11 de enero de 2021 17:35 PM
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El campo habla . . .

En medio de febriles negociaciones entre Gobierno y Mesa de Enlace, Soja que llegó a atravesar los u$s500 la tonelada mientras sigue cayendo (por seca), la cosecha sudamericana, y calores extremos con lluvias que continúan siendo escasas para las necesidades de los cultivos. Por otro lado, un balance frutícola positivo después de años de pérdidas...

….que, la decisión oficial de cerrar los registros de exportación del maíz por dos meses, al menos hasta que comience a entrar la nueva cosecha en marzo, levantó polvareda en el sector agropecuario y dio lugar a los argumentos y justificativos más variados, desde “la necesidad de asegurar el abastecimiento al mercado interno” (para pollos, leche, cerdos, feedlot, etc), hasta las que apuntaban a que bajen los recalentados precios del cereal (al desaparecer la “ pata” de la demanda de exportación), y así contener los precios de los alimentos para los consumidores locales, que están desvelando a los funcionarios encargados de mantener a raya la inflación. Ambos planteos, de validez teórica, sin embargo ya demostraron varias veces que hacen agua a la hora de la realidad . En el primer caso, porque de los alrededor de 8 millones de toneladas que restan entregar de la cosecha pasada, es muy poco lo que queda en manos de los productores, y en segundo lugar, porque nada garantiza que estos lo vayan a vender si el precio no los convence. En esa línea, la hábil postura de los autoconvocados, y que reflejó Agrofy.news, es que “si no hay exportaciones, entonces tampoco debe haber quita por retenciones y el precio de paridad debería ser directamente el FOB menos los gastos de carga, o sea, u$s238,57 menos u$s11, dando como resultado u$s227,57, que multiplicado por el dólar oficial da $19.074,92 la tonelada”, por lo que ningún productor debería aceptar precios menores, sostenían los autoconvocados, según la cotización internacional del maíz del 30 de diciembre pasado. En ese caso, no habría rebaja en el precio interno del principal insumo: el maíz, y el Gobierno tendría el malestar político en el interior y ningún beneficio en los precios internos, según se analizaba anoche.

…que, la sorpresa de los distintos eslabones de la cadena ante la medida oficial también había generado reacciones dispares. Es que si bien todo el arco se manifestó en contra de la intervención (hasta los supuestamente beneficiados), no todos coincidieron en el timming , ni en las formas, de ahí que, además de haberse “bajado” Coninagro de la decisión del resto de la Mesa de Enlace (Rural. Federación Agraria y CRA), y de que el paro de comercialización fue considerado “light” desde el vamos pues ya eran muy pocas las operaciones que había, otras organizaciones (algunas rurales, cooperativas, etc) también se manifestaron en contra de la “oportunidad” de la protesta. “Dejen que los productores entreguen su cosecha. Que pidan a la exportadora que le liquiden (en una semana) la plata que necesitan. Y dejen que stockeemos a los productores de carne. Luego hagan el paro. Si no planifican la protesta, los primeros en caer somos los propios productores. Esos por los que dicen que luchan”, señalaba una productora santafesina, ante los dirigentes que se encuentran entre la espada y la pared. Todos coinciden, sin embargo, en la necesidad de plantear un fuerte rechazo a este tipo de medidas, ante el temor de que se repitan cuando avance más la cosecha gruesa en marzo- abril. Lo que queda claro, de todos modos, es que a partir de aquí, las protestas ya se adelantaron al menos dos meses, y parte del daño ya está hecho, aunque la medida de fuerza pase sin pena ni gloria.

…que, mientras la soja llegó a traspasar los u$s500 la tonelada, nivel que no alcanzaba desde 2014, y que es impulsado por la seca y las muy altas temperaturas en Brasil y Argentina (más de 41 ºC en parte de Santa Fe el fin de semana, por ejemplo), en muchas regiones recalculaban el impacto del recorte a 0% en las retenciones de 4.700 productos agroindustriales. Entre los beneficiados aparecen varios productos de la jaqueada actividad del Alto Valle (frutas de carozo, cerezas, jugos), muy golpeadas desde hace más de una década. “Son más de $1.500 millones que ahora vuelven al sector y a la región”, explica el analista Javier Lojo, por el impacto del recorte de los impuestos a la exportación. “El Valle está terminando una buena temporada, con mucha demanda interna y precios firmes alentados por la cuarentena que favoreció el consumo de fruta, igual que el resurgimiento de los pequeños comercios de cercanía”, agregó Lojo. “Por el lado de las exportaciones, hubo buena demanda de para manzana en algunos puertos de Europa y la pera se mantuvo estable. Sin embargo, el conflicto entre EE.UU. y China ayudó al repunte de la industria de jugos ya que el país asiático abastecía el 75% del concentrado a EE.UU., y cuando Trump restringió las compras, eso favoreció los ingresos desde Chile y la Argentina”, concluyó el analista.

Por Susana Merlo

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