrés por calor, disminuyen la fertilidad, la producción y el rendimiento de los rodeos, aumentando el riesgo de muerte por golpe de calor, advirtió Débora Racciatti, del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

“El estrés es una respuesta adaptativa, que permite a los animales hacer frente a los desafíos ambientales, como los cambios de temperatura. Cuando se superan las condiciones óptimas, el cuerpo de la vaca intenta adaptarse a la nueva situación. Sin embargo, a temperaturas ambientales más altas, los mecanismos de adaptación no logran eliminar el exceso de calor generado. Se denomina estrés calórico al conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales que se desencadenan en los animales en ambientes con elevada temperatura”, describió la especialista, quien brindó una serie de medidas que se pueden tomar para prevenirlo:

* Proveer espacios de sombra suficientes para todos los bovinos.

La sombra de árboles es una de las más efectivas, ya que no solo disminuye la radiación, sino que produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas. Cuando la provisión de sombra sea artificial, debe colocarse de manera tal que permita el movimiento de aire por debajo (a una altura de entre tres y cuatro metros). Se recomienda el uso de malla plástica de media sombra con 80% de densidad, orientada de norte a sur. Todos los animales deben tener acceso libre a la sombra.

Además, es importante que el ganado tenga suficiente espacio para evitar el hacinamiento, entre dos y cuatro metros cuadrados por animal. En el tambo, es importante contar con sombra tanto en corral de espera como en ordeñe y zona de alimentación.107 litros de agua por día puede llegar a ingerir una vaca, mientras que una de tambo en producción aún más, hasta 140 litros. Debe ser agua limpia, fresca y abundante.

* Proporcionar agua fresca, limpia y abundante.

Se estima que un bovino adulto consume diariamente el 7 % de su peso vivo en agua. Una vaca puede consumir en promedio hasta 107 litros por día, mientras que una lechera de alta producción puede ingerir hasta 140. Además se recomienda realizar un análisis del agua para determinar las concentraciones de sales y prevenir el rechazo de su consumo.

* Verificar que los bebederos estén accesibles y cerca de los animales.

Resulta necesario controlar el caudal y la presión previo a períodos de extremo calor y asegurar un espacio suficiente en los bebederos. Las fuentes de agua deben estar ubicadas en lugares estratégicos, de acceso fácil y rápido. El consumo abrupto de agua, luego de períodos de privación, puede desencadenar un cuadro de intoxicación con signos nerviosos.

Tambo. Las vacas que acusan el calor disminuyen notablemente su producción. Hay que ventilar muy bien las salas de ordeñe. Foto: Revista El Campo.

* Evitar manejos estresantes.

Una buena práctica consiste en consultar el pronóstico del ITH (Índice de Temperatura y Humedad) antes de programar los manejos de la hacienda y evitar realizarlos en días para los que se prevean valores de alerta, peligro o emergencia. Investigadores del INTA desarrollaron una herramienta que permite consultar el ITH en tiempo real, accediendo al siguiente enlace: http://siga.inta.gob.ar/#/ith

Cuando no sea posible evitar los manejos estresantes, resulta primordial planificar todas las tareas y preparar los materiales necesarios para minimizar el tiempo de los animales en mangas y corrales. Los arreos deben realizarse de manera tranquila, respetando el paso de los animales. Los encierres y trabajos en manga serán a primera hora de la mañana o a última de la tarde noche. Se recomienda priorizar los pastoreos nocturnos y de madrugada y suministre de dietas “frías” (aquellas que por su composición minimizan la generación de calor metabólico manteniendo la oferta de nutrientes). En el engorde a corral, una alternativa es administrar entre el 30 y 40% de la ración por la mañana y el resto por la tarde. También se puede subir el porcentaje de fibra.

*Refrescar la hacienda cuando se prevean temperaturas elevadas.

Hay que usar un caudal suficiente de agua como para penetrar el pelo. Si se los moja en horas de mucho calor y de manera insuficiente, puede ser contraproducente. También se puede mojar el suelo de los corrales, sin embarrarlos, para minimizar la radiación indirecta.

En el tambo, hay que proporcionar ventilación adecuada en la sala de ordeñe y utilizar ventiladores y aspersores en patios de espera, área de comederos y túneles de enfriado. Se recomienda combinar períodos cortos de mojado intensivo con momentos prolongados de ventilación.El estrés calórico es el conjunto de cambios fisiológicos que se desencadenan en los animales los días de calor.

* Si se van a transportar animales, extremar las medidas preventivas.

Hay que consultar el pronóstico del tiempo antes de programar el viaje y evitar los traslados en los días de mucho calor. Cuando no puedan evitarse, se deben preparar los documentos necesarios para minimizar el tiempo de espera de los animales en corrales. Además, debe planificarse la descarga en conjunto con el establecimiento de destino, evitando que los animales queden esperando en el vehículo.

La hacienda debe cargarse a última hora de la tarde o primera hora de la mañana, evitando las tareas previas y el transporte durante las horas de más calor. No se los debe correr ni apartar inmediatamente antes de la carga, mejor hacerlo con tiempo, dejándolos en un potrero a la sombra y con disponibilidad de agua limpia y fresca

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